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Los muertos regresan puntual a su cita anual

Esperando a nuestros parientes fallecidos

            Una vez más y como cada año lo hacen, los muertos ya están con nosotros, están en nuestras casas, nos acompañan. Han llegado muy puntuales a su cita anual con los vivos. No se como lo hacen los muertos, no se si tendrán calendario o de qué manera saben el día en que deben de regresar a sus casas, eso es algo que solamente muerto lo sabré.  Pero mientras eso sucede, lo que nos queda es respetar y rendirle el culto que los muertos se merecen. No importa la pandemia o cualquier otro problema de salud o ambiental, los muertos regresan puntual  a su cita anual.

            Entre las tradiciones que tienen mucho arraigo en nuestra cultura y que se vienen realizando año tras y desde tiempos inmemoriales, se encuentra la de rendirle culto a los muertos. Esto lo podemos constatar con las evidencias de carácter físico que se han encontrado en los trabajos arqueológicos realizados en nuestra Área Maya, así como en los testimonios que aún viven en nuestra gente. Esta tradición no solo se presentaba en la época prehispánica en nuestra cultura, sino que fue un rasgo característico de otras culturas que se desarrollaron en Mesoamérica.

            En nuestra cultura Maya, siempre se ha creído que el alma que le da vida a las personas es inmortal y que  cuando una persona moría, se alcanzaba la máxima aspiración, que era el de “descansar” debajo de un frondoso árbol de la Ceiba o como reconoce en Yucatán, Yaxché, considerado como sagrado entre los mayas. En este sitio se podía gozar de una “buena vida” en donde la comida y las bebidas no faltaban nunca.

            Desde tiempos prehispánicos hasta la época actual, la fiesta de los muertos sigue vigente, hoy, los muertos ya están entre nosotros, duermen con nosotros, los podemos sentir,  ya se encuentran en nuestras casas, están de visita y en estos días debemos de ser amables con ellos y luego solamente se irán, después de haberlos festejado y rendido culto como ellos se merecen.

            Es una obligación de todos los vivos, el estar preparados para estas fechas, se debe de hacer la preparación de los altares, de la comida, de los dulces, en fin, debemos hacer acopio de toda la parafernalia que se debe considerar para este tipo de festejos. Un dato importante es que debemos de colocar el altar en la pieza principal de nuestra casa y construirlo de acuerdo a las posibilidades económicas de cada familia. La construcción de los altares no debe hacerse a la ligera, hay que tomar en consideración los elementos que hay que poner en éste cada día y sobre todo apegarse a lo que nos dicta nuestra tradición. Todo esto con la finalidad de mantener en nuestra cultura, sociedad y familia una de las tradiciones más bellas que nos ha sido heredada de nuestros antepasados.

            En Yucatán, el día de muertos (que cada vez trata de sobrevivir ante los embates del famoso Halloween, que no corresponde a nuestra cultura) recibe el nombre o es conocido como Hanal Pixán, cuyo significado es “comida de ánimas”, y en ellas se encierra toda una tradición milenaria. Como he mencionado anteriormente, uno de los elementos importantes para esta celebración es la construcción del altar, deben ser construidos en con ramas de un árbol denominado koloc ché, éstas deben ser sujetadas de manera directa con una fibras vegetales, es decir se amarran, ya que hay la creencia que si se construyen los altares y se colocan clavos en él, pueden suceder dos cosas, o bien las almas de nuestros muertos y muertas no llegan a la casa o bien no se pueden ir después, quedan aprisionadas en nuestras casas. Es por eso que es un dato muy importante que en la construcción de los altares tradicionales no se deben usar clavos.

            Antes de construir los altares, es necesario acudir a comprar los elementos necesarios para cada uno de ellos, así como los ingredientes que deben llevar nuestras comidas. Un lugar ideal para avituallarnos, lo constituía sin lugar a dudas y antes de que se trasladaran al nuevo lugar de venta,  mercado, mismo  se ve invadido en todos sus pasillos por vendedores y vendedoras con flores de olores y colores que impactan nuestros sentidos del olfato y de la vista,  dulces de mazapán con ricos sabores y diversas figuras, los de camote, cocoyol y yuca, que antes los podíamos ver en palanganas de peltre, hoy nos tenemos que conformar verlos en plásticos, cocadas, cacahuates y pepitas,  hojas de plátano, los atados de espelón, así como los demás condimentos que se requieren para preparar como mandan los cánones la “comida de las ánimas”.

            Son tres los días en que los yucatecos destinan para festejar a los muertos o como se dice, a los fieles difuntos. Y éstos son el 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre, días en que nuestra ciudad se viste de colores y olores que caracterizan estas fechas. Cada una de estas fechas debe tener sus características propias que los hagan diferentes, no solo en los colores y sabores, sino también en la intención de las oraciones que en cada una de estas fechas se elevan hasta el cielo, para procurar el eterno descanso de las almas de nuestros muertos.

            El día 31 está dedicado a las ánimas de los niños, es decir a los pixanitos, es uno de los días en que los altares muestran mucho colorido, ya que esto mismo, es lo que caracteriza los altares de los niños. Los elementos que deben conformar este altar son entre otros: velas de colores vivos como son, el amarillo, el verde y el rojo, tonalidades que significan la alegría de los niños. El xiat o follaje, es un elemento muy vistoso, debe ser colocado en la parte posterior del altar, de esta manera se brindará un aspecto de mucho color y sobre todo de alegría, este elemento estará presente en los demás días. En cuanto a flores se refiere, éstas son de variados colores y olores: xpujuc, virginias, xcanloles, amor seco, así como para complementar esta sección, se pueden incluir la ruda y la albahaca, con su olor muy característico.

            El altar se enriquece con algunos juguetes que eran de la preferencia del  niño o bien de la niña, una buena dotación de dulces de diversas formas, así como también se pueden incluir algunas galletas con formas de animales o niños que se elaboran solamente para estas festividades. En este día la comida para los pixanitos, debe ser ligerita ”para que no les haga mal”, pudiendo ser puchero de gallina o bien d pollito o en caso contrario se `puede cocinar un sabroso salpimentado. Si las condiciones económicas lo permiten, ambas comidas pueden ser de pavito.

            El altar se complementa con un vaso con agua, una taza dotada de atole nuevo, frutas, como son la naranja, la mandarina, la jícama, solas o bien revueltas en xec, los panes de tamaño pequeño, considerando siempre los tutis, las patas, el pan de leche, pero nunca el de muerto, ya que éste como las calaveritas no corresponden a nuestra cultura. La fotografía del niño es importante así como el mantel que debe ser bordado de colores. Lo que caracteriza a este tipo de altar es el colorido y la alegría del mismo.

            El día 1º de noviembre, está dedicado a los muertos “grandes”, los altares presentan características propias que lo hacen diferente al anterior. Estos altares deben ser de mayor dimensión que el anterior, las flores se presentan en mayor profusión, las velas cambian en sus tonalidades, incluyendo colores como el café o “atabacado”, verde oscuro, blancas, azules en sus variadas tonalidades, como el “azul pavo”. La ropa que usaba de manera cotidiana el muerto, debe estar colocada en una silla cerca del altar, el altar se enriquece gastronómicamente con panes de tamaño grande, destacando el pan de leche, el de espinos, la hojaldra, el tuti, que puede adquirirse en cualquier panadería de la ciudad, en súpers o bien como la tradición lo exige, en La Mayuquita.  El vaso con agua, la taza de café o atole, así como alguna que otra bebida etílica pueden ser incluidas. Un puñito de sal, para la purificación del alma, no debe estar ausente en los altares de los “grandes”, así como un poco de monedas “para que no le haga falta nada al difunto”.

            La comida para esta ocasión es por lo general condimentada: chilmole, relleno negro, de gallina, pollito o pavito, se coloca sobre un mantel de color serio, esto es sin bordados de colores. Importante destacar que la comida tanto para los niños como para los grandes, debe ser la primera que se sirva. No se come, sino que se deja un buen  rato para que las ánimas lleguen a él  e ingieran la esencia de la comida. Los dulces también se incluyen, así como el sabroso y picante xec. Un dato importante, en ambos altares-de niños y de grandes-debe colocarse cerca de éstos, una silla o bien una mesa pequeña en donde se coloque la comida para el ánima sola, a la que nadie reza o bien no tiene familiares. La sobriedad de los altares de este día es lo significativo de los mismos.

            El día 2 de noviembre, está dedicado a rendirle tributo a Todos los santos, el altar puede ser reutilizados de los días anteriores, solamente que habrá que reponer en algunos casos las flores que ya se encuentren marchitas o en proceso. Se caracteriza por que en éste se coloca el santo de la devoción de la familia, pudiendo éste ser en bulto o bien enmarcado. La comida puede ser alguna de las ya mencionadas, no hay una en especia. Las velas, los dulces, los panes, las flores entre otros elementos pueden ser reutilizados para esta fecha. De cierto que estos altares brindan un amplio colorido y una diversa sensación de olores para nuestros sentidos. Se coloca al santo de la devoción familiar en el centro del altar o de la mesa.

            Un elemento importante para estas fechas es la rezadora, que en ocasiones puede ser de la misma familia o en casos en donde no haya alguna que sepa los rezos para esta ocasión, se contrata a una rezadora externa que por una módica suma y una buena porción de comida, acudirá, previa reservación de hora, hasta nuestros hogares para rezar y cantarle a nuestros muertos y santos. Antes de concluir esta nota hay que hacer mención que en algunos hogares se colocan velas sobre una tablita, en las albarradas,  frente al altar y en algunos casos, un caminito elaborado a base de pétalos de alguna flor de color.

            En estos días será muy común ver en distintos espacios de nuestra ciudad un buen número de altares dedicados a los muertos. Sin lugar a duda se podrá observar los elementos antes descritos para el altar aunque de seguro alguna persona pondrá en su altar objetos y comidas que no corresponden a nuestra cultura. Si tienen un tiempo dedíquenlo a recorrer los altares que se expondrán estos días en plazas, centros de trabajos y escuelas. Pues bien mis caros y caras lectoras, de esta manera les he dado a conocer algunos de los elementos que deben ser incluidos nuestros altares y es también es un buen momento para reflexionar y valorar nuestra cultura, así como inculcar a las nuevas generaciones lo valioso de continuar con estas tradiciones que nos enriquecen y enaltecen.

            Este año las condiciones son un poco mejores que el anterior, ya se abrirán los cementerios de la ciudad, los mercados ya están abiertos y se pueden adquirir todo lo necesario para festejar a los difuynbtos, a los nuestros que llegaran este año como siempre lo han hecho para convivir con nosotros los vivos. En nosotros caros y caras lectoras cabe la prudencia y acatar las medidas sanitarias para evitar contagios del Covoid-19.

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