CulturaEspeciales

Lecturas/ Una monumental biografía de Dostoievski

Fiódor Mijaílovich Dostoievski

No soy afecto a la lectura de biografías, aunque sé que se puede sacar provecho de este tipo de obras. En mi biblioteca tengo varias que aún aguardan su turno, aunque temo que pasará algún tiempo antes de que las despoje del plástico que las cubre.

Sin embargo, soy dócil rehén de los aniversarios (el año pasado se conmemoró el bicentenario del nacimiento de Fiódor Mijaílovich Dostoievski, quien vio la luz en Moscú el 3 de octubre de 1821), y ese fue el motivo o pretexto por el que desde finales del 2021 me animé a leer la monumental biografía escrita por Joseph Frank, que el Fondo de Cultura Económica comenzó a publicar a finales de los 90 del siglo XX y reimprimió en cinco volúmenes durante la primera década del XXI; comprende poco más de 3 mil páginas. (Al final proporciono las referencias bibliográficas para los potenciales interesados).

Frank comenta que lo que arrancó como un modesto análisis de una de las obras de ese autor (Memorias del subsuelo), con el fin de impartir una serie de conferencias, pronto se convirtió en un proyecto gigantesco, pues, insatisfecho con lo que había logrado reunir para sus disertaciones, juzgó necesario llevar a cabo una reconstrucción masiva de la vida sociocultural de la época que le tocó vivir a Dostoievski. Frank advierte al lector, desde las primeras páginas, que quien busque una biografía convencional del creador ruso se llevará una gran desilusión, pues a diferencia de la generalidad de los trabajos de esta índole, no va de la vida a la obra, sino más bien en dirección contraria. Su propósito es interpretar el arte de Fiódor Mijaílovich, con base en detalles que ayudan a comprender mejor sus libros.

Sin embargo, es tal la abundancia, así como la rica interpretación de las fuentes primarias y secundarias consultadas por Frank, que esta biografía contiene suficiente información pública y privada de Dostoievski que evita que el lector se sienta defraudado, en caso de que su propósito sea únicamente conocer a la persona y no su obra.

¿Qué aprendí en esta fascinante biografía que nos propone Frank? Cito de memoria en la mayor parte de los casos, por lo que el orden podría resultar poco coherente. Ofrezco disculpas de antemano.

  • Dostoievski sufría ataques epilépticos que le impedían escribir durante varios días y, en general, llevar una vida apacible. Era frenéticamente celoso y tenía un temperamento explosivo. Su trato era difícil y, por lo mismo, tendía a la soledad. Empero, su misantropía se fue atenuando con el tiempo.
  • Casi toda su existencia transcurrió en la pobreza: sobrevivía penosamente con los anticipos que recibía por sus obras que se publicaban por entregas, aunque en ocasiones eso no le alcanzaba y entonces tenía que recurrir desesperadamente a amigos y/o parientes para que le facilitaran dinero. Después de empeñar las pocas cosas de valor, suyas y de su esposa, hubo veces en que ambos se quedaron sin comer.
  • Sentía una especie de veneración por la fe religiosa del pueblo ruso, al que idealizaba. Creía que ahí radicaba el tesoro espiritual de los humildes y que cometían un grave error quienes no lo reconocían o, peor aún, lo desdeñaban.
  • Se opuso abierta y tenazmente a las ideas socialistas de su tiempo y no se diga a la de los populistas de la década del 40 del siglo XIX, que estaban dispuestos a todo –incluso a sacrificar a parte del pueblo—con tal de revolucionar su sociedad e implantar una nueva. Dostoievski los caracterizó como gente oportunista y sin escrúpulos.
  • Aunque era partidario del zar, siempre criticó la institución de la servidumbre y se indignaba de la saña con la que los nobles terratenientes trataban a sus labriegos.
  • Su visión de la vida se modificó para siempre luego de una experiencia traumática: en vísperas de ser fusilado en una plaza pública, junto con varios compañeros que habían formado parte de un grupo secreto en el que se criticaba al gobierno, fue salvado en el último momento por la orden del zar, quien conmutó la pena de muerte por dos años de prisión en la inhóspita Siberia y, después, lo obligó a servir como soldado en el ejército ruso por tiempo indefinido. La difícil convivencia con delincuentes acusados de las peores atrocidades, así como con presos políticos, lo mismo que las penurias de su encarcelamiento, templaron su carácter y le proporcionaron material invaluable para sus obras.
  • En su calidad de ex convicto, fue vigilado por la policía secreta zarista, además de que escudriñaban su correspondencia y todos sus escritos eran sometidos a la censura oficial, previa publicación.
  • El reconocimiento público como escritor le llegó en los últimos años de su vida, luego de publicar Diario de un escritor y la célebre novela Los hermanos Karamázov.
  • Sus obras previas no siempre fueron bien recibidas ni comprendidas, incluida la también notable Crimen y castigo. Los críticos de entonces subrayaban el patetismo de sus personajes principales, casi siempre con patologías mentales (sociópatas diríamos hoy) y también por su falta de realismo, como ellos lo entendían entonces. En su defensa, Dostoievski le escribió a una de sus seguidoras:
[…] Para el lector no sólo es importante la trama […], sino, además, un cierto conocimiento del alma humana (psicología), que un autor tiene el derecho de esperar de un lector […] (p. 586 del tomo V)

  • No obstante que era de constitución endeble y de apariencia enfermiza, además de ser un escritor formidable, Dostoievski era un lector electrizante, que arrancaba ovaciones, pero, sobre todo, torrentes emocionales que hacían llorar o indignarse a quienes acudían a las veladas en las que difundía fragmentos de sus obras.
  • Sufrió la pérdida de su primera esposa y de dos hijos de su segundo matrimonio y, como cualquier padre de familia, le angustiaba qué iba a ser de su viuda y de su descendencia cuando él faltara.
  • Protagonizó acerbas polémicas con algunos de sus contemporáneos, además de satirizarlos como personajes en sus cuentos y panfletos. Obvio, también él fue objeto de tales escarnios.
  • Alentó a los jóvenes que se iniciaban en el difícil arte de la escritura, especialmente a las mujeres, que a codazos se abrían paso, sobre todo a las que no pertenecían a la nobleza, pues sus oportunidades de destacar y/o recibir una educación superior, eran prácticamente nulas.
  • Fue lastimosamente antisemita y tampoco tenía en buena estima a polacos y alemanes, aunque veneraba las obras de Schiller y la de los franceses Víctor Hugo y George Sand. Tenía una inocultable fobia por los rusos occidentalizados, más bien europeizados o que ostentaban una actitud cosmopolita. Sus desencuentros con Turgueniev por este motivo provocaron mucho más que hablillas.
  • Siempre había temido morir en uno de sus violentos ataques de epilepsia, pero falleció el 28 de enero de 1881 de manera hasta cierto punto benigna: la ruptura de una arteria pulmonar lo sumió lentamente en un profundo sueño que lo obligó a cerrar los párpados para siempre, tres días después de aquel problema de salud. Luego de muerto fue aclamado públicamente y se convirtió en una de las figuras indiscutibles de las letras rusas, junto con Gógol, Pushkin, Tolstoi y Turgueniev y, después, en uno de los genios de la literatura mundial. Había nacido en el seno de una familia modesta, cuyo jefe había sido médico militar y cuya jefa, una hacendosa ama de casa.

Sé que esta improvisada reseña está lejos de hacer justicia a esta extraordinaria obra de Joseph Frank, pero quise compartirles mis impresiones. Apuntaré que simultáneamente con esta biografía leí Memorias de la casa muerta, Crimen y castigo, Los hermanos Karamázov, El jugador y varios cuentos de Dostoievski. Entre mis pendientes figuran Diario de un escritor, Los demonios y El idiota. Finalmente diré que el eterno conflicto entre la razón y la fe, que permea todas las obras dostoievskianas, podría parecer un tanto extemporáneo para quienes vivimos en un mundo secular, pero la impronta del desgarramiento interior de sus personajes es indeleble y convincente, si nos ubicamos en la época en las que se publicaron por primera vez.

Referencias

Frank, Joseph. (2017). Dostoievski. Las semillas de la rebelión 1821-1849. México: FCE, Lengua y Estudios Literarios, 2ª reimp., 508 pp.

Frank, Joseph. (2016). Dostoievski. Los años de prueba. 1850-1859. México: FCE, Lengua y Estudios Literarios, 2ª reimp., 444 pp.

Frank, Joseph. (2010). Dostoievski. La secuela de la liberación. 1860-1865. México: FCE, Lengua y Estudios Literarios, 1ª reimp., 524 pp.

Frank, Joseph. (1997). Dostoievski. Los años milagrosos. 1865-1871. México: FCE, Lengua y Estudios Literarios, 576 pp.

Frank, Joseph. (2010). Dostoievski. El manto del profeta. 1871-1881. México: FCE, Lengua y Estudios Literarios, 966 pp.

Deja un comentario

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba
error: Este contenido está protegido. Gracias.