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El humor y el ánimo (2)

La satisfacción en la vida se mide larga, la felicidad es a veces  más esporádica.

MJ

Estamos tan acostumbrados a pensar en la palabra felicidad como sinónimo de bienestar y perpetua sonrisa, que percibimos el evento feliz como parte de una algarabía. Vamos dejando de lado como se percibe la satisfacción que puede ser más silenciosa y calma, lleva un sentir mucho más noble y habla del conjunto de los gozos sencillos  y logros acumulados que se van quedando como un limo que da color a la vida y permea de fondo al humor. Es tan rápida la vida por momentos, que no podemos darnos cuenta siempre de cuanto aportan las vivencias del día a día cuando se asientan como un  bien. Hoy, que me sumerjo en esta tarea de revisar (me), me doy cuenta como a veces sí se nos escapan grandes momentos que dejan mucha satisfacción, porque pueden parecer imperceptibles por formar parte de acciones diversas que se  pueden esfumar. Es bueno recordar que lo que hace la vida satisfactoria se asienta más en la concatenación de las vivencias sencillas. La madrugada anterior a escribir este texto, escuche en un programa de la televisión mexicana que hay estadísticas actuales en el país de que las personas solteras valoran más la satisfacción a diferencia de las que viven en pareja que están más pendientes en medir  la felicidad y tienen más necesidad de dar cuenta de ese sentir. Esto no quiere decir que una sea mejor que otra, son estados diferentes de percepción y con sus propios valores cada uno. Los estamentos o parámetros para decir lo que dará el bienestar entre los seres humanos nos lo han vendido como algo inamovible, cuando  somos cada uno de nosotros quienes debemos dar esos valores a nuestro devenir vivencial.

Muchísimo cuenta la intención por la cual se realiza algo, si el propósito es bueno va a repercutir en el ánimo con buenos frutos. Al vivir tendremos que tener siempre presente que estamos unidos todos y que aunque lo que hagamos sea individual, permeará lo colectivo sin duda alguna. Se ha experimentado en la observación de lo que sucede entre los espectadores de un teatro cuando se ofrece una obra, como los corazones de todo el público laten al unísono y se siente una concatenación armónica entre todos los que están en ese recinto. Esto nos habla de que el ánimo puede ser a veces contagiado y compartido.

Hoy la vida de pareja puede ser un ejemplo de los cambios necesarios que ya son irreversibles, no aceptarlos puede causar animosidades innecesarias y producir los humores negativos. Antiguamente no había tanta exigencia en lo compatible. Los seres solían unirse para dar vida a la institución del matrimonio y poder así procrear en un ámbito más seguro. Hoy día se han agregado otras variantes que hacen pensar mejor al dar el paso y que cuentan mucho para tener claro el sentido de una misión más específica y compartida. Cada día se tiene más claridad de que no todos han nacido para estar en pareja, mucho menos para procrear y algunos solo para estar en pareja sin hijos.

Muchísimo se ha utilizado en el pasado la variante de utilizar a la pareja para ascender en lo social, esperemos que esto se erradique algún día. (¿?). Se pensaba que solo en vida compartida uno tendría voz y voto en la sociedad, era como un trámite que muchos realizaban como por inercia, para estar bien socialmente, cuando en la realidad se hacía vidas separadas. Lo más penoso es cuando esa vida con otra persona que no es la pareja elegida en matrimonio es activa aún sin cerrar la relación previa. Creo que todos desearíamos que la apertura de conciencia elimine este tipo de relaciones que lejos de aportar para mejor propician dolor, esto es un desgaste innecesario de energía aunque no todos lo perciban así. A veces darnos cuenta cómo está deteriorada la autoestima de algunas mujeres, lastima. He escuchado de casos de algunas que ya divorciadas siguen haciendo actividades para esa pareja fallida,  acciones que lejos de ser positivas hablan de servilismo. Más si lo revisamos con cuidado, esto forma parte de un pensamiento milenario que ya es obsoleto en algunos casos, eso de  que hasta que la muerte nos separe… ¿No es a veces ya una relación muerta la que impera? Claro que habremos de respetar la conciencia individual  así como los flujos de renovación que nos pueden dar otros satisfactores.

Muchos varones habrían de escoger a su compañera de vida como  un trofeo. En lo profundo se le veía a la persona elegida como un logro a exhibir ante los  ojos de los demás, como si lo más importante del vivir fuera un estado de competencia. A las féminas no se les presentaba el caso como para escoger, eran más bien las escogidas, se utilizaba el término buen partido, como si de un juego asumido se tratase.

La tendencia a la corrupción es un asunto relativo a la limitación del ser humano. Se cree que solo se da en los ámbitos de lo público y gubernamental,  pero no es así, también se vive en lo particular.

 Tiende a crear mal humor en el ánimo detectar que otros son corruptos, mas es algo muy personal que muchas veces ya esta tan arraigado que cuesta aceptarlo como tal. Quien tiene la creencia de que los actos corruptos son un asunto de valor pensando que se logra poner un pie delante de otros que se consideran tontos, terminará teniendo el peor de los ánimos aunque no se dé cuenta, aunque sea difícil reconocerlo. Las condiciones amañadas nunca han sido las mejores. En mucho nos hemos acostumbrado a vivir así.

Antiguamente, cuando no había el nivel de conciencia que se da hoy día, no se sabía que tanto los ciclos de la naturaleza estaban implicados en el ánimo, cuando se descubrió que somos parte de todo y nuestra biología por ende lo es, ya se sabe cómo hay que cuidar esas animosidades que van de la mano del tiempo, como nos puede afectar el frio, el calor, si llueve, si no hace buen tiempo. El factor de elegir no tenía la preponderancia y la fuerza que tiene  hoy. Moverse desde la Fe, (religiosa)  no es nada desdeñable pero igual nos lleva a errores imperceptibles que aun con el atenuante de que al ser confesados más tarde se pueden solventar, aun afectan. 

El papel de la ciencia en el mundo de hoy juega un rol muy especial e importante, y aunque no sea muy claro cómo influye en el humor general, sí que lo hace. La vida en ignorancia de muchos asuntos no es sana y puede propiciar mucha inquietud. Ya sabiendo todo lo que las ciencias sociales nos van aportando, más lo que se está dando hoy día con investigaciones más serias, no nos queda más que asumir que sí hay mucho que aprender de ellas. Existen muchos libros de divulgación al respecto e ir por ellos podría ser una lectura obligada, no solo son para unos cuantos, son para todo el género humano.

La ciencia no existe solo por el interés de unos cuantos. Es parte integrante de todo lo que es la especie humana, y mientras más seres lo entiendan así, más beneficio para el grupo. Los científicos son seres vistos como seres muy ensimismados, lo que debemos saber es que ellos están aportando  mientras trabajan investigando.

En lo personal creo que la ciencia social y mucho más la antropológica está dando una nueva visión para entendernos mejor. En todas mis libretas de vida tengo puntos al respecto y por eso hablaré un poco de eso en estos textos, sugiriendo a dos o tres autores de fácil lectura.

Las decisiones propician derroteros, los derroteros abren nuevos caminos y la vida es mucho más rica si nos permitimos leer sobre la historia de la humanidad.

A veces los nuevos derroteros abren tanto los caminos que no hay regreso. Hay que tener cuidado de no empeñarnos en regresar a lo que ya se cerró. Se pueden retomar situaciones pero siempre con una mirada renovada. Uno permite que en la mente se enconen ideas que ya hay que soltar al viento y renovar ese bagaje. No importa que creamos que todo pasado fue mejor, mas cuando las circunstancias ya no son las mismas nos daremos cuenta de los nuevos valores del pensar. No es conveniente permanecer en lo que ya no tiene vigencia.

Las enseñanzas que nos dejan las experiencias a veces no se toman a conciencia. Tal vez una buena experiencia nos deje muy buen ánimo y esto se asimila un poco por inercia, mas tratar de que sea más con voluntad y conciencia dará mejor resultado. Hay que aseverar en uno mismo el nivel de ese aprendizaje y tenerlo más presente. Las experiencias buenas no son luchas de poder triunfantes, son mucho más que creer en los logros y más que nada son la base de tener presente un buen estado de ánimo con más constancia.

Nos purificamos en la cotidianidad. En esos ámbitos somos capaces de tener el buen humor que nos lleve cada día a un ánimo más estable, y si tenemos a nuestros padres o algún ser querido en proceso de partir, hay que entregar lo necesario de tiempo y cuidado para que su humor sea propicio y se vaya en paz. Cuando nuestros padres adultos viven con bastante sanidad, se nos olvida (o tal vez no es parte de la costumbre) averiguar cómo quieren cerrar sus días. La Tanatología está aportando mucho para mantener humores sanos, saber llevar duelos a buen puerto y vivir más estables los momentos de partida. A veces esos valores de saber propiciar un desprendimiento autentico y pacifico se tienen como parte de la vida misma, ese fue el caso de mis padres, nunca se habló de esos temas, mas se sabía implícitamente que ellos como personas eran espirituales a su manera y que la muerte no significaba ninguna preocupación de más. (Continuará)

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