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Letras a Ariel Avilés Marín acerca de las serenatas de Santa Lucía

Querido Ariel, te leo siempre por tu vasta cultura y puntos de vista, muchas veces sustentados en ella, y en la realidad y la objetividad. 

Hoy, no ha sido el caso, y por eso te dirijo estas letras que no buscan la polémica sino la precisión de algunos detalles ante la historia de las Serenatas del parque de Santa Lucía. 

El 30 de agosto del año que vivimos, en nuestro periódico estamosaqui.mx, a propósito de un reconocimiento al profesor Luis Pérez Sabido, señalas que (Luis) “incursiona en el impulso y fomento de la cultura desde los gobiernos municipales, de esa labor destaca en especial la creación de las Serenatas de Santa Lucía en 1965; algunas voces disienten de este mérito y señalan como su creador a Don Agustín Martínez de Arredondo, lo cual formalmente es cierto, pues como alcalde de Mérida que era, es quien firma el decreto para su creación…” 

Vayamos por partes. El maestro Pérez Sabido, para colocarse como creador de cualquier evento importante, utiliza recurso de volarse los antecedentes históricos, esto es, todas aquellas ideas e iniciativas previas a la ubicación de un hecho. Sin antecedentes no hay historia. Y en la dialéctica marxista son ellos los que producen la existencia de un hecho. Desde Oparin, es así. 

Es conocido que el parque de Santa Lucía era, de antiguo, lugar de reunión de algunos trovadores, y eso fue llamando la atención para pensar en el parque como referente de la canción de aquellos guitarristas, vocalistas y compositores. A Don Agustín Martínez de Arredondo le gustaba la bohemia (incluyendo el trago y otras cosas indecibles) y había manifestado la idea de que sería bueno realizar serenatas en Santa Lucía. (Desafortunadamente no puede regresar del otro mundo para aclarar estas cosas). 

Por otro lado, en todo desarrollo hay actividades vinculadas y estas últimas determinan el surgimiento de lo primero y su posterior crecimiento. ¡Vaya!, primero es la idea, sin la cual no existiría nada, luego hay la exposición de ella, le sigue la iniciativa para llevarla a cabo y finalmente su realización. La realidad del Santa Lucía como lugar de serenata, ya existía. Pero, ese todo ese proceso, nunca figura en la concepción de las actividades de Luis Pérez Sabido. 

También disiento del uso que haces de “creador”, pues es una palabra altísima y vinculada con la divinidad. Para mí, el creador es Dios. Él hizo el mundo en siete días y sin antecedentes. 

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