CulturaEntérateEspeciales

Carnaval en Chetumal

“No existe rocanrolero al que no hayan tranzado…

Javier Batiz.

Hace algún tiempo, teníamos el grupo “Restricción” con Mike Manzur en la guitarra, el “judío Ocampo” en la batería, el “Mazapán” en la voz, y un servidor en el bajo. Hasta la fecha no ha existido un grupo tan talentoso como aquel y fue una época en el que los contratos no nos faltaban, gracias a la calidad y reportorio que ejecutábamos.

Fuimos los non plus ultra. Ensayábamos en casa de Manzur, en la colonia campestre, cierto día se apersono un empresario ofreciéndonos un jugoso contrato para tocar en las fiestas del carnestolengas en Chetumal. A parte de los buenos emolumentos también nos prometió que seriamos recibidos y pasearíamos por la ciudad presididos por una descubierta de motocicletas (cosa que fue en verdad) merced a su amistad con la “gobernadora”-esposa del gobernador.

Aprovechando la oportunidad Mike puso como condición irrenunciable que su esposa cantase una o dos piezas a lo que el empresario acepto de buena gana.

Y ahí nos vamos a Quintana Roo, y sí, entrando a la capital de Quintana Roo delante del elegante carro en el que viajábamos propiedad de Manzur, los motociclistas nos iban abriendo paso (aunque en realidad no había ni un alma) Todo lo contrario a como nos había contado nuestro contratante del que el pueblo se volcaría esperando. En realidad, nadie sabía de nuestra llegada ni había oído hablar de nuestro grupo. En ese rincón del país, lo que se escuchaba hace cincuenta años no era rock and roll si no, reggue. Que llego a Mérida 20 años después. Nos instalamos en un hotel, los miembros del grupo, un personaje que era como la sombra de Manzur, estaba pegado a él las 24 horas. Nuestros empresarios, obviamente se hospedaron en el mismo hotel.

Por la noche ya preparados para trabajar. Tocaríamos en el local de un sindicato, en el que se cobraba la entrada. Esperábamos una muchedumbre a nuestros pies para escucharnos, sin embargo, la entrada fue pobrísima, y los asistentes, despistados nos miraban con cara de sorpresa al escuchar nuestro para ellos extraño repertorio, y lo peor, fue cuando la esposa de Mike vestida con ropa de diario, pantalón de mezclilla destinado, interpretando en español la vieja melodía “Colina Azul” desafinando horriblemente, y con una vocecita del carajo, mientras nosotros tocábamos en re, ella berreaba en tono de Fo. Un auténtico fracaso económico los días que duro el carnaval. Pero no fue solamente la causa del desconocimiento de este evento, si no que en lo que llaman la explanada, un inmenso espacio con el hermoso mar caribe como escenografía tocaba puro reggue un conjunto de negritos beliceños. Aún recuerdo su nombre: (Lord River).

Cierta noche nos acercamos los músicos al cuarto del contratado, pero antes de tocar la puerta escuchamos su conversación que sostenía con su secretaria en la que comentaban que no había efectivo para pagar nuestro servicio, y que hablarían con unos amigos suyos que se iban hacer pasar por judiciales, y literalmente hablaba el jefe “mira.-decía a su chalam- fulano y sótano, van a patear la puerta del cuarto de Manzur, y como tiene un enorme envoltorio de cannabis y harían como que nos iban a detener. Entonces aparecemos tu yo, como salvadores y como son mis compadres les pediré que no nos detuvieran y les ofrecí 500 pesos (que después me devolvieron) para que no detuvieran a Mike”.  Al escuchar esto, el baterista abrió la puerta de una patada y lo emprendió a puñetazos a este malandrín, que nos quería rallar y fue tal la furia que demostramos que quien sabe de dónde, nos pagó la mitad de lo convenido. Ya en Mérida Mike Manzur se encargó de cobrarle el resto. Toda una hazaña ya que el tipo tenía fama de hp. 

Desde entonces he tocado en miles de ocasiones con Miguel Manzur Simón, y hasta el día de hoy me vengo a dar cuenta, de que todas y cada una de las actuaciones me estuvo transando un poquito. Al comienzo no me importó ya que tocaba por el mero gusto de hacerlo.

Leave a Reply

Back to top button
error: Este contenido está protegido. Gracias.