CulturaEntérateEspeciales

Cartelera del Circo Teatro Yucateco en 1906 (V)

Geraldine

A raíz de un incidente entre un empleado de la compañía de zarzuela y un redactor del periódico hubo un intercambio epistolar que nos muestra cómo era la relación entre los promotores de espectáculos y la prensa en aquel entonces. Y también, cómo los medios impresos enfatizaban su papel de representantes de los intereses del público y por qué razones incurrían en autocensura.

            […] La otra noche, al salir del Circo Teatro un redactor de este periódico, fue objeto de una falta de atención de parte de un empleado que estaba en la puerta, quien se permitió lanzar una frase en la que iba envuelto algo impertinente, que juzgamos rebajaba la respetabilidad a que es acreedor el periodismo. En el acto devolvimos los pases libres que por tradicional costumbre se dan a la prensa en todas partes del mundo.

            Eso dio motivo a que el señor Necoechea, representante de la empresa actual de zarzuela, nos dirigiera la siguiente carta:

            Mérida, Octubre 26 de 1906.

            Sres. Redactores de La Revista de Mérida

            Ciudad

            Muy estimados señores míos:

            Tengo el gusto de acompañar a ustedes nuevamente los pases para la actual temporada de zarzuela que la otra noche devolvieron justamente indignados por las desatenciones de un empleado inferior de la empresa.

            Seguro estoy de que su benevolencia se servirá dispensar esa falta y aceptar las excusas que les presento por tan desagradable incidente.

            De ustedes muy atentamente.- P. V. Padilla y Co.- Julio Necoechea.

            ***

            Mucho estimamos la atención del señor Necoechea; y aun cuando en otra ocasión hemos expresado nuestro modo de pensar acerca de lo que son los pases que las empresas de espectáculos dan a la prensa, es bueno volverlo a definir, para sentar de una vez y para siempre un precedente, cuya recordación exige la respetabilidad a que es acreedora la prensa digna. La Revista de Mérida acepta dichos pases, no a título de favor, como creen equivocadamente algunos empresarios, sino como una cortesía de empresa a empresa; como un homenaje debido a la prensa misma que debe ser tenida en cuenta para todo lo que se relacione con el público, y hasta, si se quiere como una débil compensación del servicio que presta el periódico al anunciar a sus numerosísimos lectores, el espectáculo.

            Cuando escribimos las crónicas teatrales o de cualquier otro espectáculo, no pensamos en el “pase libre”, ni lo tomamos en cuenta para nada, sino que procedemos con la más completa independencia, pues no hay que perder de vista que nos debemos al público que nos merece el mayor respeto, y por cuyos intereses estamos obligados a velar.

            Algunas veces, el cronista disimula o atenúa las faltas en que incurren artistas y empresarios; pero el silencio o atenuación en tales casos, no deben atribuirse a “parcialidad” comprada con un mísero pase, sino a un espíritu de benevolencia del escritor a cuyo cargo está la crónica […] (1)

            Luego del desaguisado, se informó que las funciones del sábado 27 y las dos del domingo 28 de octubre estuvieron concurridas. En la del sábado triunfaron El cabo primero, no obstante que el señor Heras metió indiscriminadamente “morcillas” al libreto; El trabuco (estreno), que gustó mucho por los chistes de buen gusto y por las destacadas actuaciones del Sr. Noriega y la Sra. Blanch, y finalmente El terrible Pérez, que agradó en general.

            […] El domingo por la tarde, “Pícaros celos”, acto de tiro al blanco por la Geraldine y “La guardia amarilla”, y por la noche, “El túnel”, zarzuelita llena de interesantes situaciones, con sus toques de socialista, que gustó, y en la que sobresalieron la señorita Cancino y la señora Blanch, y los señores Soto, Noriega y Ramallal. Se estrenó una bonita decoración que representa un túnel.

            En “Los bohemios” debutó en la actual temporada, el senor Casañas, quien como siempre, fue recibido con aplausos. Cantó bien el papel de Roberto. La señorita Sánchez no pudo con la Cosset del cuento. Estaba muy ronca y por más esfuerzo que hizo, no salió avante. Bien los Sres. Horcasitas y Noriega y muy bien el señor Ramallal. Los coros, perfectamente, y la orquesta, en su puesto.

            En el acto de la serpentina fue muy celebrada la señora Geraldine, quien lució suntuosos trajes “ad hoc”, especialmente uno de mariposa de bellísimos colores. El público no le escatimó su aplauso. Es en verdad un acto de agradable impresión.

            Gracias a los larguísimos entreactos (cosa que debe evitar la empresa) terminó la función después de la media noche, con “El puñao de rosas”, que tuvo el mismo buen éxito de la primera representación, distinguiéndose el señor Heras […] (2)

            En la función del lunes 29 de octubre, ante escaso público, se presentaron La guardia amarilla, Enseñanza libre, un acto de la serpetina y El trabuco. En la del martes 30 de octubre, como cuarta función de abono, se estrenaron La reja de la Dolores y La venta de D. Quijote, en la que hizo su debut el barítono yucateco Alfredo Tamayo, además de que se repitió El perro chico. (3) El miércoles 31 de octubre, en función extraordinaria, se estrenaron La hija del Barba y El mar de amores, y a petición del público se repuso La tragedia de Pierrot. (4)

            […] El autor de “La venta de D. Quijote” pudo sacar más partido de la obrita ofreciendo a Blas, el Sancho Panza de la famosa obra de Cervantes, oportunidad de provocar la hilaridad de los espectadores con sus oportunos refranes, etc.; pero sucede que el escudero de “La venta” es un escudero sin sal, agravado con la circunstancia de que el señor Noriega, que lo caracterizó, parecía anonadado por una dieta de dos meses. El ilustre manchego desfacedor de agravios y entuertos estuvo a cargo de Tamayo, quien se posesionó bastante bien del papel del sublime loco enamorado de la dama del Toboso. Heras, en Cervantes, bien y aceptables los demás artistas. La música de la obra no es la adecuada a ella, pues más bien parece del “Cabo primero” y “Banda de trompetas”, excepto el precioso nocturno cantado con amor por Tamayo. La decoración del último cuadro fue muy bonita.

            El autor del librero el único fin que persigue es el de demostrar que la grandiosa obra de Cervantes no fue fingida sino real […] (5)

            Sobre La reja de la Dolores, el cronista dijo que fue bien recibida por el público, pues contenía chistes “de muy buena cepa y situaciones cómicas agradables”:

            […] Heras, a cuyo cargo estuvo el matasiete del cuento, de alias “El Guiños”, estuvo perfectamente. Noriega en “El Chepa” un tipo de jiba adulador y explotador del anterior, graciosísimo; el señor García, aquél que en “El terrible Pérez” hace un Benítez inimitable, bien en el señor Esteban, otro matón que ofreció “despachar” al Guiños, y que después de retarlo, se fuga del pueblo en una pollina; la Dolores, a cargo de la señora Geraldine, tal cual, y bien el señor Ramallal […] (6)

            El programa del miércoles 31 de octubre estuvo conformado por La hija del Barba, El mal de amores y La tragedia de Pierrot. El jueves 1 de noviembre, se puso en escena el infaltable Don Juan Tenorio. (Continuará)

Referencias

  1. Por los fueros de la prensa / Una carta del Sr. Necoechea / Los “pases libres. (27 de octubre de 1906). La Revista de Mérida, p. 2.
  2. Ecos del teatro. (28 de octubre de 1906). La Revista de Mérida, p. 2.
  3. Íbid.
  4. Ecos del Teatro. (30 de octubre de 1906). La Revista de Mérida, p. 2.
  5. Ecos del Teatro. (31 de octubre de 1906). La Revista de Mérida, p. 2.
  6. Íbid.

Leave a Reply

Back to top button
error: Este contenido está protegido. Gracias.