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Víctor Chi, de Yucatán a Colima

Víctor Chí / Pítor Chí (Tekantó, Yuc., 1979-Colima, Col., 2022).

Hace unos días falleció el promotor cultural y narrador oral Víctor Cruz Chi, conocido con los nombres artísticos de Víctor Chi y Pítor Chi. Originario de Tekantó, donde nació en 1979 radicaba en Colima desde hacía unos 20 años.

Lo conocí en una reunión nacional de Salas de Lectura celebrada en Colima. En el programa de actividades figuraba su nombre artístico, que me llamó la atención por ser homónimo de un amigo abogado. En el receso, luego de que terminara su participación como ponente, me acerqué a él y le pregunté si provenía de Yucatán y me contó datos de su vida, entre ellos que tenía parientes en los tres estados de la Península y, si mal no recuerdo, que había vivido en Calkiní. De igual manera me habló acerca de varios de sus proyectos y actividades, donde resaltaban su compromiso social y su propósito de preservar las historias tradicionales colimenses.

Al día siguiente me levanté muy temprano y salí a dar un paseo antes de que dieran inicio las actividades. Anduve por las calles de esa agradable ciudad durante casi dos horas y como ya me empezaba a sentir alejado y algo desorientado, tomé un taxi para regresar al hotel y desayunar con la mayor rapidez posible. Al transitar sobre una arbolada avenida lo vi en una esquina haciendo la señal de parada. Le pedí al taxista que se detuviera y le ofrecí a Víctor que subiera y fuéramos primero a su destino si no iba demasiado lejos. Me reconoció sin problemas y aceptó. No se dirigía a la sede de la reunión sino a otra parte no muy alejada, que para mí era una posibilidad más de paseo. Y a pesar de la brevedad del trayecto pude constatar su actitud crítica al grado de que, luego de que llegó a su destino y yo regresaba ahora sí directo al hotel, el taxista me comentó: “Oiga, no coincido con varias cosas que dijo su paisano” y expresó sus desacuerdos.

En diversos sitios de internet se mencionan datos acerca de las actividades y aportaciones de Víctor Chi, que explican el vacío y la tristeza que deja en la labor cultural colimense y de otras entidades con las que tuvo vínculos. Pero su muerte causó mayor pesar aun, con repercusión nacional, debido a que estaba viviendo en condiciones de enfermedad y pobreza, agravadas por el hecho de que la Secretaría de Cultura federal llevaba nueve meses de retraso en cubrirle sus honorarios luego de haber desarrollado actividades dentro del programa Alas y Raíces.

Es una situación recurrente desde hace decenios que las instituciones federales y estatales de cultura se demoren injustificadamente y sin previa advertencia en cubrir los honorarios de quienes les prestan servicios; retrasos largos -de meses y meses- posteriores a la conclusión de la actividad pactada, sin importarles cumplir con las fechas establecidas en los convenios y acuerdos. Esa circunstancia ocurre a menudo no por falta de recursos sino por decisiones puramente personales, maquinadas para causar extravíos en los laberintos burocráticos que los administradores oficiales arman con total mala fe.

La actividad cultural burocrática de México tiende a priorizar el trabajo administrativo por encima del sustancial -que es el que realmente justifica la existencia de esas instituciones-, propiciando que éste se someta a los tiempos, prácticas y caprichos del área financiera. La actividad administrativa debería ser el carril bien aceitado que permita transitar sin problemas a la actividad cultural, pero en la realidad ésta termina sometida a la otra, condicionada en todos los aspectos prácticos a la comodidad de quienes manejan directamente los recursos.   

¿Por qué precisamente ocurre eso en el trabajo cultural, uno de los más golpeados en esta pandemia? Y qué desgracia que afecten a trabajadores de la cultura como Víctor Chi, cuya salud se habrá visto agravada por el coraje de esperar demasiado tiempo un pago justo que ya no le llegó en vida. Es de desear que sus deudos no tengan que enfrentarse ahora a una maraña burocrática para hacer efectivo el pago.

Lo ocurrido en este caso debería ser contrarrestado por la comunidad cultural por diversos medios y en todo el territorio nacional. Sería una victoria de la que también formaría parte este promotor cultural y artista yucateco y colimense aun después de fallecido.

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

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