Bienestar Espiritual

Oración

AMADO NIÑO INQUIETO Y PREOCUPADO: Te invitamos a que eleves tu mente y tu corazón a la presencia de Dios, quien está allá dentro de ti, en lo más bello de tu corazoncito: cierra tus ojitos del cuerpo y abre tus ojos del alma para que veas y hables con Dios, quien nos ama tanto. ¡Vamos a hacer una breve oración para que Dios te ilumine, te haga comprender muchas cosas y haga de ti UN SER FUERA DE SERIE y no uno más entre muchos.

Padre Dios: Hoy quiero elevar esta oración junto con este niño e invito a que todos mis amigos se unan en esta ferviente súplica , porque este niño, cuyo padre hace poquito, el Padre Eterno lo llamó a Su presencia dejando a este pequeño en la orfandad. Invito a que los papás que tengan un caso similar, no duden en ir a conversar con otro niño (a) para enseñarlo a orar y acompañarlo orando, porque solo así lograremos que esos niños superen ese momento amargo y, una vez que les hayamos acompañado varios días en oración ferviente, los invitemos a que ellos lo hagan antes de dormir. Los niños crecerán sanos, salvos y ocupados en estudiar haciendo de su oración todo un arsenal de fortaleza espiritual que los va a inspirar y a que actúen de manera excepcional y maravillosa.

Tomemos como modelo esta oración sencilla y sembremos en ese tierno corazón LA SEMILLA DE LA FE, LA ESPERANZA Y EL AMOR.

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

Muy buenos días, Padre Amoroso:

Creo, Padre Santísimo, que todos tenemos un ser MUY AMADO, MUY QUERIDO, MUY RECORDADO porque nos llega al alma y su ausencia nos parte el corazón. Cuando lo llamas a las mansiones eternas, significa que:

Tú, nos amas tanto, -como ha sucedido a este niño-, que desde temprana edad nos puedes quitar a ese ser maravilloso que, lo más seguro, es porque quieres hacer de nosotros, ¡UN SER EXTRAORDINARIO Y MARAVILLOSO! ¡QUIERES QUE ESE NIÑO SEA UN SER EXCEPCIONAL, nacido para triunfar, para vencer todas las dificultades, porque nuestra vida, ¡NO ES NADA FÁCIL Y ESTÁ LLENA DE PROBLEMAS DE DIFÍCIL SOLUCIÓN! Pero los que hemos tenido la fortuna de nacer y conservar EL DON DE LA VIDA, ¡NO ESTAMOS SOLOS! ¡TENEMOS UN ÁNGEL GUARDIÁN QUE VIGILA NUESTRO SUEÑO Y NOS ACOMPAÑA A DIARIO EN TODO LO QUE HAGAMOS! Ese angelito nos protege, nos cuida de todo peligro y desea que seamos personas respetuosas, amables, prudentes, estudiosas y bien hechos en todo. Ese ángel es quien sustituye a ese ser querido que puede ser nuestra mamá o nuestro papá. Ese angelito lo pone Dios porque no quiere que en la vida estemos solos e indefensos. Y, ¡observemos bien! Ese angelito está mucho más atento que hasta nuestros propios padres. Por eso, es muy hermoso que a diario lo saludemos y, antes de dormir, le agradezcamos por todo lo bueno que él hace por los niños que ya han perdido a un ser queridísimo y caigamos de rodillas y le digamos a Papá Dios: ¡Gracias, Padre bondadoso, muchas gracias! Te pido de todo corazón que a mi papá, quien ya está contigo en Tu reino, lo premies con lo mejor y que así como Tú me bendices, Te pido bendigas a mi muy amado papá, a mi madrecita y a todos los que yo amo.

Papá Dios: Yo sé que Tú me amas y quieres que yo aprenda desde pequeño a ser como Tú eres de amoroso, de comprensivo y tan padre, que me haces vivir mis días con alegría, con paz en el corazón, con fortaleza, con inteligencia, con sabiduría y con una tremenda pasión por la vida por lo que yo puedo ser y hacer mientras viva en este mundo.

Ahora comprendo que hay dos mundos: Uno allá en Tu Reino Celestial y otro aquí en la tierra. Los que estamos en este mundo, lo estaremos por poco tiempo y siempre luchando contra todo lo malo y contra tanto peligro. Los que ya se fueron a Tu Casa Celestial, ya están gozando de una vida que jamás se termina, porque allá, no hay maldad, nadie envejece, nadie se enferma, nadie se accidenta, nadie tiene problemas, nadie sufre decepciones ni tristezas, porque allá reina en todos TU AMOR DIVINO.

Mientras yo viva me prepararé cada día para ser un hombre que luchando obtenga una excelente profesión para trabajar con amor y con pasión; para que cuando tenga que marcharme a Tu presencia celestial, yo vaya alegre, porque Tú me creaste para ser eternamente feliz y me encuentre nuevamente con mi papacito. Señor: Quiero ser un niño alegre, optimista, entusiasta y tenaz en todo cuanto me proponga aprender y hacer. ¡Bendíceme, Papa Dios, porque todo lo que haga, lo haré muy bien, con mucho gusto y con excelente talento! ¡Quiero brindarte en honor de mi papacito, de mi madrecita, de mis abuelitos, de mis hermanitos y de todos mis amiguitos todo lo que a diario tenga que hacer! Aunque tenga que trabajar, para mí el trabajo será una hazaña deportiva, porque nací para ser todo un campeón! ¡Gracias, muchas gracias mi Dios y Padre amoroso! ¡Solo Te recuerdo que a mi padre lo tengas contigo en Tu reino de amor y a mí y a los míos, danos solo amor y eso nos basta! Amén.

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