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Remembranzas del teatro de hace 40 años. (1)

. Juan Ramón Góngora.

He comenzado el 2022, revisando entrevistas que realicé en el pasado, tanto de artistas yucatecos, como de artistas nacionales o internacionales. Es indudable que el cine me interesa y es parte esencial de mi formación. Pero, después de pensarlo casi cinco días, decidí comenzar a publicar fragmentos de las entrevistas a teatreros yucatecos.

 Así que hoy comenzamos con un actor, director de teatro, a quien se le considera de los mejores maestros y directores, no sólo en Yucatán, sino en la Ciudad de México.

 Formó parte de un grupo de actores, actrices, directores y directoras de teatro y algún dramaturgo por allí, músicos, bailarines y escritores. Me refiero a Juan ramón Góngora, quien forma parte de la generación de Raquel Araujo y Carlos Martín, por mencionar a dos de los más brillantes.

 Comencemos a oír que nos dijo Juan Ramón, hace casi un cuarto de siglo:

-De las cosas que más me impactaron de niño y que me hacen tener el gusto por el teatro fue el trabajo de una compañía de ballet que montó en el teatro del STIC: Copelia, esta presentación a mi me marca por un rato al grado de querer ser bailarín,  la otra cosa fue el Ballet de Amalia Hernández que se presenta en la Plaza de Toros Mérida. De ahí que cuando estaba en quinto de primaria en el Colegio Americano y surja una convocatoria del DIF/SEP para teatro infantil, el juego con los títeres y con objetos me lleve a escribir: Los piratas rompe latas y la monte con los compañeritos. Esta obra ganó un primer lugar.

 Nuestros padres nos apoyaron mucho. A la escuela le convenía quedar bien así que los carpinteros del colegio hicieron la escenografía. Fue un montaje muy tradicional y comenzaba con la llegada de un barco hecho de cartón y varillas que arrastrábamos por el piso y una manta de tela que estaba sostenida por dos palmeras, ahorita que lo recuerdo era una anécdota bastante absurda y clasista de unos piratas que llegaban a fregarse a unos nativos. Era completamente una ideología que después con la edad uno se arrepiente de ella.

 Sin embargo el trabajo fue espontáneo sin la ayuda de ningún profesional del teatro. Lo que sucedió después de que ganamos fue que nos invitan a dar una función en el Canal 13 de Mérida que en ese tiempo era una televisora privada.

La prisionera de Emilio Carballido. Cartel.

  En momento hay una necesidad de mostrarse en escena y que sólo se podía haciéndolo en escena. Fui un niño nerd hasta secundaria. El teatro para mi durante mi adolescencia fue un escape y un escaparate de todas las cosas que yo no podía hacer por represiones y traumas familiares y sociales.

 Alrededor de los diez años comienzo a leer teatro y de los libros más valiosos que recuerdo esta uno de Ionesco que contiene La cantante calva y Jacobo, así conozco a Ionesco antes de verlo representado, el libro Carballido donde viene Medusa, de la cual vivo enamorado hasta ahora. Conozco a los Lorcas, el Así que pasen cinco años era mi favorita y a los Oscar Wilde: La importancia de llamarse Ernesto, El abanico de Lady Windermere…

 Tengo la oportunidad de documentarme creo que a bastante buena edad para tener un gusto por los buenos textos literarios, esto es algo que sigue siendo una preocupación para mí.

A los catorce años es cuando quiero entrar a la Escuela de Bellas Artes de Yucatán a estudiar arte dramático, me hacen la prueba pero no se me da, porque me enfermo de hepatitis. Es hasta el siguiente año, el 80 que vuelvo a presentar el examen, me aceptan y entro a la escuela con un grupo de compañeros del cual me siento muy orgulloso: Raquel Araujo, Flor Leal, Juan de la Rosa, Yazmín López, Maritere Sosa Ventura, Lupita López…

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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