Bienestar Espiritual

Microhomilía

No pocas veces me dan ganas de arrancar lo que parece ya roto, de apagar lo que parece ya extinto, de dejar, abandonar lo que parece perdido. Pero cuando amamos eso que parece ya perdido, extinto, roto; no lo abandonamos, nos quedamos y nos comprometemos, pues uno es así con lo que ama.

Así mismo sucede con Dios y con cada una y cada uno de nosotros, aún pareciendo ya perdidos, apagados, rotos; Dios que nos ama, no nos abandona; cuida, apuesta, restaura y busca devolvernos la vida y la paz. Dios nos susurra al oído: «Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan en tinieblas».

Demos gracias a Dios por su amor y su apuesta por nosotros, dispongámonos a descubrir su llamada, su envío.

Rv. P. Hernán Quezada sJ

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