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Desde los años cincuenta los fraccionadores redujeron nuestras casas y nos quitaron los patios

Desde los años cincuenta los fraccionadores redujeron nuestras casas y nos quitaron los patios [800x600]

Durante la época colonial los yucatecos, en cuestión de construcción de casas-habitación, se sirvieron con la cuchara grande. Desde los Sres. Montejo y sus correligionarios se apropiaron de los mejores terrenos (en algunos podría hoy construirse un fraccionamiento completo de los que hoy se levantan en la ciudad.

Primero disfrutaron de ese obsequio los familiares de los conquistadores (políticos habemus) contando además con los indios conquistados, los que por salarios miserables prestaban toda clase de servicios a sus amos.

Con la marcha del tiempo las compañías constructoras, los del Real Estate (hablando a lo gringo) o Bienes raíces, comenzaron a levantar más y más pequeñas las casas y sólo los pudientes (léase ricachones) podían y pueden) contar con residencias verdaderas para vivir a gusto.

Todavía a principios del siglo pasado los constructores hacían las cosas (las casas) con decoro, manteniéndolas cómodas y confortables, pero a partir de los años cincuenta, los nuevos fraccionadores comenzaron a empequeñecerlas, al grado de que quien se acuesta en una hamaca da con su trasero en el suelo, y hoy hemos llegado al minimalismo.

Lo primero que disminuyó fueron las habitaciones, haciéndose cada vez más pequeña e incómodas, en la colonia Alemán se observan ya estas disminuciones, así como en otras colonias citadinas, claro, resultan más baratas, pero es preferible vivir en un gallinero, y con el empequeñecimiento de los cuartos, vino la eliminación del patio, nuestro patio adorado de tantos siglos, con sus árboles frutales, sus amplios gallineros y la oportunidad de respirar aire puro.

Eran tan grandes que en ellos fácilmente se podía jugar un ameno juego de béisbol (lo que hoy es imposible); por eso los muchachos permanecían más tiempo en casa (en el patio), que perdiendo su tiempo en la calle, lástima, lástima grande la pérdida del patio para vivir como en una lata de sardinas, ¿y esto es progreso?.

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