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Humberto Suaste

Humberto Suaste: Camino a la hacienda, (hacia 1980), acrílico, tinta y plata sobre gelatina.
Fuente: Enciclopedia Yucatanense. Actualización, tomo IV, 2018, pág. 723.

Una de las aportaciones importantes de Yucatán se relaciona con la fotografía artística, en particular la realizada en los 40 años más recientes. Un período donde uno de los ejes fue Humberto Suaste Blanco, nacido en Champotón, Campeche, en 1954 y fallecido en Mérida, donde radicó la mayor parte de su vida, el pasado 3 de noviembre.

Su pérdida es triste, entre tantas razones, por todo lo que había hecho a favor de la cultura visual. Y por ello su obra y su ejemplo deben ser conservados y difundidos, que no se pierdan en el marasmo dominante.

Todo un hacedor de la fotografía construida, Humberto Suaste es autor de una obra múltiple en temas y técnicas, resultado de proyectos individuales y colectivos. Empleaba técnicas fotográficas del siglo XIX al igual que las derivadas de las tecnologías actuales. En su obra predominó un afán experimental, con el empleo de distintos modos de plasmación de imágenes. Incluso reprodujo técnicas del pasado, como por ejemplo el rayograma de su admirado Man Ray.

Por otro lado, manifestó una visión social, a través de la cual captaba detalles de la vida real que en conjunto permitían apreciar circunstancias de época y de prácticas sociales. También debe considerarse valiosa su obra hecha por encargo, a través de su participación en proyectos de investigación científica e histórica y de la inclusión de fotos suyas en portadas e interiores de libros.

Tuvo la virtud de aunar lo estético con una plasmación múltiple de hechos y elementos de la realidad contemporánea. Su trabajo lograba de lleno la desautomatización de la percepción, ya que mucho de lo que captaba, tan común en el paso de los días, cobraba nuevo sentido al ponerlo de relieve.

Destaca también su incesante trabajo en colectivo, sus proyectos que involucraron a fotógrafos de distintas generaciones. Humberto siempre estuvo dispuesto a integrar a gente joven o a fotógrafos marginados de los beneficios de la administración cultural. Y se empeñó en la capacitación constante tanto de él mismo como de otros artistas visuales y estudiantes, manteniendo además la buena voluntad de compartir sus conocimientos a través de cursos y talleres. Procuró establecer conexión con fotógrafos de otras regiones y son destacables sus trabajos efectuados en países como Canadá, Cuba, República Dominicana y España.

Conocí personalmente a Humberto en 1989, cuando organizó una exposición con motivo de los 150 años de la invención de la fotografía. Se trataba nada menos que de una colección de calotipos de William Rex Talbot, uno de los pioneros del arte fotográfico. Un acontecimiento que, como tantas cosas en Yucatán, pasó poco advertido. (En nuestro estado hemos tenido actividades memorables, a veces únicas en el país cuando menos en su momento. Pero la desinformación nos mata). Esa notable exposición se efectuó en la galería del Teatro Peón Contreras del Callejón del Congreso e increíblemente fue objeto de queja burocrática de algunos colegas suyos por el solo hecho de haberse realizado.

También lo recuerdo en los Talleres de Artes Visuales de la Facultad de Arquitectura de la UADY, donde me dio la oportunidad de participar a través de cursos. Una de mis actividades fue la de coordinar un conjunto de sesiones acerca de la historia del arte del siglo XX, dirigidas a artistas visuales. Nos reuníamos en el salón audiovisual de la Facultad los sábados por la noche y creo que fueron positivas para todos nosotros esas conversaciones sobre arte moderno y contemporáneo. Inclusive, llegamos a tener una sesión cuando era inminente el paso del huracán Isidoro y bien pasadas las 8 de la noche seguíamos platicando de algún tema artístico a la entrada del ex convento franciscano, un indicio de la deficiente comunicación que hubo esa vez respecto al paso de aquel destructor meteoro.

Con la muerte de Humberto Suaste no debe perderse su legado. Tendría que hacerse una recopilación de todas sus fotos, ordenarlas, clasificarlas, resguardarlas, difundirlas. Me atrevo a suponer que como fue tan intenso su trabajo de fotógrafo y de promotor quizá no llevaba un registro total de lo que hacía. Para una visión de conjunto de la obra de Humberto Suaste sería ideal efectuar una exposición retrospectiva lo más amplia posible, que integre los aspectos biográficos, incluyendo sus estancias en otros lugares y sus proyectos. Es una tarea que compete por igual a la Sedeculta y a la UADY, que deberían tener conciencia de la relevancia de su trabajo artístico. También, en la parte que les atañe, a las instituciones científicas con las cuales colaboró. Y podría incluirse también -u organizar otra exposición, en este caso de homenaje- a quienes colaboraron con él, como su hijo Paco y otros fotógrafos que fueron sus discípulos. Además, un libro donde puedan conocerse obras representativas de su larga trayectoria. La obra de Humberto Suaste es una de las mayores producciones culturales que se hayan dado en Yucatán. Sería penoso que se perdiera y se olvidara, como está pasando con tantas cosas.     

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

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