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El centenario de La Tierra del faisán y del venado

Una de las páginas de la primera edición, con una de las ilustraciones de Cesáreo F. Díaz.

La tierra del faisán y del venado, de Antonio Mediz Bolio, está cumpliendo este año 2022 cien años de haberse publicado por primera vez. Me entristece que esta efeméride esté pasando inadvertida, salvo por un diálogo que sostuvimos Emiliano Canto Mayén y un servidor en dos videos a cargo de la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Mérida y una nota de prensa relativa al mismo. Pero todavía estamos a tiempo de que se rememore y comente más este libro, sobre todo ahora que están próximas las conmemoraciones de su deceso (septiembre) y de su natalicio (octubre). A continuación, expreso algunos datos generales acerca de esta obra tan emblemática para la cultura de Yucatán, que derivan del diálogo mencionado.

El libro fue publicado por primera vez en Buenos Aires, Argentina, y a lo largo de cien años ha tenido numerosas reediciones y diversas traducciones (al inglés, italiano, holandés, alemán y algunas partes al maya), lo cual indica que ha gozado del favor del público lector, sobre todo en Yucatán. Ha tenido múltiples repercusiones en la historia cultural de Yucatán, con influencia en México e Hispanoamérica, y ha sido objeto de reinterpretaciones por medio de otras disciplinas artísticas como el teatro, la pintura, la gráfica, la escultura y la música, a la vez que algunas partes se han incorporado al discurso político y a producciones dirigidas al turismo.

Su título proviene de la Relación de las cosas de Yucatán, de Fray Diego de Landa, donde al inicio del capítulo II se dice: “Que esta provincia se llama en lengua de los indios Uluumil cutz yetel ceh que quiere decir tierra de pavos y venados”. Cabe señalar que cutz se refiere al pavo de monte, no al pavo doméstico, sin embargo, es de suponerse que por cuestiones de prestigio cultural Mediz Bolio cambió el ave a faisán, que por cierto en este caso no corresponde al ave europea, ya que no existe en la vida silvestre de Yucatán. El ave de la región que se le parece es el hocofaisán, conocido en el idioma maya como kambul.

La primera edición contó con ilustraciones y ornamentación de Cesáreo F. Díaz, un pintor argentino poco conocido actualmente y que supo imprimirle una sugerente iconografía, que debe considerarse dentro de las tendencias neomayas, en su caso con un aire Art Déco. Por otro lado, es importante tener en cuenta que esa primera edición coincide cronológicamente con el gobierno de Felipe Carrillo Puerto, quien revaloró en forma decidida la cultura maya a través de la educación, las artes, el periodismo, las ediciones, el idioma y las manifestaciones de la cultura popular. Esta coincidencia propició la difusión amplia de esta obra en la región.

En La tierra del faisán y del venado existe influencia del Chilam Balam y una estilización extrema de modos de hablar mayas. Mediz Bolio había tenido oportunidad de leer el Chilam Balam de Chumayel, que luego habría de traducir y publicar en Costa Rica en 1930. Conforme a esa influencia, el estilo es evocativo, reiterativo, a base de un ritmo sintáctico. La prosa poética de este libro ni es modernista ni de vanguardia. como bien comentó José Emilio Pacheco, quien lo consideraba como un libro polifónico, un poema en prosa en el que concurren distintos géneros.

En algunas partes, el narrador se dirige a un tú o a un vosotros, un interlocutor a final de cuentas colectivo, con lo cual se remarca el sustrato oral de este libro.

La obra está estructurada en siete libros, más una parte previa y una posterior. Esto la hace diferente de una mera compilación, ya que hay un orden significativo, pues, aunque en conjunto parece haber una tendencia a la añoranza, conlleva un orden que integra la cronología lineal con la cíclica, con miras a alcanzar un tiempo promisorio. Esto del avance hacia el futuro lo han notado investigadores como Robert J. Morris y Óscar Ortega Arango.

De los siete libros de La tierra del faisán y del venado, la mayoría se centra en cinco metrópolis de la antigüedad mesoamericana. Historias de construcción, sobre todo de ciudades, y otras de destrucción, donde el eje es el poder, ya sea en su obtención o en su pérdida. Más que nada, se trata de mitos fundacionales y también de mitos de caída colectiva.

La estructura del libro se centra en la idea de que hay un antes y un después: “El Mayab ha tenido dos vidas. La que fue antes de Maní y la que es después de Maní. El que sabe del Mayab comprende esto”. Se habla de antes de Maní, del pasado y la pérdida de las viejas ciudades, de la cultura previa a la llegada de los españoles, pero no a la pérdida de la cultura maya, que aún sigue viva, en una dialéctica de perduración y transformación dentro del dinamismo de la Historia.

Como dijo José Emilio Pacheco, La tierra del faisán y del venado es “un libro al que no hemos sabido darle su lugar en la literatura mexicana”, a la vez que Mediz Bolio es “un desconocido a quien debemos hacer nuestro contemporáneo”.

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

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