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Remembranzas del teatro de hace 40 años. (2)

-En el segundo semestre Francisco Marín se compromete a hacernos un montaje para concluir el curso y que no va a terminar porque tiene un viaje a México, así que se decide por realizar un ejercicio teatral llamado Lo que yo tengo de más, empatando varios trozos de obras: Monstruos sagrados de Cocteau y lo va hacer representar por Raquel Araujo y Yazmín López donde hacen una maravilla, al menos a la distancia es sorprendente lo que recuerdo. Yo actúo un fragmento de una obra dificilísima que quien sabe como se habrá visto, pero bueno, nos sirvió mucho a los que estuvimos en ella, un fragmento de Edmundo Kean de la versión de Sartre y era la escena en que Edmundo Kean está representando Otelo y al mismo tiempo está viendo en el palco como su amante está ligando con el príncipe de Gales y confunde la realidad con la ficción y sufre un ataque de locura que sirve para hablar en un monólogo de la realidad y la ficción, me tocó actuar con Raquel Araujo.

El espectáculo era paquidérmico, duraba como tres horas la representación era infernal porque no tenía ni pies ni cabeza y pues era un ejercicio teatral que tenía como objetivo evaluarnos, que concluyéramos un proceso de formación, lo cual es de agradecerse porque Paco no tenía la obligación de hacer ningún montaje en ese momento.

 Se hizo responsable de ese grupo por escasos ocho meses o menos y en ese periodo Marín con sus ganas de hacer las cosas y con sus experiencias obtenidas en la ciudad de México como actor volcó en nosotros el conocimiento que traía en ese entonces y los gustos y motivaciones para seguir haciendo teatro.

 Francisco Marín se va, el grupo se desbalaga y es cuando conocemos a Tomás Ceballos, de hecho Francisco nos recomienda que tomemos clases con Tomás.

 Antes de irse Francisco me surge la motivación de dirigir una obra: La cantante calva y voy a aplicar todo lo aprendido como asistente de dirección de Francisco en el montaje de Lo que yo tengo de más. Se trataba de dirigir por primera vez un montaje en que todo esté previsto, fue el gran aprendizaje: organizar las cosas en escena, lo lúdico y el rigor formal al momento del montaje. El trabajo fue muy lúdico, el análisis de la obra  no importó nada, todo era muy espontáneo y muy inconsciente que es muy importante señalarlo, porque yo me auto evalúo en ese momento, pero era un montaje muy riguroso en su forma. Con las clases de euritmia y biomecánica La cantante calva se convierte en casi una coreografía. Este montaje me da muchísima experiencia en el manejo de planos, el uso de objetos, de elementos dancísticos, de manejo del espacio y aprovechamiento de recursos sonoros y rítmicos que le dan una vida al espacio escénico.

  En 80, un año antes llega Ionesco a Mérida a dar una conferencia invitado por la Alianza Francesa y el Seguro Social. Conferencia a la que asisten veinticinco gatos a oír a un viejito hablar sobre el teatro del absurdo. Tenía unos traductores muy malos. Si mal no recuerdo su conferencia se llamaba algo así como: La renovación teatral occidental. Hablando básicamente de su experiencia. Recuerdo que llevé el libro de La cantante calva para que después de la conferencia me lo autografiara.

  ¡Yo les voy a decir esto! Esto es lo que nos reafirmaba Ionesco en ese momento, porque él lo había dicho valiéndole madres lo que pensaran los demás.

 La obra se presentó un fin de semana. Se estrenó el 1º de mayo de  81. Las funciones fueron en el Salón de la Danza de la Escuela de Teatro. Este trabajo me acercó a un público que no me conocía.

 Veo el trabajo muy inconsciente y espontáneo. Esto me sigue pasando con mis montajes más recientes. Con las teorías que uno aprende a lo largo del estudio y la reflexión, al momento de crear las teorías se quedan encerradas en un cajoncito y hago cosas que después tengo que ver desde lejos para saber que hice. 

   Soy un buen director de tráfico porque lo aprendí desde ese entonces, ahorita mi gran preocupación como director es sobre la naturaleza humana para tocar las fibras sensibles de los actores.

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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