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Notas Al Aire Notas 66

 Todos comentan el caso de Silvia Pinal y su puesta en escena de Caperucita Roja ¿dónde está tu abuelita?

 Todos se alborotan y lo que resalta es la grosería que cierta parte del público cometió en la función privada, al salirse del teatro, cuando Norma Lazareno suplió a la señora, porque ya no podía continuar.

 La otra situación que resalta a grandes titulares es contra la familia de la actriz, por explotarla. Esto es bastante difícil, sobre todo para una mujer como ha sido Silvia Pinal. Si no que lo diga a través de la “güija” su primer marido.

 La señora siempre ha dicho si cuando quiere y no cuando no le interesa el asunto. ¿Por qué habría de cambiar su personalidad a esta edad? Pienso que es una falta de respeto a la señora ya  su familia decir por decir.

 Lo mejor que podemos hacer es desear que se restablezca y ya ella de propia voz dirá lo que tenga y quiera decir.

 Y San se acabó.

 Veo que a muchas personas de 45 a 65 años, les está preocupando mucho no sólo la edad sino la idea de la muerte.

 Y llama poderosamente mi atención.

 ¿Qué responder a este tipo de mensajes o pensamientos puestos en las redes sociales?

 Ignoro la respuesta, sobre todo cuando muchas de estas personas pasaron bien la pandemia y hasta se fueron de viaje, cada que se pudo. O sea que: se orearon del encierro varias veces durante estos dos años y medio.

Para dejar de pensar en esto, me puse a leer un libro sobre las películas para adultos, no tan bueno como presumen sus autores, ya que quieren enlatar como sardinas de ultramar, el cine erótico y cine pornográfico.

 Para mí, dos historias diferentes.

 Pero leyendo me enteré que en Código Hays, entre las cosas que se censuraban estaba el mostrar el ombligo y menear desmesuradamente las caderas.

 Fue cuando entendí lo que nunca se explicó con respecto a mostrar el ombligo en el cine mexicano, y que tanto alardeaba Ninón Sevilla, como si por ella se hubiera inventado esa ley para que no mostrara su tuch.

 Y los desnudos, en la época de Ana Luisa Peluffo y Kitty de Hoyos, en el cine gringo de distribución comercial, jamás se hubiera podido filmar una cinta así.

 Fue la época de los camisones transparentes o con mucho encaje de Bruselas.

  El día de hoy, sólo sobrevive de las 5 reinas del Trópico: Rosa Carmina, quien reside de nuevo en Barcelona.

Rosa Carmina

  Héctor Azar que fuera llamado el zar del teatro, por monopolizar todas las instancias teatrales del país, cumplió 22 años de haber fallecido. Quedan su dramaturgia y sus texos pedagógicos sobre teatro y algunas filmaciones de sus obras, que muchas de ellas fueron muy buenas.

Fachada del Teatro Follies Bergere o como se llamó después Teatro Lírico.

 A veces me dan ganas de quemar en leña verde a casi toda la gente del teatro, por chismosa, enredadora e intrigante, además de inventarte milagros que nunca se realizaron.

 Pero, es cuando entiendo el por qué decidí realizar historiografía y dramaturgia. Para estar lo más lejos posible de los enredos propios de un forúnculo del señor Lucifer.

  Así que sigan allí donde se sienten como decían los abuelos, antes de la guerra de Vietnam: a tutiplén.

 Minerva Valenzuela ofreció a los amigos del medio, unas diablas que habían pertenecido al teatro Follies Bergere y que después se llamó Lírico. Wauw…fue cuando deseé tener un foro propio.

 Muchos recuerdos vinieron a  mi memoria, de los comentarios que me contaron estrellas, estrellitas y estrollotas de ese foro. Del placer de haber conocido a una mujer excepcional y famosa en el medio como La mujer dorada: Enriqueta Fauberth, quien fuera esposa del dueño del teatro Follies. Y de que Elvia Rodríguez Cirerol, cuando vivíamos en la Ciudad de México me invitó para una celebración en ese espacio, que organizó la hija de Enriqueta y el empresario para dar el adiós definitivo, y allí asistieron todos y todas, sin importar edad, fama o dinero. Fue una noche espléndida.

 Enriqueta bailó en el escenario del teatro del Palacio de las Bellas Artes, en el cuadro La Mina de Zacatecas, cuando la revista musical mexicana llegó al teatrote más importante del país, de la mano del Panzón Soto con Rayando el Sol.  

Al sufrir un percance de salud, Enriqueta fue suplida por la muy joven Meche Barba, por el simple hecho de haber tomado clases con Nina Shestakova.

   A veces si algún tiempo pasado fue mejor en cuanto a ilusiones y sueños.

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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