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La pastorela en la tradición navideña: Cuando el bien y el mal se enfrentan

Una de las manifestaciones religiosas que aún perviven entre nosotros y que se relacionan con las festividades navideñas, son las Pastorelas. Estas desde su origen y desde su primera puesta en escena tuvo un doble fin. En primer lugar y el cual revestía de suma importancia fue la de mantener viva entre las personas la religión católica, mostrando para tal efecto elementos importantes de éste, así como el de enaltecer por sobre todas las cosas los valores de carácter moral. En segundo lugar, lo representó el mostrar de manera didáctica y divertida las escenas que constituyen los pasajes bíblicos en donde se hace hincapié en la lucha constante entre el bien y el mal. Para poder abordar el tema de las pastorelas de manera sucinta es necesario remitirnos al origen de las mismas y posteriormente haré referencia otros aspectos importantes de estas.

En cuanto al origen de las Pastorelas se refiere, puede mencionarse que una de las principales tareas que tuvieron los frailes evangelizadores que llegaron a México, posterior a la conquista fue el de evangelizar y convertir a los indígenas infieles al catolicismo. Una de las primeras medidas que tomaron los evangelizadores para la conversión fue el de aprender la lengua nativa de éstos para que de esta manera pudiese establecerse una comunicación y de esta forma llevarles la palabra de Dios.

            Los religiosos que llegaron al Nuevo Mundo, fueron los primeros en tener la atinada iniciativa de representar las pastorelas. Los frailes ejercieron de manera directa una fuerte influencia sobre la población nativa, no solo en los quehaceres que se derivaban de su actividad religiosa, sino que también en el ámbito de la educación. Ya que los frailes jesuitas además de su labor de conversión, tenían que enseñar a los indígenas a leer y escribir el español.

            Los antecedentes de las mismas nos remiten a la ciudad de México, en donde las primeras pastorelas se pusieron en escena y fueron presenciadas por el público que asistía a los oficios religiosos y se remontan hacia finales del siglo XVII y el sitio en donde se llevó a cabo dicha presentación fue en el Municipio de Zapopan, en el Estado de Jalisco. Hay otros historiadores que señalan que en los estados de Puebla, Querétaro y Guanajuato también se representaron las pastorelas en ese siglo. Con el paso del tiempo, en el siglo XVIII, estas manifestaciones religiosas se continuaron representando en algunos atrios de las iglesias en las principales ciudades de nuestro país y en algunos otros lugares del área rural. Una de las características de estas representaciones fue la utilización de ropa sencilla y de un lenguaje coloquial para que los diálogos pudieran ser entendidos por toda la gente que asistía a éstas.

            Las pastorelas siguieron representándose hasta entrada la época de la lucha por la Independencia de México, en ese momento, las pastorelas tuvieron que aprovechar los espacios que se tenían a la mano con la finalidad de romper el cerco religioso de la opresión.  Estas representaciones se presentaban casi en secreto, ya que en esta época las pastorelas fueron muy perseguidas por el contenido de sus diálogos. Durante el siglo XIX, las pastorelas adquieren otra forma de manifestación, en este caso se adopta el teatro como medio para su escenificación, en la ciudad de México la primera pastorela con carácter teatral fue escrita por Joaquín Fernández de Lizardi y llevó por título La Noche más venturosa    , para la misma todos los que participaron eran actores y actrices conocidas y el vestuario que utilizaron para tal efecto, elegante y de alto costo. Otro elemento que lo caracterizó fue que el lenguaje utilizado en esta ocasión fue culto, rebuscado con lo cual los diálogos se adaptaron y desde luego fue para un tipo específico de personas.

            La guerra de la Revolución que se desató en México no fue obstáculo para que las pastorelas se dejasen de representar. Una de las características de las representaciones de esta época fue la incorporación en los diálogos de aquellos sucesos que se relacionaban con las luchas agrarias y cristeras. En éstas los personajes se caracterizaban con jornaleros o bien con soldados del ejército cristero. En esta ocasión la vestimenta era la que correspondía al momento histórico, así como en el lenguaje que en ocasiones rayaba en la grosería. Pero eran situaciones que se estaban viviendo en esa época.

            Con el paso del tiempo y ajustándose las necesidades sociales de cada momento, permitió que las pastorelas se pusieran en cualquier espacio, alejándose poco a poco de los atrios de las iglesias, esto con la finalidad de que el mensaje de éstas llegara a un mayor número de personas. Los espacios podían ser escuelas urbanas y rurales, teatros, clubes sociales, entre otros. Las pastorelas en este siglo XXI ya han ganado un lugar especial en la sociedad y ya forman parte importante en nuestra cultura. Estas manifestaciones hay que contemplarlas desde tres puntos de vista, la tradición, el contenido, así como la finalidad de las mismas.

En cuanto a la tradición. Ésta nos refiere que las pastorelas son representaciones de la lucha constante entre el bien y el mal. En las pastorelas se cuenta al público de la serie de peripecias y problemas que los pastores tuvieron que sortear para llegar hasta el lugar donde había nacido el Niño Jesús para adorarle y presentarle sus respetos. Los pastores desde el comienzo de su viaje hacia el sitio del nacimiento del Niño Dios, enfrentan problemas durante su recorrido con el diablo, el kisín, el chamuco, Satanás, el maléfico o lo que es lo mismo, con Lucifer, quien, haciendo gala de sus artimañas, trucos y engaños, trata de evitar que los pastores lleguen hasta el lugar donde se dirigen. Pero como los pastores son los buenos de la película, luchan contra él y logran llegar hasta el sitio para adorar al Niño Dios y rendirle sus respetos.

            En la lucha los pastores sufren muchas caídas, pero en un momento determinado se les une en ésta el Arcángel Gabriel, quien los ayuda a sostener la lucha final, encarnizada y en donde gracias a la intervención de éste, logran vencer al mal y llegan a tiempo a adorar a Jesús.

            Sin lugar a dudas, las pastorelas tienen un gran contenido de carácter educativo, ya que por medio de estas representaciones las personas de corta edad pueden comprender de manera más fácil el contenido de las mismas. Si bien es cierto que su contenido es didáctico-religioso, hay que hacer mención que su importancia también estriba en el sentido de acrecentar la fe religiosa, haciendo comprender la importancia que las virtudes tienen sobre los pecados capitales.

            El contenido de las pastorelas sigue siendo el mismo que tuvo desde su origen, lo que en un momento determinado ha sufrido algún cambio es la manera de representarlas, esto se debe a que ha sido necesario el estructurarlas conforme el tiempo ha pasado y la sociedad ha presentado evoluciones naturales. En la caminata de los pastores y durante el tiempo que ésta dura, éstos se topan con la figura del diablo, estos encuentros dan como resultado diversas etapas de lucha, estas luchas se hacen presente en los diálogos que sostienen éstos y que se van acrecentando en tono y en rudeza conforme se acercan al sitio del nacimiento del Niño Dios. La ayuda que presta el Arcángel Gabriel es innegable ya que gracias a ésta los pastores pueden llegar a salvo y a tiempo justo para brindarle honores al recién nacido.

               Los cambios que se han venido presentando en las representaciones y en los diálogos, se debe en gran medida a los acontecimientos que se suscitan en nuestra sociedad en el tiempo en que las pastorelas se presentan. Estos cambios pueden ser desde diversos espacios de nuestra sociedad, culturales, políticos, religiosos, económicos, ya que con estos se enriquece y actualizan estos. En estos casos los pastores adquieren la figura del personaje que ha protagonizado determinada acción y que ha tenido un impacto en nuestra sociedad.

               En el mayor de los casos, los diálogos que en éstas se presentan se acompañan de algunas bromas, de alguna voz que esté de moda, lo que hace que el vocabulario y los diálogos se enriquezcan. También se pueden elaborar diálogos en donde los idiomas español y el inglés se contrapongan, e incluso se pueden incluir algunas palabras en lengua maya. Dando como consecuencia una mayor agilidad en estos.

              Una de las finalidades que las pastorelas tienen en nuestros días es el de tratar de mantener esta tradición que nos fue legada por nuestros antepasados y tratar de preservarla y difundirla. Una de las maneras de conseguir esto es acudiendo en compañía de la gente joven de nuestros hogares –las nuevas generaciones- a presenciar las puestas en escena de esta lucha entre el bien y el mal que seguramente ocuparan los distintos espacios en que se han venido presentando a lo largo de los años. Las pastorelas además de difundir la religión católica y acrecentar nuestra fe, se nos presenta como una opción de distracción, para tratar de mantener a los jóvenes alejados de las drogas, de los vicios y de la violencia que acecha a cada momento. Las pastorelas hacen posible que los niños accedan a la religión desde otro punto de vista y permite también que esta tradición siga vigente a pesar de la fuerte influencia que del exterior se nos presentan por distintos medios.

            Solamente nos queda recomendar a mis caros y caras lectoras no dejen pasar la oportunidad de apreciar una puesta en escena de las pastorelas que se escenificarán en los mejores espacios de nuestra ciudad y su presencia les dará sin lugar a dudas un mayor realce a las mismas.  Desde luego que, en cada temporada, las Pastorelas pueden irse enriqueciendo con las novedades que acontecen a diario en nuestra dinámica sociedad. No nos resta más seguir disfrutando de nuestras celebraciones que se presentan de manera previa a la Noche Buena, Navidad y Año Nuevo.

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