Yucatán

Rebasada la autoridad en materia de furtivismo pesquero

A pesar de los esfuerzos de la Marina y Conapesca en revisar, inspeccionar y detener a los pescadores furtivos en las costas de Yucatán, el problema los ha rebasado y prevalecen las detenciones y liberaciones inmediatas, así como las reincidencias de quienes bucean y echan cloro a las cuevas de los pulpos.

De acuerdo con información recabada entre pescadores y empresarios del sector, la intención y los esfuerzos de la autoridad son visibles para contrarrestar el furtivismo, pero el problema es tan grande que resultan menores ante la organización y operación que tienen.

“Sí hay detenciones, persecuciones y la autoridad trabaja en la inspección, pero el problema es más grande, ha rebasado a la autoridad, porque los buzos siguen entrando sin respetar tiempos de veda, tallas mínimas o artes de pesca, siguen echando cloro a las cuevas para sacar a las hembras pulpo y matan a los huevecillos».

“Cuando bucean, agarran parejo: caracol, pulpo, langosta, meritos, todos sin cumplir las tallas o las vedas y mucho menos artes de pesca. Es un problema muy grande, porque, aunque los detengan, el ministerio público los libera y vuelven a lo mismo”, relató Ana María Frías, presidenta de la Federación de Cooperativas Pesqueras del Estado de Yucatán.

De acuerdo con el sector industrial de la cámara pesquera, el problema del furtivismo es tan grande que ha rebasado a la autoridad, ya que es un problema no sólo en Yucatán, sino en todo el litoral nacional, porque operan como mafias. Y aunque hay esfuerzos en conjunto de Marina y Conapesca, los resultados resultan limitados, porque la práctica persiste.

«Está desbordado el problema, porque los dueños de las lanchas los mandan a capturar con trampas o a bucear, se hacen las inspecciones y operativos, se hacen detenciones y pareciera que hay resultados, pero hay más o los dejan en libertad».

Los pescadores ribereños han observado cómo hacen «camacheo», que son lanchas con 6 a 8 buzos que salen de la orilla y se van al mar para sacar langosta baby, caracol y que se venden en los grupos de venta de redes sociales en 200 o 250 pesos el kilo.

Frías relató que se trata de lanchas sin permisos y que sacan pulpo, caracol, langosta, mero, sin permisos, sin respetar tallas, vedas y artes de pesca.

«Se requieren penas más severas porque sino las pesquerías van a llegar al colapso y pasará lo del pepino de mar», dijo.

El problema del furtivismo en Yucatán ha ido aumentando en los últimos 10 años, está enmarcado por la corrupción y operan como mafias.

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