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Algunos apuntes de escarpa (6)

Parque de Las Américas

Las calles de nuestra ciudad, así como las principales glorietas de la misma, ya lucen los colores llamativos de las fiestas decembrinas.  Aunque resulta un poco atípico como siempre lo ha sido, en algunos parques se pueden observar renos (que mucha gente solo conoce por revistas, libros y películas), esferas, enanos, hasta cactus (parece una estampa de nuestra Revolución), arbolitos iluminados, guirnaldas y un sinfín de motivos que hacen alusión a estas fiestas. El que esto escribe no puede estar seguro si ya se instaló en el centro de nuestra plaza grande, principal o Zócalo, el nacimiento con figuras grandes. Ya estamos en fiestas navideñas con los difuntos aún paseando por nuestras casas, ciudad y pueblos.  Así son las cosas de la mercadotecnia.

En muchos centros comerciales (léase supers o malls) los arbolitos de Navidad ya lucen espléndidos, esperando que los compradores lleguen y se los lleven a sus hogares y recordemos las escenas que desde hace algunos años vemos y ya nos son familiares ver en el techo de los coches arbolitos naturales acostados y esperando colocarlos en la sala de los hogares yucatecos. Hay que mencionar caros y caras lectores que aún están vigentes los arbolitos de plástico de ramas  verdes o blancas, son más duraderos aunque su precio puede ser mayor que el natural.  La ciudad se viste de gala y nosotros los comunes y silvestres ciudadanos ya estamos contentos, si bien no tanto por la llegada de estas fiestas, sino por la del aguinaldo.

Hace unos días, el de la letra leyó en la prensa local, que el gobierno del estado de Yucatán entregó la Medalla Yucatán a la señora Margarita Díaz Rubio ( Presidenta de Prohispen)  por su labor en pro de nuestra cultura, ya que entre sus alternativas de darle el lugar que se merecen los artistas yucatecos, ha puesto placas de cerámica a algunos lugares y casas en donde vivían aquellos personajes que han dado lustre a la cultura yucateca. Escritores, historiadores, artistas,  toda aquella persona que haya dejado una huella honda en nuestro estado y ciudad ha sido reconocida. Pero esto no ha sido parejo, es decir, solamente aquellos escritores, artistas y demás que han estado de alguna manera relacionados con la sociedad y con la política de nuestro estado han recibido ese reconocimiento.

Les contaré una historia de uno de los artistas yucatecos (teabeño) que ha dejado un legado de cultura a nuestra ciudad no ha sido reconocido, simplemente por no pertenecer a la alta sociedad, estar emparentado con algún personaje de la alta sociedad y menos por ser alguien que haya trascendido en nuestra política. Su obra está al paso de todos los yucatecos y de los que son de otra parte del país y del mundo. Para muestra solamente daré dos botones. El primero, fue el escultor que trabajó (más que el tan cacareado Rómulo Rozo, quien solo iba para la pose) en el monumento a la Patria, si, así como lo leen, el escultor al que el de la letra se refiere fue un maestro de Bellas Artes (daba entre otras asignaturas clase de modelado) , miniaturista  y trabajaba la madera.  Su nombre MANUEL CACHÓN ORTEGÓN, quien junto con otro escultor de Ticul, le dieron forma a la piedra rosada del monumento a la Patria, trabajando durante el tiempo que duró la magna obra. Pero bueno en este caso solo se registra el nombre del extranjero Rómulo Rozo.

Pero la grandeza del maestro Cachón ( o Cachito como también le decían) la dejó para la posteridad en una de las más grandes obras que se pueden admirar en nuestra ciudad y que está al paso de las personas, me refiero al Parque de Las Américas,  en la entrada de la parte de la fuente de la biblioteca José Martí( enfrente de una clínica oftalmológica) se puede leer su nombre. M. Cachón. Escultor). Don Manuel Cachón fue el escultor de esta magna obra admirada por extraños, ya que por los propios se le ha ignorado. El que escribe esta nota, muchas veces fue a la Secretaría de Cultura del Estado, tratando de entrevistarse ya sea con la misma secretaria para platicar de la obra del mencionado maestro, pero lo único que se consiguió fue largas y NUNCA fui recibido por ninguna autoridad, aún sabiendo la razón de la visita.

Creo que doña Margarita, debe de darse una vuelta por el parque de las Américas y averiguar un poco más acerca de quien es esa persona que tuvo la responsabilidad de trabajar como escultor de esta magna obra y tratar de investigar la vida y la obra de don Manuel Cachón Ortegón ya que si ese trabajo que realizó en este parque no es digno de un reconocimiento, ya quien sabe que se necesitará o cuáles serán los parámetros que doña Margarita sigue para hacer este tipo de reconocimientos a los artistas yucatecos. Aún es tiempo.!!!

Los docentes de los niveles básicos de educación se encuentran en zozobra y preocupación, ya que están luchando por la aplicación de una segunda dosis, ya sea de la vacuna que les aplicaron en pasado mes de mayo o bien alguna otra que pueda ser compatible para que no solamente están más tranquilos sino que se sientan protegidos de posibles contagios de Covid-19.  Ya que anteriormente se ha mencionado que Cansino, la aplicada es la que tiene un menor índice de protección, comparada con los demás biológicos. El de la letra, aún en activo en una escuela, ve todos los días las caras de preocupación de sus pares, ya que aún estando en color verde el semáforo epidemiológico, aún hay un bien número de contagios. Esperemos sus demandas sean escuchadas y se les aplique una segunda dosis. Por el bien de ellos, de sus familias y de la sociedad en general.

A toro pasado, el día de ayer, y siguiendo con los tópicos educativos, el de la letra fue convocado a una reunión con la administración de la escuela en donde se nos comunicó (en unión de otros docentes) que ya se había recibido por parte de las autoridades de la Segey que este trimestre, el primero del presente ciclo escolar, estaba PROHIBIDO reprobar a alguno de los alumnos. Para poder aprobar solamente el alumno tuvo que estar con contacto con sui profesor y aún sin haber entregado alguna tarea, se haría acreedor de 6 o sea nota aprobatoria. De esta manera la Segey y en general la Sep, están formando pro segundo año consecutivo una generación de flojos y tontos, ya que sin hacer esfuerzo alguno, los alumnos aprobarán de nuevo el curso escolar. Parafraseando al filósofo de la canción el Buky “…a  donde vamos a parar”….

Para terminar esta nota, mis caros y caras lectoras, en días pasados el de la letra tuvo la necesidad de ir a una de las tiendas de esquina que aún están funcionando en la ciudad y de manera inmediata vino a la mente un recuerdo grato, en el o0coyol (tienda ubicada en la 66 x 35, centro de la ciudad) durante todo el año se ponía en venta un juego que consistía en comprar un chicle y cuando se desprendía del cartón donde había un gran número de ellos, si aparecía un número que  se ganaba el premio al que le correspondía. Había una serie de juguetes todos de plástico que llamaban la atención de los niños de la época. En ocasiones se “gastaba” una buena cantidad de pesos y no se “sacaba” el premio.

Las tiendas de antaño era un cofre de tesoros, ya que se encontraba una buena cantidad de productos, en este momento el de la letra recuerda que se compraba a granel mantequilla “de carreta”, se ponía en papel de estraza y con una cuchara-paleta de madera se servía. También se expendía a granel los famosos charritos, éstos se vendían a centavo la pieza, se echaban de un bote a un pedazo de papel y se contaban los charritos según la cantidad que se quería comprar. Recuerdo que en una ocasión, el que lo cuenta compro un peso de charritos, ya se imaginan caros lectores la cantidad de charritos que tuve en mi poder. Galletas a granel, todo se despachaba con la mano y no se preocupaba ni el tendero ni el cliente si se tenían las manos limpias antes de servirse, eran otros tiempos. Y para rematar, no podía faltar la compra de mortadela (Manolo o Boyancé), si,  la roja que se colgaba y no requería refrigeración, de color roja y con pimienta se compraba para comer ya sea con huevo y en sándwiches, acompañados del famoso y sabroso queso Deysi que se exhibía en su gran rueda que se encontraba por lo general en el mostrador. Esos tiempos no volverán.

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