Bienestar Espiritual

¡Haz que tu visión esté bien definida y acompañada de la firmeza de la fe!

¿Crees en Dios? ¿Le crees a Dios? ¿Has hecho a Dios tu socio en tus proyectos, sueños, familia y empresas? ¿Has hecho de Dios tu amigo y conversas con Él a diario? ¿Le pides consejo, aprobación y bendición para tus proyectos sin ocultarle ningún detalle? Sí así es, ¡eres todo un ser maravillosamente exitoso y lo serás por siempre! ¡Aunque encuentres mil dificultades, tendrás miles de soluciones! ¡Aunque el peligro te aseche, tú serás el protegido del Señor! ¡Aunque muchos fracasen, tú saldrás siempre airoso en tu familia, en tus negocios, en tus proyectos, en tus sueños, en tu comunidad cristiana y en tu vida personal!

Si logras “ser y hacer” todo lo anteriormente señalado, ahora eres capaz de comprender y dar atinada solución a los siguientes cuestionamientos que estremecen a la sociedad: ¿Por qué muchos matrimonios se rompen? ¿Por qué muchas empresas se quiebran? ¿Por qué los grandes sueños, ilusiones y esperanzas no cristalizan? ¿Por qué Dios no bendice a muchos? ¿Por qué hay muchas oraciones sin respuesta? ¿Por qué muchos proyectos se desvanecen? ¿Por qué muchos se quedan a la mitad del camino?

Ahora, ¿hemos comprendido que la fe nos hace ser personas que visualizan, calculan y dimensionan con precisión y en el Nombre del Señor, seguros de que estamos en la correcta voluntad del Padre e iluminados con la luz del Espíritu Santo para ponernos en movimiento y realizar nuestros grandes proyectos, porque hemos comprendido que Dios solo bendice a los que se mueven, a los que están prestos y gozosos?

¡Dejemos de lloriquear y pedirle al Señor que nos bendiga, que nos ayude, que nos defienda de algo! ¡Seamos concretos y especifiquemos nuestra petición! ¡Dios no pierde el tiempo en minucias ni atiende lloriqueos de gente imprecisa! ¡Pidámosle a

Dios que nos de la inteligencia brillante, una tremenda fuerza de voluntad, una colosal fortaleza de espíritu y la sabiduría de lo alto para hacer de nuestra familia, de nuestros sueños, de nuestra comunidad cristiana y de nuestros negocios algo extraordinario y descomunal que hable de nuestra gran pasión, dedicación, esmero y entrega! ¡Solo así será Dios glorificado en nosotros y sus bendiciones serán tan grandes que trasciendan al tiempo y a la historia!

P. Cosme Andrade Sánchez+

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