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Chablekal la tierra de los Chablé

T-hó, la actual Mérida, estaba en el cacicazgo maya de Chakán, y a este lo rodeaban otros dos muy extensos, llamados Tutul Xiu y Ah Canul; Igualmente la bordeaban dos menores, que recibían los nombres de Ceh Pech y Hocabá.

T-hó, lugar que ocuparon los españoles a finales de 1541, y donde fundaron una ciudad el 6 enero de 1542, a la que pusieron por nombre Mérida, estaba rodeada de muchos asentamientos urbanos, pertenecientes a cada uno de los cacicazgos que la circundaban. Hay abundantes vestigios de todo ello.

Sin duda, todos aquellos pueblos eran horticultores, dedicados al mercadeo, a la venta de sal proveniente de la cercana Xcambó, y pescadores que ejercían su profesión desde la cercana y extensa costa norte, perteneciente al hoy Golfo de México. Los habitantes ancestrales de esos lugares, con seguridad eran acompañados en sus tareas diarias, por la sonora sonrisa de los tanabares, conchas marinas y jade de sus faldillinas, muñequeras, y tobilleras. Hasta hoy los comerciantes de origen maya, se acicalan al máximo para rendirse a las costumbres bárbaras del día.

Igual que Dzibical (hoy Umán), Dzibilchaltún está/ba ubicada a doce kilómetros de T-Hó- Mérida. Hoy, juntito a Dzibilchaltún se encuentra la comisaría de Chablekal.  La realidad nos hace suponer una pertenencia común, en el pasado, de las actividades sociales y sus derivados y conexos, de ambas  comunidades.

Al día de hoy, uno, es un sitio arqueológico de éxito, y la otra, una pequeña comisaria perteneciente al municipio de Mérida, y probablemente de ahí le venga la dimensión de la plusvalía de sus terrenos ocupados por elegante mansiones y palacetes tipo Florida o California. Y no es una suposición esto último. Nada dejar atrás la reja de acceso al sitio arqueológico y tomar rumbo a la comisaria, la cosa cambia radicalmente. La avenida de acceso al poblado es amplia, limpia, iluminada, arbolada y acicalada; tanto, como puede serlo una avenida en Miami, o en Beverly Hills, California. Esto anuncia un futuro de amplia explosión comercial y demográfica. En el camino se ven los anuncios del exclusivo fraccionamiento la Ceiba II, en cuyos terrenos ha quedado presa, inexplicablemente, parte edificial de la antigua Dzibilchaltun.

 La comisaria es una explanada para jugar beisbol, una capilla que tiene incrustada, en una de sus paredes laterales una pedazo de escalera de piedra, que debe haber pertenecido a una antigua edificación maya, y un cuadrángulo comercial, en el que uno se encuentra ropa de todo tipo a bajos precios, (menos hipiles o ropa inspirada en estos), calzado de plástico, perfumes imitando fragancias de importantes marcas, y algo de hortalizas y frutas de la región. En el muy pequeño mercado se expende generalmente, carnes.  Atrás, tanto atrás, que ha caído en el olvido, que aquellas tierras eran la región que surtía de lechuga local, rábanos, cilantro, chiles xcatic, max, dulce y habanero, tomates, apazote y otras yerbas aromáticas, a la ciudad de Mérida. Aquella antigua tarea comenzaba en Dzodzil, Xcanatun y llegaba hasta el lugar que reseñamos. Como muestra de ello, todavía quedan, a vera de la carretera, pedacitos de terrenos con las hortalizas que he mencionado. Dzibilchaltún-Chablekal, son lugares antañosos, que rodean hoy a Mérida, igual que antes lo hicieron cuando era la T-hó, que ocuparon los españoles, desde 1541, para hacerse de una capital política desde la cual iniciaron el desarraigo de la cultura maya, para imponer su visión transnacional de su mundo y sociedad. 

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