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La alucinante historia del doctor Juan Castillo y…

Tuve un amigo, Juan castillo “el caballo”, mismo que un tiempo en que se puso de moda los llamados gabacheros, ósea ligadores de gringas, algunos eran conocidos por ejemplo Tony “hamacas”, que como su apodo indica se dedicaba a la venta de este refrescante tálamo tropical, a los turistas. Juanito, también “jalador” de turistas entre varios más se encontraba nuestro amigo “El caballo”.

Los dos primeros eran vendedores, sin embargo, priorizaban el enamorar gueras, además de ser intermediarios de las tiendas curius, no así el caballo quien era pasante de la escuela de antropología, pero quien era quien mas mujeres gringas caían rodando a sus pies. El tipo tenía la morfología totalmente maya, y era tan bueno en el arte de gabachear, que casi siempre tenia alguna al grado de hacerla-me consta- de proxeneta, y proporcionaba a algunas de estas chicas, a diversos personajes con posibilidades económicas. Por ejemplo, a un rico comerciante le presentó a una de este tipo que tenia una avioneta particular, y llevaba al cabello y a las muchachas en la misma de paseo. También era el chalan del director de su facultad que por montones le pasaba a inglesitas, americanas, etc.

Su forma de ligue consistía en realzar el hecho de ser un maya puro, y les explicaba que su apellido español era porque durante la colonia los encomenderos le ponían su apellido a sus esclavos indígenas. También les echaba la suerte tiraba los caracoles a la manera maya, y así fue subiendo incluso por este medio incluso en su carrera.

Como cosa extraña al día de hoy, los que en aquella época era maya latín lovers, hoy día ya no le tiran a enamorarlas, si no efectúan una atros acoso sin importar edad, sexo, a los turistas, si no que se les pegan así les estén cortando y han aprendido a servir como guías de turistas, sin ninguna intención sexual.

Volvamos a Juan Castillo, con la ayuda de su amigo el director terminó la licenciatura en antropología con el tema del racismo en Yucatán contra los mayas. Su tesis versó sobre este tema. Posteriormente hizo una maestría y en una de esas se ligo a una gringa ya mayorcita pero aun de buen ver, a quien apantalló con el mismo discurso, esta mujer se lo llevó a Miami, en donde por alguna razón se peleó con ella, mientras él estudiaba terminaba su doctorado. Consiguió una chamba en una estación radiofónica ahí, en el que durante una hora solamente hablaba del orgullo de ser maya, sin embargo, siempre le cuestionaban su apellido, esto es: Castillo, y el respondía lo mismo siempre.

Pasado algún tiempo, me lo encontré en el extinto café Express, me senté en su mesa, e inmediatamente, el popular mesero, Luis Pacheco “Chivi”, me dijo ¿ya saludaste al doctor Castillo? – y al ver mi cara de sorpresa- añadía en voz alta, ayer se graduó el doctor Juan castillo Y… Y Seguía entendiendo mesas. Yo le pregunte al caballo si aquello era cierto, a lo cual respondió afirmativamente, era doctor en historia del orgullo de ser maya., aunque recalco que el no era completamente maya dado que su apellido era Castillo. Cada vez que “Chivi” pasaba por las mesas decía: “Doctor Juan Castillo Y…” y el doctor miraba fijamente al mesero. Cada vez que pasaba cerca repetía: “respeta al doctor Juan Castillo Y…” hasta que, en una de esas, el recién doctorado cuando chivi dijo: “El doctor Juan Castillo Y…” este le respondió: JUAN CASTILLO Y… TU CHINGADA MADRE…. A lo que Chivi mas vivo que un gato, respondió: ¿Qué? ¿Es que no quieres que sepan que eres Cocom? Me empecé a reír por dentro, ya que el “orgullosamente maya” se avergonzaba de su segundo apellido es decir Cocom. Esta es la historia del doctor Juan Castillo y Cocom, apellido que ocultó durante años.

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