Bienestar Espiritual

Oración

“¡NO APAGUEMOS LA LUZ QUE NUESTRO PRÓJIMO IRRADÍA!”

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

¡Muy buenos y brillantes días, oh Padre de la Luz!

Los astros que has creado, oh Padre de la Luz, tienen un brillo super maravilloso, encantador y fascinante, que nos llevan a AMAR LA LUZ, GOZAR DE ELLA Y PROYECTARLA DESDE NUESTRO INTERIOR, DONDE TÚ VIVES. Nosotros, junto con el Espíritu Santo, confesamos: “En Ti, oh Dios, está la fuente de la vida; en Tu Luz vemos la Luz.” (Salmo 38:9). Padre de la Luz sin ocaso y fuente de la Luz. Nosotros Te dirigimos esta ferviente plegaria, porque queremos que a nuestro paso por la tierra, seamos SERES ILUMINADOS que cumplamos el mandato divino de Tu Hijo Amado: “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.” (San Mateo 5:16). Toda obra de calidad reclama una luz diáfana, una inteligencia preclara, que los operarios sean hijos de Tu Luz y hagan su trabajo con la precisión, con la elegancia, con la perfección, con la excelencia y con el amor que caracteriza a los que están llenos de ese poder que confiere la Gracia de lo alto.

Santísimo Padre de las luces: Tu Verbo encarnado nos enseñó que, “…la causa de la condenación: es que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos.” (San Juan 3:19). Declaramos que a pesar de que estamos propensos a las tinieblas, nuestro esfuerzo se encamina a que auxiliados y fortalecidos con Tu Gracia Divina, nuestro amor será por ser SERES DE LUZ QUE VAN EN ASCENSO, que haremos que brille Tu Luz divina en nosotros y así, Tú, seas glorificado.

Hemos salido de Tus manos divinas y Tú has forjado Tu Divina Imagen en nosotros y, siendo semejantes a Ti, haremos obras que hablen de la Luz divina que etá en nuestro interior. Por lo mismo, queremos vivir en Santo Temor para que LO SAGRADO SEA EXTRAORDINARIO Y NOS HAGA SERES DE UN TALENTO QUE PRODUZCA SOLO OBRAS QUE TRASCIENDAN Y HABLEN DE LA RIQUEZA QUE OBTENEMOS POR ESTAR EN COMUNIÓN CON LA FUENTE DE LA LUZ.

Queremos que desde ya, “¡amemos la justicia y aborrezcamos la maldad! Porque ha sido el Espíritu Santo quien nos ha ungido más que a nadie”. Solo así no haremos lo que hacen los hijos de las tinieblas: “Meditar maldad sobre su lecho, estar en caminos de maldad y no aborrecer el mal.”

Agradecidos por este nuevo amanecer, declaramos que vamos a ser respetuosos de la Luz que emane de nuestros prójimos, porque NO QUEREMOS APAGAR EL FUEGO DIVINO QUE ESTÉ EN ELLOS.

Padre: Te alabamos, Te bendecimos, Te adoramos, Te glorificamos por Tu inmensa gloria. ¡Bendito seas, oh Fuente de la Luz! ¡Vive en nuestros corazones para que siendo seres de Luz, iluminemos a nuestros hermanos! Amén.

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