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Lázaro Cárdenas

Ricardo Pérez Monfort (México, 1954), investigador del CIESAS y profesor de la UNAM, es el autor de una extensa y documentada biografía de Lázaro Cárdenas que, como él mismo cuenta, comenzó a gestarse desde finales de los años setenta del siglo pasado hasta llegar a su culminación durante la pandemia de Covid 19, dilatado lapso en el que hubo numerosas pausas involuntarias, pues se involucró en otros proyectos, aunque sin abandonar del todo su obsesión por el personaje.

Debate, selló editorial del corporativo Penguin Random House, la publicó en tres tomos que aparecieron en febrero de 2018, febrero de 2019 y abril del 2022, respectivamente. El primero, con 504 páginas, abarca desde la infancia del personaje en Jiquilpan, Michoacán (1895), hasta la antesala del poder Ejecutivo de la nación (1934); el segundo, con 510 páginas, cuenta los hechos y las circunstancias de su vida de 1934 a 1945; el tercero, con 428 páginas, comprende el final de la Segunda Guerra Mundial hasta su muerte en 1970.

Pérez Monfort destaca que para cobrar distancia de las obras reduccionistas y simplificadoras (historia de bronce, le llaman algunos) que han presentado a Cárdenas como un “general misionero, un demócrata mexicano o un presidente comunista” y también de las que se han quedado “en el chisme o en la acusación banal”, decidió hacer una investigación con enfoque integral:

            […] Así, esta biografía de Lázaro Cárdenas no es sólo la historia de un hombre y de su trascendencia en la construcción de un país y un tiempo, sino que pretende dar cuenta también de las transformaciones sociales, económicas y políticas de quienes formaron parte de sus múltiples contornos, cómo los vivieron y los significaron. El interés no está sólo fincado en el individuo y su primer círculo, sino que también se interesa por quiénes lo influyeron o fueron impactados por sus acciones, directa o indirectamente, durante las épocas que compartieron o en años posteriores. No se deja de lado a aquellos que interpretaron tales acontecimientos, ni tampoco a aquellos que los convirtieron en tema de su pensamiento y su creación. Se podría pensar entonces que buena parte de la pretensión de este trabajo sería poner sobre la mesa una especie de historia política, social y cultural de México en el que vivió Lázaro Cárdenas, cómo lo entendió y lo percibió, cómo lo trató de cambiar, y como (sic) ésa (sic) historia lo transformó a él y a sus colaboradores más cercanos, cómo incidió en la sociedad y la política de su momento y cómo y quiénes lo recuerdan de una u otra forma. Es, pues, no sólo una historia de Cárdenas y su tiempo, sino también un recuento de los acontecimientos que política, social y culturalmente construyeron el contorno histórico de aquellos setenta y cinco años de vida del General […] (p. 18, tomo 1)

Como telón de fondo de esa vida figura la Revolución Social Mexicana.

Entre los académicos existe, casi como una verdad revelada, la convicción de que nadie estudia temas o personajes por los que no tiene ninguna simpatía o interés. Pérez Monfort confiesa que en la medida en que iba conociendo la trayectoria, vida y el mundo en el que se desarrollaba Cárdenas, sobre todo en su etapa de madurez, “mi admiración y respeto por él fue creciendo, aun cuando de pronto también encontré varios momentos que merecían una crítica”. Precisa que, aunque pertenece a una generación “que desconfía de los medios militares, y no se diga del mundo de la política oficialista”, sí comparte las ideas de izquierda de Cárdenas sobre “la función del Estado como regulador y partícipe en la construcción del bienestar de las mayorías” (todas las citas entrecomilladas aparecen en las páginas 13 y 14 del tomo 3).

Influido por la perspectiva que adoptó la Dra. Soledad Loaeza en su libro más reciente A la sombra de la superpotencia, que comentamos en esta misma columna hace algunos días, me interesó cómo abordaba Pérez Monfort un hecho sustantivo que constituyó un fracaso de la gestión de su biografiado: la incapacidad de Cárdenas de imponer al general Francisco J. Mújica, que representaba el ala más radical del gobierno, como su sucesor en la presidencia.

Entonces acudí al apartado “El resurgimiento de las derechas mexicanas y la sucesión presidencial de 1940” del capítulo III del tomo 2, que va de la página 342 a la 374. El historiador apunta como factores internos determinantes los siguientes: el surgimiento del sinarquismo, especialmente en el Bajío, como una organización paramilitar con profunda raigambre católica, antiyanqui, anticomunista y nacionalista, que se opuso de manera enérgica al proyecto colectivista de la tierra y a la educación socialista; la aparición del Partido Acción Nacional (PAN), de tendencia conservadora, pero liberal, que aglutinó el descontento de las clases medias y altas, que también eran alérgicas a la colectivización forzada y la sindicalización burocrática; la prensa y la opinión pública, que no simpatizaban del todo con las acciones del primer trienio cardenista; la conformación del Comité Revolucionario de Reconstrucción Nacional, integrado por antiguos revolucionarios, que primero apoyaron y luego criticaron las políticas radicales agrarias y obreras cardenistas; la crisis económica que derivó de la expropiación petrolera, a la que se sumó la carga de la deuda externa, la fuga de capitales y el boicot económico orquestado por las empresas extranjeras; la alta inflación, provocada por el descenso en la producción interna de alimentos y la crisis en la extracción y venta de minerales; el encarecimiento de los productos y alimentos que afectaron a la clase trabajadora y sectores medios; las carencias y los violentos choques políticos durante la campaña política, luego de que la “cargada” se pronunció a favor del general Manuel Ávila Camacho como candidato del PRM. Por su parte, la causa externa más determinante fue el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939. Luego de unas elecciones violentas y manchadas por el fraude (30 muertos y 158 heridos mínimo), Ávila Camacho ganó con 2.4 millones de votos, Almazán con 151 mil y Sánchez Tapia con 9,840 sufragios.

La pregunta que se han hecho muchos investigadores sobre por qué Cárdenas no apoyó a Mújica a llegar a la presidencia, y sus respectivas respuestas, Pérez Monfort las condensa así:

            […] Para algunos la razón radicaba en que la situación internacional se estaba complicando y las presiones estadounidenses eran tan fuertes que el General [Cárdenas] decidió salvar lo que ya se había logrado durante su sexenio, sin asumir el riesgo de que su sucesor se radicalizara y pusiera en peligro lo conseguido en materia de reformas, organizaciones corporativas y nacionalizaciones. Para otros la decisión tuvo más que ver con el incremento de la actividad política de las derechas y con la amenaza de que la situación derivara en una agitación inmanejable. Y unos más interpretaron que la sucesión se le fue de las manos al propio Cárdenas y que no tuvo más opción que dejar que las organizaciones corporativas, los poderes estatales y el mismo ejército se involucraran en el proceso, con el fin de encontrar un candidato que atenuara las reformas y no asumiera más riesgos internos ni externos que atentaran contra la soberanía nacional y la paz pública […] (p. 353)

Lo más factible, como siempre, es que el fracaso de Cárdenas en este caso específico no se haya debido a una sino a varias razones, aunque en lo personal no creo que haya sacado las manos del proceso sucesorio, sobre todo porque tenía la firme convicción, como lo dejó asentado por escrito, que en el sistema político mexicano no debía haber ninguna otra voz preponderante más que la del presidente de la república.

Sin duda, Lázaro Cárdenas es, como afirma Pérez Monfort, una figura fundamental de la historia política mexicana del siglo XX, cuya influencia aún perdura en sectores de nuestra sociedad. Vale la pena leer detenidamente este excelente trabajo de investigación para conocer al militar, político, esposo, padre de familia y abuelo, que mostró sensibilidad social para con los más vulnerables y para con los suyos, a fin de comprenderlo a cabalidad.

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