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El día del maestro

Hoy día se valora la ausencia de la

presencia de los maestros

La figura del maestro o del profesor, día a día cobra una importancia muy especial en la sociedad, tanto mundial como local sobre todo en estos días de contingencia en donde su ausencia es valorada con su presencia. Las medidas tomadas por las autoridades federales y estatales en cuanto a la impartición de la educación a distancia es y será un fracaso ante la situación real de los alumnos.

            La labor de los maestros ha ido cambiando a través del tiempo, en unas se extraña la manera tradicional de enseñar y por otro lado, las grandes innovaciones tecnológicas no garantizan que los alumnos puedan llegar a cumplir con los objetivos de cada una de las unidades que conforman el cuerpo de la asignatura o materia. No cabe duda que las nuevas tecnologías están a la vanguardia, pero nuestra realidad es otra, en primer lugar la situación económica de los alumnos y en segundo, la preparación de los maestros (profesores).

            Los maestros hoy día son muy diferentes a aquellos que nos dieron clase a los entonces niños de los años sesenta y setenta (primaria y secundaria). No quiero decir que en la actualidad no haya maestros comprometidos y con vocación, pero hablar de aquellos que nos dieron clase, era otra cosa. No solo por su manera de ser en los salones, sino también por su conducta fuera de ellos. En aquellos años, era muy fácil distinguir a un maestro en la calle, bastaba ver su presencia y educación para decir “ese es un maestro”. Hoy día eso no se puede decir, ya que las maestras y los maestros(la mayoría de ellos) visten de manera informal, ya no hay esa exquisitez que los maestros de aquel entonces poseían. En la escuela del de la letra, muchos profesoras y profesoras acuden a dar clases como si fuesen al patio de su casa a lavar la ropa en la batea o fuesen al mercadito de por sus casas(maestras) y otros se les confunde no con los intendentes, ya que los de la escuela del de la letra son pulcros y visten bien pero hay maestros nuevos que parece que son granizaderos (con el respeto que se merecen estos hombres del hielo raspado). Esto obedece por la forma tan descuidada y por las chanclitas y camisitas que usan, a la manera del director de la misma, que puede ser confundido como un trabajador manual o ventero de la puerta de la escuela.

            Lo que antes distinguía a los profesores y profesoras de antaño, era su limpieza, pulcritud y respetabilidad. Mucho de ello se ha perdido. Para muestra un botón, el de la letra cuando comenzó a trabajar en la escuela secundaria, en el año de 1981(de eso ya hace 41 años) se podía distinguir a los profesores que trabajaban allá, elegancia de las maestras y buen vestir de los hombres. Se distinguía el director de aquel entonces, el caballero Abog. Rolando A. Bello Paredes, siempre pulcro, de guayabera y zapatos de vestir. Ahora, 41 años después se encuentra en la dirección de la misma, una antitesis, el alter ego en su versión mala, el director vistiendo con camisitas (baratonas) y chanclas que ya merece tener una buena jubilación. Si alguno de mis caros y caras lectoras acude a la escuela del de la tinta no podrá distinguir identificar al director, ya que éste pasará por un trabajador manual o bien uno de los venteros que se ponen en la puerta para mercar sus productos. Las cosas cambian, en este caso, para mal.

            Recuerdo las figuras de algunos maestros, pero sobre todo la solemnidad , pulcritud, educación y compromiso de los directores y subdirectores que conocí en mi época de primaria y secundaria. Es muy difícil olvidar a la directora de la primaria, la enérgica Profra. Alba V. Requena de Gil, siempre elegante y comprometida con la educación, y la elegancia de las maestras así como su sobriedad de aquella maestra de 6 grado Nery González Rosado, recuerdo que nadie quería que ella le diera clase por su exigencia, la calidez y como se diría hoy “buena onda” de la maestra de 20 grado, Socorrito Alemán de Mézquita (me dio clases y aún tengo el placer de saludarla de vez en cuando), y la elegancia de las demás maestras entre ellas la mamá del de la letra Celia, a quienes veíamos sentadas en las bancas de los pasillos junto con las otras maestras Aidita Echeverría, Addy González, Mercedes Pérez, entre otras.

            Las figuras del director José A. González Rosado y de la subdirectora Melba Fernández de Méndez impactaban y daban un aire de elegancia y respeto (que lo tenían), ambos impartían clases, el primero de Física y la segunda de Literatura en terceros grados. Esas si eran figuras a quienes mucho siguieron su ejemplo de trabajo y elegancia, no como los de ahora (me refiero a los de mi escuela, el director, conocido como el Camisitas quienes se dedican más a sus bissnes que a otra cosa, así como la subdirectora, la Rémora quien ha dejado toda la responsabilidad de su trabajo en manos del prefecto, esto por carecer de los conocimientos necesarios). Pero bueno. En la secundaria recuerdo que los maestros eran muy elegantes, ninguno de ellos iban con camisetas estampadas  y menos con camisetitas (del Machetazo) a dar clases y menos de tenis (a manos que fuera el de educación Física, recuerdo al maestro Enrique  Esquivel +,( padre de nuestro compositor yucateco, Sergio Esquivel +), algunos de guayabera y otros con camisas de vestir, siempre bien portados y de las maestras la elegancia de sus vestidos, zapatos impecables y siempre con la sonrisa y bien presentadas. Recuerdo mucho a una que medio clases de Inglés quien iba demasiado maquillada, pero luego tuve la ocasión de verla ya en ejercicio, el de la letra como docente en algunas reuniones. Siempre elegante y muy maquillada.

            En la actualidad los maestros (como se les llama de manera coloquial sin tener ese grado), son de variados estilos, formas y colores. Las hay gorditas (gorditos) y atractivas, algunas no muy bonitas y otras sin, jóvenes y otras ya maduritas, morenas, blancas, de cabello natural y otras teñido, sin maquillaje y otras con uno muy exagerado, (como una de la escuela donde trabaja el de la letra que parece una geisha, por su maquillaje muy blanco), elegantes y otras parece que se acaban de levantar, con zapatos elegantes y otras con chanclas, comprometidas con su trabajo y otras no, con vocación y otras por necesidad. Los maestros pro lo general de edad madura, pero también los hay muy jóvenes, algunos que aún no les cae el “veinte” y acuden a sus clases de manera impropia, con sus camisetitas y sus pantalones mezclillas, y tenis, como si fuesen a una fiesta o bien a platicar con sus amigos. La presencia, elegancia y darse a respetar, así como el conocimiento de su materia, son la clave de su éxito. Eso de saber quién es un maestro en la calle, ya es solo un recuerdo de la historia.

            No es difícil recordar algunos pasajes de nuestra historia educativa y que nos llegue a la mente la figura de un profesor o de una profesora que en su momento representó una parte importante en nuestra vida. Las personas -como el que escribe la presente- que tuvimos el privilegio de poder tener una educación oficial en  toda la extensión de la palabra, tenemos en nuestra mente una serie de recuerdos que en estos días, en que se dedica a honrar al maestro viene a mi mente como se diría en el lenguaje del Chavo del 8 “..sin querer queriendo..”.

            Sin lugar a dudas, la labor que ejercen las personas que han elegido al magisterio como una forma de vida es loable, ya que no solamente proporcionan a sus alumnos los conocimientos sino que también los ayudan a forjarse como hombres de bien. Es una labor muy difícil, pero cuando se lleva como una verdadera profesión, esta se hace llevadera.

            En los últimos días se ha discutido sobre la labor de los profesores en los diversos niveles educativos, se les cuestiona si éstos deben participar en los procesos electorales, que si pueden optar por alguna comisión o bien que si a labor del profesor es llevada a la ligera y sin la profesionalización y compromiso debido.

Estas interrogantes son muy fáciles de responder y comprender. En primer lugar los procesos electorales forman parte de la formación cívica de los educandos, la participación de éstos es una manera real de participar en eso que llaman vida democrática. En algunas ocasiones algunos maestros son comisionados para realizar diversas tareas en los ámbitos que incumben a la educación, ya sea como participantes directos en las labores sindicales o bien en alguna tarea que les asigne la autoridad educativa correspondiente, esto es claro en beneficio de la educación misma. Aunque desde luego hay personas que se anquilosan en estas comisiones, pero esto queda en manos de las autoridades antes mencionadas. Y en cuanto a la vocación, hay que mencionar que éste es un trabajo que requiere personas con determinadas cualidades, como la paciencia, el compromiso de enseñar a los niños o jóvenes, y sobre todo el amor por la profesión, ser maestro no es algo que se deba tomar a la ligera, ser maestro es un compromiso tanto con la sociedad como con la niñez y la juventud yucateca.

La vida de los maestros es muy difícil en ocasiones y en otras no tanto, me viene a la mente esa película muy famosa protagonizada por José Elías Moreno, en donde interpreta a un maestro rural dedicado a la enseñanza en su “escuelita”, y que casi ciego continúa enseñando a sus alumnos, hasta que se topa con Simitrio, un niño que aunque se inscribe a la escuela nunca llega a ésta y los demás niños se pasan por él. Simitrio será el protagonista de todas las travesuras que le hacen a don Cipriano, algunas de ellas muy fuertes que hacen que el profesor llore de impotencia ante éstas.

Yo me pregunto, mis caros y caras lectoras, cuántos maestros habrá en el mundo, que a pesar de algunos problemas, económicos, sociales y de salud, cumplen día a día con su compromiso de enseñar, con la sola satisfacción de haber logrado hacer de un niño o una niña una persona de bien. Cuantos son los maestros habrán en nuestras escuelas que son sujetos a las groserías que algunos padres de familia le hacen y que sin tomar en consideración su labor, vuelcan en él toda su ira. Cuantos maestros habrán que hasta que llegue el día de su muerte seguirán cumpliendo con su labor de educar a la niñez y juventud. Yo conozco a algunos.

Y si habrá muchos profesores que cumplen cabalmente con su labor como el maestro de la película, cuántos Simitrios habrán?. En mi labor de casi más de 40 (  me faltan cuatro meses para cumplir 41- el que lo cuenta se ha topado se ha  con algunos de ellos, que no solamente hacen travesuras, en algunas ocasiones muy fuertes, sino que para completarlo, son apoyados por sus padres, quienes ven en éstos a los niños ejemplo, a los niños educados y cumplidos. Muchos Simitrios hay en las escuelas, que se burlan de los profesores, que no colaboran en la educación y que se pasan el día viendo la manera de perjudicar a su grupo y a los maestros. Los Simitros mis caros y caras lectoras, nunca dejarán de existir, pero con la labor tenaz y continua de los profesores, harán de éstos personas de bien.

            La labor de los profesores en algunos casos no se ve de manera inmediata, sino que hay que esperar un tiempo para ver los frutos de su trabajo. En cada nivel educativo los objetivos de cada maestro sin distintos, pero hay uno en común, que es el lograr un cambio en su conducta, no solo en lo relativo a su manera de comportarse y de integrarse e interrelacionarse con los demás, sino que el aprendizaje de presenta de manera evolutiva.

            Muchos son los maestros que han dejado una gran enseñanza en mi vida, en primer lugar mi mamá, quien se desempeñó como profesora de primaria, mis tías también lo fueron, las maestras que aún viven  Socorrito Alemán y Aida Echeverría y otros como lo fue el Antrop.  Salvador Rodríguez Losa(+) y el Mtro.  Ricardo Homá Arias (+) de gratos recuerdos. Y sin lugar a dudas la gran Maestra de mi vida, mi Mamá.

            Bueno para terminar con esta nota, quiero decirles a mis caros y caras lectoras, que la celebración el Día del Maestro, tiene sus antecedentes en una propuesta que se presentó en el año de 1917  al Congreso de la Unión, misma que fue aprobada el 27 de septiembre de ese mismo año. De tal suerte que la primera vez que se celebró el Día del Maestro de manera oficial fue el 15 de mayo de 1918. Esta celebración se lleva a cabo siendo Presidente de México don Venustiano Carranza. En esta ocasión la ceremonia donde se hará entrega de las Medallas de 30, 40 y 50 años de servicio se hará posterior al día del Maestro por cuestiones de agenda del Gobernador. La contingencia permitirá en esta ocasión que esta celebración se lleve a cabo con los cuidados necesarios.  He de decirles que es una fecha muy esperada por los docentes que cumplen muchos años de servicio, ya que además de su famosa medalla, este reconocimiento viene acompañado de una buena suma de dinero que en esta ocasión y como alguien diría “vendrá como anillo al dedo” por aquello de los gastos de la contingencia y demás gustos que el docente se querrá dar. El de la letra en esta ocasión será recipiendario de la Medalla Ignacio Manuel Altamirano por 40 años de trabajo docente ininterrumpido. Será motivo de nota aparte.

            Y para finalizar mis caros y caras lectoras debo mencionar que el Día del Maestro , en este año la fecha cae en domingo, por lo pronto no habrá día inhábil por este motivo, también se festeja en otras partes del mundo en diversas fechas: 6 de junio (Bolivia), 29 de junio (Nicaragua), 11 de septiembre (Estados Unidos de Norteamérica), 15 de octubre (Brasil), 22 de diciembre (Cuba), etc. Y no me resta más que desearles a todos los Maestros y Maestras en activo, pensionadas  y  jubiladas:

¡Muchas felicidades en especial a mis amigos y amigas docentes  !

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