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El Paseo de Montejo fue alguna vez hipódromo

El Paseo de Montejo fue alguna vez hipódromo

Todo turista que visita Yucatán insiste en conocer el Paseo de Montejo, nuestro más hermoso boulevard o avenida, y si se puede, rentar un coche-calesa para admirarlo con calma desde este vehículo y no recorrerlo en automóvil pues se pierden muchos de los interesantes detalles del Paseo.

Lástima que no se conservaron todos los palacetes que lo adornaban en otro tiempo y todo por ganarle a las bellas casonas de las que, afortunadamente, nos quedan algunas.

Comenzó su construcción durante el gobierno del Gral. Cantón (1898-1902) pero por algún motivo no pudo concluirlo, lo que tocó al siguiente gobernante D. Olegario Molina (1902-1906) y en el hoy lejano año de 1903 fue inaugurado en medio de una fiesta y la asistencia de no sólo meridanos distinguidos o millonarios del henequén, sino buena parte del pueblo menos distinguido y por ningún motivo millonario.

Los políticos de entonces se reunieron para decidir el destino de la amplia avenida, y después de muchas tazas de café y decenas de ideas, salieron con el intento de convertirlo o usarlo como hipódromo, y así fue, y es que había en Yucatán mucha afición por el hipismo (y seguramente más afición por las apuestas en las carreras. El caso es que resultó un verdadero éxito y el público acudía a ver el nuevo espactáculo y a vaciar sus carteras.

En aquellos tiempos no se pensaba en el carnaval que también se celebraría en el Paseo, y durante varios años funcionó sólo como hipódromo. La gente del pueblo cargaba con sus filas y ahí estaban los vendedores de antojitos de la región, dulces y, no lo sabemos posiblemente cerveza, sin embargo, con todos estos preparativos y la dizque afición por las carreras de los equinos, el tal hipódromo dejó de funcionar como tal en 1918 y hasta la fecha el paseo ya nunca más sirvió para ese fin.

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