Policía

Yari temía a un ritual de la Santa Muerte

MÉRIDA, Yucatán, 30 de noviembre.- ¿Yari fue una ofrenda para el mal ?. Durante las 6 horas y 22 minutos doña Yari por ratos parecía arrepentirse de estar arriba de la torre de alta tensión, bajaba y nuevamente volvía a subir, como que si alguien le ordenara que lo haga.

“Ustedes no saben lo que me pasa, me entregaron en un ritual, Pancho diles lo que hiciste” gritaba desde 37 metros de alto la señora de 30 años, mientras policías con altoparlante la trataban de calmar diciéndole que valore su vida y que descienda.

Durante el reporte a las 10 de la mañana, un grupo de elementos que llegaron como primer respondiente trataron de hacer lo posible para que no siga escalando, “Llamen a Pancho apunten su número quiero hablar con el” un agente marcó al número y le dijo “No te subas hay te están llamando ya lo tenemos en llamada, vente baja quiere hablar contigo”

“Ya no quiero hablar por celular que lo traigan el vive en Kanasín, se llama Francisco Mechón”, pasando los 40 minutos a toda velocidad pego una camioneta de la SSP con “Pancho” quien descendió portando una playera con figuras de la santa Muerte, la señora al verlo lejos de bajar fue subiendo.

“Pancho tú me entregaste en tu ritual que te funcionó, dile que me dejen en paz ya me vinieron por mi”, gritaba la señora, que subió y se alteró más.

Pasadas las 2 de la tarde llegó el hermano, de Yari, quien estuvo a punto de convenserla para que baje, al brindarle agua purificada que pidió la señora, estuvo a dos metros de tierra firme pero en un momento de ansiedad nuevamente subió, yéndose las esperanzas nuevamente en el lugar para su familia y las autoridades.

Incluso para hacerla razonar fueron a buscar a su pequeña hija, que llegó al lugar, lo cual pudo ver Yari, la niña insistió para que su mamá baje, “Mami mamita, bájate”, pero tristemente no funcionó.

Cerca de las 4 de la tarde detrás de las cintas de acordonamiento, grupos de diferentes religiones y creencias, oraban, rezaban, para que la señora Yaribet, haga conciencia de lo que estaba haciendo, por minutos parecía funcionar, la señora visiblemente cansada pestañeaba entre los tubos de lo más alto de la torre.

Abajo una elemento femenil de la Policía Estatal de Investigación (PEI) de la SSP, daba lo mejor de sí misma y le decía a la señora “Yari, baja, si quieres platicar vamos a hacerlo, quieres ir a la playa vamos, si quieres ir a comer vamos, tu dime pero valora tu vida, hay gente que te quiere ayudar”.

En la cima de la torre, la señora originaria de Veracruz, por ratos se resbala ante el grito de la gente que se encontraba alrededor, a las 4:05 minutos, Yari gritó desde lo alto “Si viene Pancho a buscarme hasta aquí me bajo”.

Rápidamente por el altoparlante un comandante de la SSP, le dijo “Yari queremos ayudarte, va subir Pancho, pero te pedimos que lo haga con los rescatistas, estás de acuerdo para que todo salga bien”, lo cual aceptó la señora.

Tres rescatistas especializados en rescate vertical empezaron a escalar junto con “Pancho” la torre de alta tensión cuya electricidad fue desconectada por personal de la CFE.

A las 4:10, fue una hora donde todo parecía que iba terminar, ya que mientras que los rescatistas de la SSP, subían poco a poco, la señora se colocó del costado norte de la torre, pasando a caer en varias ocasiones lo que generó desesperación entre todos los presentes.

“Yari cálmate , Yari, por favor quédate ahí, hay están yendo a verte por favor no te muevas” se escuchaba decir a su hermano a un costado de la torre.

Minutos cruciales fueron los que después se tuvieron, cuando un rescatista alcanzó a la señora que incluso lo abrazó, lo que generó el aplauso de todos los presentes al pensar que el rescate habia culminado.

Pero instantes después, y cuando los dos rescatistas, llegaron para asegurarla colocarle un arnés con la línea de la vida, la señora empezó arrebatarse como si alguien la jalara al vacío, quedando colgada ante el gran esfuerzo de los rescatistas que sostenían a la señora de su manos para evitar su caída.

A las 4:22, y en un abrir y cerrar de ojos la señora ya había caído desde lo alto de la torre, ante el grito de su esposo “Pancho” “ Nooooooo te amo, te amo”.

Finalmente se pudo investigar entre la gente de Kanasín, que el esposo de la señora participa y realiza rituales satánicos, donde entregó a su esposa pero al arrepentirse ofrendó varias gallinas a las cuales degollo y roció su sangre en el patio de su casa.

Dicha ofrenda no fue aceptada ya que el mal, tenía un solo objetivo, y como era de esperarse cerca de la medianoche del domingo la señora Yari falleció en el hospital Agustín O’ Horán, donde llevó el sobrenombre “La Chica de la Torre 65”, y donde más de la mitad de su cuerpo presentaba múltiples fracturas. ( D.C.)

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