Bienestar Espiritual

ÓRACIÓN

Salmo 6
¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

¡Muy buenos días, oh Dios Altísimo y Misericordiosísimo!

Con la confianza que tenemos los hijos bien nacidos, pero muchas veces pecadores, ante Ti, oh Padre Misericordioso, Te suplicamos a una voz que Tengas a bien el NO REPRENDERNOS, cuando estés molesto por nuestros desvíos y ni mucho menos nos castigues cuando estés indignado con nosotros.

No dudamos de Tu Sabiduría, pero tenemos presente nuestra maldad, nuestros delitos, nuestro desorden personal, familiar y colectivo, que en Ti, oh Padre Santo, provocan indignación y aplicación inmediata de Tu justicia.

¡Ten piedad de nosotros pecadores y sin fuerzas! ¡Sánanos, porque hasta nuestros huesos se fracturan! Nuestras almas están atormentadas por causa de nuestras debilidades. Te suplicamos que, ¡Tengas piedad de nosotros y no esperes más!¡Vuelve Tu mirada sobre nosotros! ¡Rescata nuestras vidas y sálvanos por Tu misericordia! ¡Sí, Señor, no porque lo merezcamos, sino por Tu Gran Bondad, por Tu Gran piedad y por la Sangre de Tu Amado Hijo, quien ya sufrió por causa de nosotros!

Nosotros, arrepentidos, queremos alabarte, agradecerte y honrarte, ahora que aun vivimos, porque en el sepulcro, en el abismo y en el valle de la muerte, ¡nadie podrá alabarte!

Tú sabes que ya estamos debilitados de tanto gemir, y que noche tras noche mojamos nuestras sábanas de tanto llorar. Nuestros ojos ya están cansados y envejecidos por causa de nuestro estado de ánimo tan deprimente.

Ahora en este instante a una voz exclamamos convencidos de Tu Gran Piedad: ¡Apártense de nosotros todos los malvados, porque el Señor ya escuchó nuestros sollozos! ¡El Señor ya ha aceptado nuestras plegarias, nos ha infundido valor y confianza y ya brilla nuestra esperanza!
Ahora, sobre todos nuestros enemigos llegará la confusión, la desesperación y el terror! ¡Ya pronto los veremos que retroceden avergonzados e impotentes!

¡Gracias, Señor, muchísimas gracias, porque sabemos que los que voluntariamente nos separamos de Ti y nos entregamos a una vida desordenada y desenfrenada, ahora, arrepentidos regresamos a Ti, oh Dios Todo Misericordia y Todo Amor! Estamos conscientes que no lo merecemos, pero Tu piedad es ilimitada cuando Te invocamos con un corazón arrepentido, con un propósito de enmendarnos y con la firme convicción de vivir con sensatez y sabiduría.


¡Bendito seas, oh Dios Misericordiosísimo y Único Amante de nuestra humanidadadad!

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