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Escritores del fuego de la juventud estériles en la vejentud

Yo nunca he visto a la cultura yucateca de la manera exacerbada como lo hacen muchos coterráneos, debido, posiblemente, a la forma de haberme sumergido en ella. Bien orientadas mis palabras, significan haberlo hecho de manera marginal, apartada del oficialismo, de los beneficios de las relaciones políticas y/o de ser miembro de algún grupo de poder de las Formas Singulares, de hacer cultura en Yucatán.

Las Formas Singulares de hacer cultura, son un concepto con el que deseo aglutinar a la música clásica, la dramaturgia, el ballet, las artes plásticas, el cine y la literatura, con el objetivo de apartarlas de las Formas Culturales Comunes como la jarana, el gremio del santo patrono, el teatro regional, la pintura costumbrista o la literatura chatarra, estas últimas formas enmarcadas en las costumbres locales y definitorias de la idiosincrasia de Yucatán y sus habitantes. No hay que olvidar que de un tiempo para acá, el sabucán de la cultura oficial actual,  se ha llenado con contracultura, haciendo surgir, en la rimbombancia de la cultura, el desfile de la longaniza, la marcha de los panuchos, el paseo del chicharra y el kastakán, la gloria del taco, o el éxtasis circunferencial de la rosca de reyes, más grande cada año.

Desde adentro, la cultura yucateca brilla y flota como una pompa de jabón, pero si le vemos adentro, dura en el tiempo lo que el fuego en un cerillo o fósforo; cultura yucateca es  concepto  argumental de letrados y gramáticos, que sirven a las instituciones necesitadas que están de vigencia, vanguardia y universalidad, cuando de presumir “lo que somos y tenemos”, se trata.

En ese contexto caen los escritores de la entidad, quienes adquieren fama en el momento del fuego de su juventud o pubertad con algunas piezas cuentísticas, y luego cuando las hormonas se aclimatan, sus voces se paralizan. ¿Estoy equivocado? ¿Quiénes que escribieron ferozmente hace treinta años, lo siguen haciendo hoy? ¿Cuál es cúmulo de su obra publicada? ¿Dos o tres, libritos? ¡Vaya, entonces, somos la bendecida tierra de los Juan Rulfos!

¿Por qué la falta de creación literaria en Yucatán? Por la falta de vivencias, de experiencias excéntricas y extravagantes, por carencia de imaginación por parte de nuestros escritores, respetuosos que son del entorno moral que impone la pureza, la castidad, el idealismo, garantizándose con ello, el ser bien visto y aceptados por los macucos del  poder público y económico, que a fin de cuentas, son quienes deciden quién es quién en la calidad de las letras yucatecas.

En el Centro Yucateco, era famoso un abogado definido como el “papá” que repartía becas, premios, encargos literarios oficiales, y hasta los viajes de representación; y, en fin, todo. ¡Y, todos estaban contentos, porque a cada uno le tocaba su tajada en ese reparto de utilidades!

¿Cuántos libros, en conjunto, publicaron aquellos integrantes del Centro Yucateco de Escritores? ¿Dónde se encuentran hoy, esas viejas glorias plumíferas? Con el prestigio del pasado, con el laurel de alguna obra surgida del fuego de la juventud, hoy han adquirido alguna dirección de alguna oficina, o son maestros de gramática, catedráticos en alguna afamada universidad, o están escribiendo en algún “medio”, para evitar la artrosis en sus sagradas falanges.

Carlos Martín Briceño, es un personaje excepcional en la duna literaria de Yucatán. Él, es objetivo; está consciente de algunas de las dificultades de la creación yucateca, como, por ejemplo, abordar las letras desde la perspectiva de la ficción. Por eso ha dicho que escribir sobre temas históricos es una fácil posibilidad. ¿Y, no es verdad que todos los escritores visibles contemporáneos acuden a los temas históricos?          

Para mí, un caso maravilloso de la publicación literaria yucateca, es Eligio Ancona, del que hay muy poca cosa publicada, al igual que de los otros famosos de la antigüedad. Eligio hizo obra extensa, de temática regional y con enredos que podrían ser llevados a una telenovela de hoy.

¿Qué nos queda? La vigorosa obra de Rubén Reyes, los actuales andares de José Díaz Cervera y el mencionado Carlos Martín Briceño.

De los de ahora, ¿dónde está su obra, dónde se les compra?

Un comentario

  1. Víctor, si quieres saber más de Eligio Ancona, en SEDECULTA se vende “Yucatán en la piel: la vida de Eligio María Ancona Castillo, Benemérito del Estado”. Se presentó recientemente. En este libro encontrarás todo aquello que no se encuentra en otro lado, más las actualizaciones y correcciones que sí se encuentran.

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