EspecialesOpiniones

Diálogos socráticos

La secretaria se dirige al visitante y en tono cortés le dice:

–Ya puede usted pasar, joven.

–Muy amable, señorita.

Después de hora y media de espera, Francisco, que se ha pasado todo este tiempo mirando los retratos de los dirigentes históricos del partido, se levanta del sofá de piel, se alisa el traje, se ajusta la corbata y entra a la oficina del dirigente:

–Buenos días, don Marko. Muchas gracias por recibirme. Es un gusto saludarle.

–¿En qué puedo servirte, Francisco?

–Disculpe usted mi atrevimiento, pero soy yo el que puede servirle a usted, lo cual me dará muchísimo gusto, pues usted es amigo de la famil…

–Espera…., no entiendo. ¿Para qué pediste la cita?

–Permítame explicarle. Después de la cascada de filtraciones de audios grabados ilegalmente –los del fiscal Gertz, los de la sobrina incómoda Úrsula Patricia, los de Alito, los del senador Velasco, más los que se acumulen de aquí a julio del 2024—todos los que desempeñen trabajos de alto riesgo, como el suyo, necesitan con urgencia un medio de comunicación confiable. Por eso he venido a ofrecerle este modelo de celular de última generación que, mediante un sofisticado software de encriptado, blinda cualquier conversación o mensaje que usted haga o envíe desde cualquier punto del planeta.

El dirigente político, que en un primer momento tuvo el impulso de poner fin a la inesperada entrevista porque pensó para sí que no tiene nada qué ocultar a la mediósfera, se serena rápidamente y pregunta:

–¿Funciona contra Pegasus?

–Está garantizado contra las intervenciones de la National Security Agency (NSA) de los EE.UU., que posee los programas y equipos más potentes en esta materia. Con eso le digo todo.

–No, pues, encantado de que hayas venido a verme. Espero que no cuesten un ojo de la cara.

–Se cotizan en dólares, pero nada de lo que usted, su familia o aliados no puedan pagar. Vale la pena la inversión, de verdad.

–No, pues, por lo pronto, sepárame dos. Y salúdame a tu papá, por favor.

–Claro que sí, licenciado. Con mucho gusto. Una última molestia: ¿Podría recomendarme con algunos conocidos suyos que necesiten privacidad total?

–¿Hay comisiones de por medio? Jajajá. Es broma. Claro que sí, te paso una laaarga lista.

–OK. Será bienvenida. Que pase un lindo día, licenciado.

–Igualmente.

***

En la era de la 4T, dos desconfiados gobernadores de oposición, que cada vez son menos pues son frágiles víctimas de una tendencia irrefrenable por pasarse a Morena, deciden sostener este diálogo:

–Mmmmmm

–Grrrrrrrrrrr

–Jhhhhhhhhh

–Tkkkkkkkkkk

–Qxxxxxxxxxx

–Tlllllllllllllllllll

–Pssssssssss

–Bnnnnnnnn

–Xzzzzzzzzzzz

–Rddddddddd

–Ñvvvvvvvvvv

–Sddddddddd

***

En la misma era predominante del partido guinda, y después de viajar dos horas en avión desde Ciudad de México y diez horas y media por carretera desde Culiacán, dos diputados de oposición platican:

–¡Uta, cuate! ¿Por qué me citaste en medio del desierto de Altar? ¿No había un sitio más cercano y menos hostil para platicar?

–La verdad, no sé si incluso aquí estemos seguros de que nadie nos escuche. Con eso de los drones… Espero que no hayas traído tu celular.

–Claro que no, lo dejé en la casa como quedamos.

–¿Le quitaste la batería?

–¡Chin, se me olvidó!

–Yo metí el mío en el microondas.

–Espero que no lo hayas prendido.

–Soy menso, pero no tanto.

–Yo metí mi teléfono al refrigerador.

–Ojalá que no lo encuentre alguien de tu familia porque va a pensar que te estás volviendo loco.

–Pues lo mismo van a pensar de ti.

–¿Trajiste tu radio de transistores?

–Sí, como me dijiste, pero no entiendo para qué.

–Según vi en una película de espías, hay que ponerlo en estática para que, en caso de que haya un micrófono cerca, no pueda captar fácilmente lo que decimos.

–Pues aquí en medio del desierto, no creo que haya ningún micrófono. Pero para todo esto, qué es lo que querías decirme.

–¿Cuándo me vas a devolver los dos melones que te presté, para que yo les pague a mis acreedores?

–¡Uta! ¿Nada más por esto me hiciste venir hasta aquí? ¡Te pasas!

–Es mejor extremar precauciones, porque luego, si nos graban, pueden pensar que estamos haciendo algo chueco.

–Eso sí…. ¿Puede ser en efectivo?

–Nel pastel. Mejor por transferencia para que quede constancia del origen del recurso.

–¡A lo que hemos llegado!

Recomendaciones bibliográficas para todos los mexicanos, sean políticos o no:

  • Scheer, Robert. (2015). They Know Everything About You. How data-collecting corporations and snooping government agencies are destroying democracy. USA, Nation Books.
  • Snowden, Edward. (2019). Vigilancia permanente. México: Planeta, 446 pp.

Deja un comentario

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba
error: Este contenido está protegido. Gracias.