Bienestar Espiritual

Oración «La Envidia»

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

Señor Todo Bondad y Amor, muy buenos días: En este despertar y ante Tu presencia divina, vamos a pedirte perdón porque hemos perdido muchísimo tiempo porque LA ENVIDIA, latente y presente en nuestros corazones, no nos ha permitido vivir como es debido y eso nos ha traído desaveniencias, pleitos, rivalidades, malestares y enfermedades altamente destructivas. Decirte que no somos envidiosos, sería mentirte a Ti, que lo sabes y escudriñas todo. Hoy al recibir Tu perdón, la paz inundará nuestra alma y todo volverá a reacomodarse con el bálsamo de Tu gracia.

Esa terrible enfermedad que nos hace perder el juicio hasta lo impredecible, nos desequilibra hasta enfermarnos y acercarnos a la tumba, queremos en el Nombre Omnipotente de Tu Amado Hijo, arrojarla como una inmundicia y suplicarte, oh Padre Santísimo, que Tú, Tu Amado Hijo y Tu Espíritu Santo, moren dentro de nosotros. ¡Solo con la presencia del Amor Divino en nuestros corazones podemos impedir que anide ese cáncer de la envidia que seca el alma y apaga el Espíritu!

¿Por qué vamos a permitir que la envidia nos traiga la desdicha y el dolor por no poseer lo que tiene nuestro prójimo? El ser envidiosos significa que padecemos un infantilismo espiritual que nos impide crecer, vivir y gozar el don divino de la vida. La envidia nos lleva al desamor, al odio, a la soberbia, a la lujuria, a la venganza, al homicidio y a la pérdida de nuestra dignidad y de nuestra libertad.

Señor: Danos Tu gracia para comprender lo que nos proclama el Espíritu Santo: “No tengas envidia de los malvados, ni desees estar con ellos; porque su corazón trama violencia, y sus labios hablan de hacer mal.” (Probervios 24:1-2). Padre Santísimo: Si los que forman parte de tantas organizaciones criminales escucharan y le creyeran a Tu Divina Palabra, dejarían de ser LA ENCARNACIÓN DE LA ENVIDIA CONVERTIDA EN MALDAD ILIMITADA E INSACIABLE; DEJARÍAN DE SECUESTRAR, DE ESTORSIONAR, DE ARREBATAR LA VIDA Y LOS BIENES DE SUS PRÓJIMOS, PORQUE, TÚ MISMO, OH DIOS, LOS PERDONARÍAS.

Señor y Padre: ¡Cuánta falta nos hace que nuestra humanidad conozca la espiritualidad y arroje la envidia que tanto nos perjudica matando al amor e incrementando el odio, la venganza, el resentimiento social, el deseo desmedido de robar aun a costa de matar al prójimo!

Padre Santísimo: ¡Ten piedad de todos nosotros y por lo menos, proteje a todos Tus Hijos que en Ti ponemos nuestra confianza de los lazos y trampas de la maldad! Amén.

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