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Notas al aire 83

Siempre me he preguntado qué es lo que la gente cree que es la suerte. Obviamente lo que yo pienso que es suerte, no tiene nada que ver con lo que piensa la mayoría. Ejemplos de suerte me vino a la mente puede ser, lo que vi en una cinta por la televisión, de la inigualable Sara García.

El gran premio (1957). Portada de video.

   Qué cosa tan simpática, el concepto de suerte en esta cinta que Sara filmó en los 50 con el nombre de El gran premio (1957), en ella, Sara para ayudar al asilo de ancianos donde está viviendo, ya que las monjas tienen todas buenas intenciones, pero con ellas no se compran medicinas, ni comidas, así que Sara que se sabe todos los poemas mexicanos del siglo XIX y principios del XX, entra a un concurso que conduce Pedro Ferriz (¨+), igual al que después conduciría y usted conoció. No lo gana porque su único novio, la engaño cuando lo eran, diciendo que le había escrito un poema y cuando le preguntan en el concurso, ella da el nombre del “novio” plagiario, cuando el autor es Manuel Gutiérrez Nájera y por supuesto, pierde, dos trancazos al mismo tiempo: darse cuenta que el novio la engañó y el haber perdido el concurso con el que pensaba ayudar al asilo en el que vive.

 Como buen melodrama todo termina bien, pues el público al saber la verdadera razón de su fracaso, comienza a enviar dinero y cosas útiles e indispensables para la casa de los viejitos.

  A Enrique  Vidal le sucedió lo mismo que a Sara, pero en la vida real.

En el caso de Enrique, aunque se truqueó el premio, dicho por él mismo, tuvo un tropiezo cuando concursó por Cantinflas, pero como en el melodrama, todo se arregló y él pudo pagar para tener su condominio.

 Si se ríe, está permitido.

 Las coincidencias, sobre todo si sabemos que Enrique Vidal presumía de ser como el hijo que no tuvo Sara y que dedicó su vida para acrecentar este su mito y leyenda, como sin darse cuenta (aunque lo dudo), coronó este mito, cuando vivió una encrucijada igual a la que ella vive en la cinta de 1957.

 La ficción siempre supera a la realidad.  

  Y la realidad a veces se vuelve ficción, como lo que ha venido sucediendo con las tierras y playas de Yucatán en los últimos tres sexenios, donde los gobernantes han inventado cada historia, una para justificar la adjudicación de las playas del Estado:

-Me las heredó mi papá.

 Otro por las tierras y playas del Estado:

-Me las heredó mi abuelo.

Enrique Vidal.

 La pregunta que mantiene en vilo a muchos yucatecos es ¿qué va a decir, el actual, cuando tenga que justificar la adjudicación de todo lo que estamos viendo a diario?

 Perdone el lector, pero hay que dar tiempo al tiempo, no hay que “futurear”, es de mala suerte y se puede meter la pata. ¿Entienden?

    Mona Bell canta sonriente y su falda ampona se mueve cuando camina muy oronda ante las cámaras de televisión:

La vida es una tómbola…tom tom tombola
La vida es una tómbola…tom tom tombola
En la tómbola del mundo yo he tenido mucha suerte…

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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