Quintana Roo

Publican en DOF decreto de creación del Área Natural Protegida “Jaguar” en Tulum

El decreto que declara 2 mil 249 hectáreas como Área Natural Protegida (ANP) con categoría de Área de Protección de Flora y Fauna “Jaguar”, en Tulum, fue publicado hoy por la presidencia de la República en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y cobrará vigencia a partir de mañana.

La superficie originalmente propuesta por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), de acuerdo con su estudio Previo Justificativo (EPJ), abarcaba en realidad 2 mil 258 hectáreas, divididas en dos polígonos separados en el municipio de Tulum, pero finalmente el polígono aprobado disminuyó su superficie.

Conforme al decreto publicado y consultado por EstamosAquí.mx, la zona núcleo de la nueva ANP abarca mil 967 hectáreas y una zona de amortiguamiento de 282. 67 hectáreas.

En la zona núcleo quedó prohibido verter o descargar contaminantes, como el glifosato, entre otros, en el suelo, subsuelo y cualquier cauce, vaso o acuífero, así como desarrollar actividades contaminantes; interrumpir, rellenar, desecar o desviar flujos hidráulicos; y realizar actividades cinegéticas, acuacultura o explotación y aprovechamiento de especies de flora y fauna silvestres y extracción de tierra de monte o cubierta vegetal.

Tampoco se puede introducir ejemplares o poblaciones exóticas, exóticas invasoras o que se tornen perjudiciales para la vida silvestre, así como organismos genéticamente modificados; está prohibido autorizar el cambio del uso del suelo, usar explosivos; acosar, molestar o dañar de cualquier forma a las especies silvestres de flora y fauna; y alterar o destruir por cualquier medio o acción los sitios de alimentación, anidación, refugio o reproducción de la vida silvestre.

No se permite realizar obras o actividades de exploración o explotación mineras; abrir bancos de material, extraer material pétreo o materiales para construcción; hacer uso del fuego o fogatas.

Las actividades permitidas son las de preservación y conservación de los ecosistemas, investigación y colecta científicas; monitoreo y educación ambiental; aprovechamiento no extractivo de vida silvestre; turismo de bajo impacto ambiental; restauración de ecosistemas y reintroducción o repoblación de vida silvestre.

También, construcción de infraestructura para investigación científica y monitoreo ambiental; mantenimiento de la infraestructura fija y equipos de comunicación existentes y las demás actividades previstas en la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA) y las consideradas en el Programa de Manejo a elaborarse.

Se aclara que la investigación y colecta científica, el monitoreo ambiental y la educación ambiental que se llevarán a cabo, no pueden implicar modificaciones de las características o condiciones naturales originales y no deben alterar los hábitats o la viabilidad de vida silvestre y sus poblaciones.

Que la educación ambiental debe realizarse “sin la instalación de obras o infraestructura de tipo permanente que modifiquen el paisaje”; que el aprovechamiento no extractivo de vida silvestre debe ser “de bajo impacto ambiental y solo con fines de monitoreo ambiental, investigación científica, educación ambiental, turismo de bajo impacto ambiental, conservación y observación de vida silvestre”.

Que el turismo de bajo impacto ambiental se puede realizar “siempre que no implique modificaciones a las características o condiciones naturales originales, ni la instalación de construcciones de apoyo”.

Que la restauración de ecosistemas y la erradicación o control de especies exóticas, exóticas invasoras o que se tornen perjudiciales, deberá llevarse a cabo con la finalidad de prevenir la afectación en la continuidad de los procesos ecológicos y evolutivos, así como de los servicios ecosistémicos o en su caso, propiciar la recuperación de ambos.

Que la reintroducción y repoblación de vida silvestre se realizará con especies nativas, con ejemplares de las mismas especies o subespecies, según sea el caso, siempre que no se afecte a otras especies nativas existentes en el área, incluidas aquellas que se encuentren en alguna categoría de riesgo.

Y que la construcción y el mantenimiento de infraestructura existente para las acciones de investigación científica y monitoreo del ambiente se realizarán de forma que “no implique la remoción de las poblaciones naturales ni la fragmentación de los ecosistemas y microambientes”.

En máximo 90 días a partir de publicado el decreto, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), por conducto de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), gestionará la inscripción del ANP en los registros públicos de la propiedad que correspondan, así como en el Registro Agrario Nacional y lo inscribirá en el Registro Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

También debe formularse el correspondiente Programa de Manejo del ANP, en donde “no se autoriza la fundación de nuevos centros de población”.

Los permisos, autorizaciones o concesiones otorgados por las dependencias competentes con anterioridad a la entrada en vigor del presente decreto, para la realización de actividades dentro del área de protección de flora y fauna Jaguar, continuarán vigentes hasta su conclusión de conformidad con lo establecido en los títulos correspondientes.

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