Bienestar Espiritual

‘¡Cuando ya no hay nada qué hacer!’

Iglesia Ortodoxa Bienestar Espiritual

ORACIÓN

Salmo 121

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

¡Bendito y feliz día Tengas, oh Dios Compasivo! Este amanecer me hace convocar a todos mis amigos a pensar que en estos tiempos tremendamente difíciles, donde ya no se puede ni pensar en voz alta porque hasta las paredes oyen, los mudos hablan y hasta los amigos que ayer fueron sordos, en nuestros momentos de angustia, más nos la aumentan, porque hasta se atreven a atestiguar contra nosotros.
Ayer confiábamos en nuestros amigos…hoy, que pasamos momentos críticos y de desastre, nos han decepcionado.

¿Qué nos resta en estos momentos de desesperación, cuando nos arrebatan impunemente nuestras cosechas, la vida de los nuestros corre peligro, la inseguridad nos hace vivir ocultándonos de todo y de todos? Sabemos que peregrinamos a la Eternidad Bendita, que el tiempo que luchamos en esta vida se nos hace largo, cuando es tan corto y, desesperados, levantamos nuestra mirada a las montañas y con un grito de tristeza, clamamos como niños:

¿De dónde viene nuestra ayuda? Desde la altura de las montañas escuchamos Tu voz que nos hace recapacitar: Hijitos: ¡Su auxilio viene de Mí, Su Creador, quien hizo el firmamento y la tierra donde habitan! ¡Confíen en Mí, porque Yo no permitiré que ustedes se resbalen y caigan! Yo jamás me duermo ni hago siesta, porque cuido a mi pueblo amado. Yo soy quien los cuida, Soy su sombra protectora, para que ni el sol ni la luna los dañe.

Soy Yo quien los protegerá de todo mal y durante toda su vida. ¡Yo cuidaré de sus hogares, de sus caminos desde ahora hasta que retornen a Mi presencia!

Señor: ¡Verdaderamente Tú eres nuestro Padre que siempre estás protegiéndonos! Cuando nos ha ido mal ha sido porque de Ti nos hemos separado. Hemos querido estar a nuestras anchas, sin tenerte presente a Ti. Hemos actuado insensatamente como el hijo pródigo. Te hemos desplazado de nuestra vida y hemos vivido en franco libertinaje.

Si esto hemos hecho los adultos…¡imagínate a nuestros hijos, quienes están inmersos en un mundo de fantasías, tremendamente ilusorio y alejados por completo de Ti! Es por ello que desde lo más profundo de nuestros corazones, manifestamos nuestro profundo arrepentimiento.

Hoy reafirmamos nuestro compromiso de QUE DESDE AHORA, VIVIREMOS EN TU PRESENCIA Y TU PRESENCIA ESTARÁ EN NOSOTROS. Todos y cada uno de nosotros, Te invitamos a que Tú seas quien habite en nuestro corazón y así, Tu voz que infunde aliento de vida e imprime seguridad a nuestros pasos, será la que nos recuerde siempre, que vivir contigo es TENERLO TODO, PORQUE NUESTRO AUXILIO EFICAZ, SOLO PROVIENE DE TI, PADRE BENDITO! Amén.

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