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Ya se bebía café en Yucatán en los siglos coloniales

La falta de una imprenta en el Yucatán desde los siglos coloniales nos impide tener una mejor visión de la existencia de las cafeterías donde los yucatecos entonces se gastaban los días bebiendo café y componiendo y descomponiendo el mundo. Tendríamos que esperar hasta el primer tercio del siglo XIX, por conducto de la entonces instalación de la primera imprenta y del fluir de los periódicos inaugurales para enterarnos de la entronización del café en el gusto de nuestros mayores.  

Antes de la Imprenta

Hemos dicho que la falta de periódicos en la península nos impide estudiar a fondo la existencia o no de cafeterías en la ciudad de Mérida durante la oprobiosa colonia. Entonces para conocer del tema nos hemos basado en la correspondencia de los antiguos cronistas y en las novelas y demás relatos de D. Justo Sierra O’Reily y don Eligio Ancona, grandes literatos e historiadores del 800, así como ciertos documentos guardados en bibliotecas públicas y privadas.

Por esos conductos sabemos que se bebía café en el siglo XVIII y que los políticos y gente de arte de entonces gustaban sobremanera de consumir tazas y tazas de café durante sus celebraciones, sea bien en casa o en algún público lugar (se sabe que en tiempos del descuartizamiento del maya rebelde Canek (1761), bebían café tanto el gobernador Josef Crespo y Honorato como sus adlaterales -entre ellos su fiero fiscal Sebastián de Maldonado) También se ha dicho que el notable gobernador D. Lucas de Gálvez se disponía  a compartir un café con su tesorero (1792) en su domicilio poco antes de ser atravesado por una lanza mientras se dirigía a su destino final en la calesa oficial.

El Siglo XIX

La prensa de esa centuria nos brinda ocasión de compenetrarnos abiertamente en la institucionalización de decenas de cafés y cafeterías donde ese degustaba el llamado “licor de los sueños” de los que hablaremos próximamente.

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