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La Escuela Modelo, más de un siglo de historia en la educación de Yucatán
V cambios importantes en la vida de la Escuela Modelo

Como ya señalamos, en 1917 se completa la integración de la cuarteta de maestros que han de pasar a la historia con el sobrenombre de Pilares del Modelismo. Y esto llega a ser tan real que, al iniciar la década de los 20’s, estos cuatro mentores constituyen la totalidad del personal docente de la institución. La escuela, durante varios cursos, funcionó con este organigrama: Lucrecita Vadillo, impartía las clases correspondientes al primero y segundo año de primaria; Don Antonio Rivero, hacía lo mismo con el tercero y cuarto año de primaria; por su parte, Don Juan N. Cuevas, impartía el quinto año y era el subdirector secretario; y Don Pepe Novelo, daba sexto año y ejercía la dirección; además, Don Juanito impartía las clases de deportes y era el entrenador de todos los equipos de los diferentes deportes que se practicaban en la escuela. Esta situación vino a confirmar en forma práctica que, estos cuatro educadores, eran materialmente quienes sostenían sobre sus hombros todo el peso de la vida de la Escuela Modelo, lo cual fue así por un período más o menos prolongado, así que, el apelativo de Pilares del Modelismo, no es gratuito, y si totalmente justo.

Haciendo un balance de la corta vida de la escuela, nos podemos dar cuenta que, Don Gonzalo Cámara y la Liga de Acción Social ponen las bases ideológicas de la institución; Mr. Henry Ralph Ringe, nos lega el escudo, el lema e instituye los juegos tradicionales, y los Pilares del Modelismo, terminan de ahormar la personalidad de la escuela y de sus egresados; la consecuencia más significativa ha sido la fundación del Club Escuela Modelo, creando un vínculo permanente entre institución y egresados, fenómeno que no se había dado en otras instituciones semejantes, y que perdura después de más de un siglo. En 1911, aparece en la Escuela Modelo el basquetbol, y los modelistas lo llevan a la sociedad yucateca en general. Poco después, ocurre otro hecho de profunda significación en la vida del deporte en el estado; dos exalumnos de la Escuela Modelo, se van a estudiar a Suiza en 1916, Balbino Mena Peniche y Ernesto Pacheco Zetina, el popular “Xándara”, quienes por pasar unas vacaciones de verano en París, les toca en suerte presenciar el primer partido de futbol en tierra firme, pues este deporte, hasta ese momento, sólo se jugaba en las Islas Británicas; al retornar a Yucatán, estos exalumnos traen el conocimiento del nuevo deporte en el mundo, el futbol nace así en Yucatán, en la Escuela Modelo, y este deporte se convierte en emblemático de la institución.

En 1924, ocurre un hecho de muy profunda trascendencia en la vida de la Escuela Modelo, el gobernador de Yucatán de ese entonces, Dr. Álvaro Torre Díaz, toma la decisión de prolongar por primera vez el Paseo de Montejo, que en ese entonces terminaba en la glorieta con el monumento al Dr. Justo Sierra O’Reilly, padre de la literatura yucateca. Torre Díaz, sostiene reuniones con los directivos de la Liga de Acción Social y de la Escuela Modelo, pues su proyecto afectaría severamente las instalaciones de la institución, pues, materialmente, la dividiría en dos partes. Después de largas negociaciones, se acuerda que la Escuela Modelo cedería parte de sus instalaciones para la prolongación de la importante avenida; por lo que el gobernador decide que, en correspondencia por la cesión de sus terrenos, exentaría a la escuela del pago del impuesto predial, mientras allí se dedicara a impartir educación. Para hacer realidad el proyecto, fue necesario rellenar la alberca original de la escuela, pues había quedado exactamente en el paso de la carpeta asfáltica. El resultado de estas acciones resultó muy poco práctico y eficiente en la vida diaria de la escuela, pues de un costado de la avenida quedó el edificio escolar, y las instalaciones deportivas, del otro lado de la calle. Por lo que muy pronto se toma una decisión necesaria, pero que vendría a modificar totalmente su estructura, se vendería el terreno del costado poniente del Paseo Montejo, y se construiría un nuevo edificio para albergar los salones de clase. Este hecho, marcó el fin de la Quinta San Vicente como edificio de la Escuela Modelo.

El gobernador de Yucatán de ese entonces, Dr. Álvaro Torre Díaz

Para elaborar el proyecto del nuevo edificio, se solicitó los servicios del Arq. Carlos J. Castillo Montes de Oca, uno de los tres primeros arquitectos que hubo en Yucatán, y autor de muchos y muy reconocidos edificios de la ciudad, incluido el de la Universidad de Yucatán. El Arq. Castillo, concibió un proyecto inspirado en la arquitectura yucateca colonial, más específicamente de las antiguas haciendas yucatecas; y así fue diseñado el nuevo edificio para la escuela, cuya arquitectura recuerda la imagen de las antiguas haciendas yucatecas, con sus corredores de arco de medio punto, y sus paredes pintadas, el exterior en rosa almagre, y sus interiores en amarillo ocre. Don Carlos Castillo, encomienda la elaboración del pórtico del edificio al gran escultor yucateco Manuel Cachón Ortegón. Dos años duraron las obras de construcción del nuevo edificio, de 1924 a 1926. Este período de construcción, planteó un verdadero reto a los maestros y alumnos modelistas, el cual fue resuelto con gran determinación. Esos dos años, las clases fueron impartidas bajo las copas de los frondosos ramones de la arboleda de la escuela. Las filas de mesabancos se instalaron a la sobra de las frondas, y bajo ellas, los Pilares del Modelismo escribieron un verdadero poema pedagógico, con su fructífera labor de enseñanza contra viento y marea.

Finalmente, el nuevo edificio se inauguró en septiembre de 1926, y con su soberbia estructura arquitectónica ha visto pasar casi un siglo de generaciones de alumnos que cruzaron su pórtico para salir al mundo a dar una gallada batalla por la vida, como sigue sucediendo hasta la actualidad.

Escuela Modelo

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