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PBRO. ALEJANDRO RUBIO ROMERO, UN ANGEL MÁS: Otra víctima del Covid-19 ​​​​​​​

​Hola Celia Mamá del de la letra) , hola Carlitos, Hola Iván (segundo nombre del que lo cuenta), era un saludo alargado un hola que hoy retumba en nuestros recuerdos, el Padre Alejandro, fue amigo de la familia quien estuvo siempre al pendiente de los acontecimientos que ocurría en la familia Cachón. Cabe mencionar que el Padre en cuestión apareció en nuestras vidas cuando hubo la urgencia de llevarle la comunión a la tía viejita y por medio de mi hermano Carlos, muy amigo del Padre, ya que había estudiado la preparatoria con él, y tenían una cercana amistad es que llegó, llegó para quedarse con nosotros.


​No era afecto en decir señora o algún título como profesora por ejemplo en la familia, ya que tanto a la mamá del de la letra como a su tía Beatriz, ambas de la misma profesión acostumbraba llamarlas con su nombre, con su habitual hoooola Celia u hooola Bety, era la forma de saludar cuando llegaba a la casa por algún motivo de tipo eclesiástico, aunque en ocasiones también iba en plan social cuando se le invitaba a comer algo que siempre le gustaba mucho: los tamales.


​Hablar o referirme al Padre Alejandro es hacer mención a una persona que no solamente se le veía como un mensajero de Dios, sino que lo considerábamos como parte de la familia, no importaba donde se encontraba o que tan lejana estuviese su parroquia, siempre acudía a la hora precisa a la cita con las Cachón o con la familia del de la grafía.


​La ventaja de tener a un Padre en la familia, era el tener la confianza de platicarle lo que pasaba sin pena alguna, ya que era considerado como un integrante más, se podía entablar plática de manera general o bien de manera particular con temas específicos. Cuando se requería su presencia, ya sea para bendecir algún coche nuevo( o semi nuevo) o bien alguna casa habitación, el Padre Alejandro no podía faltar. Siempre llegaba con un coche modesto manejado en el mayor de los casos por una persona que lo ayudaba en su trabajo misional. Vivía un poco alejado de la casa de mis padres, él residía por el rumbo de Santa Ana, por la calle 49x 52.


​En su andar por las parroquias de nuestro Estado y nuestra ciudad siempre dejó una honda huella de su trabajo pastor, apreciado por su bonhomía, siempre atento a su feligresía y a sus amigos, en este momento en que se escribe la presente nota, se le recuerda que estuvo entre otras iglesias en Cacalchén, Cansahcab, Peto, Tekantó, en San Cristóbal (Nuestra Señora de Guadalupe) , en la Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, pero como se ha mencionado no importaba la distancia siempre estuvo a la hora solicitada. Su última parroquia fue en Chelem Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y San Telmo.


​Hace algunos años, tuvo una participación muy activa con la familia Cachón, ya que en un año(1914) fue el que estuvo en las exequias de las tías Bety y de mi mamá, quienes murieron casi seguidos uno del otro, siempre atento con nuestras necesidades religiosas, estuvo presente, así como cuando se puso las cenizas de los padres del de la letra (Elia y Chucho) y en sus aniversarios siempre estuvo en las misas y siempre pendientes d lo que se necesitara. Era un placer verlo llegar a la casa de los papás del que lo cuenta, siempre atento y cuando se iba, con una compensación económica y en casi todas sus visitas se llevaba un buen lote de tamalitos.


​Como diríamos de manera coloquial, el padre Alejandro, Alex., para los cuates, pasaba agachado, sin su investidura eclesiástica podía ser visto como un ciudadano común y silvestre, con sus anchos lentes de pasta. Siempre tuvo la palabra adecuada, el consejo ideal para los diversos problemas que se le exponían. El padre Alejandro estuvo presente en todos los acontecimientos familiares, de manera particular conoció a la familia del que lo cuenta, a Lupita( esposa) y a los hijos del de la tinta Paola y Hugo, siempre tuvo palabras de aliento y el buen consejo.


​Una de las últimas veces que el que escribe la nota, tuvo la oportunidad de platicar con él (Padre Alex) fue en una misa de aniversario de fallecimiento de los padres del que lo cuenta que él ofició y fue un grato momento de plática posterior a la misma en donde tuvimos la oportunidad de estar un momento con él y tanto mis hijos como mi esposa, mi hermano Carlos y una prima Rubí (la Huachi), estuvimos conversando de temas tan diversos como la vida misma. Se le invitó a comer tacos en un restaurant de postín, pero ya tenía un compromiso previo con su hermana.


​Fue hace más de un mes, cuando mi hermano Carlos me platicó que el Padre estaba enfermo y se sospechaba que tenía Covid-19, desde ese momento, mi hermano de profesión Médico, estuvo presente, iba a verlo a su casa por el rumbo de Santa Ana cada tarde, y desde ese momento, la familia del de la letra estuvo pendiente de su salud, preguntando por él y orando por su salud. Pero a la semana más o menos comenzó a saturar m3nos de lo aconsejable.


​Saturaba menos y eso hizo posible que se le administrara de manera mecánica oxígeno en su domicilio, hasta el momento que ya no fue suficiente, y se mencionaba la necesidad por parte de la familia de ser trasladado a la Clínica de Mérida, lugar donde se ingresaban a los presbíteros de la Arquidiócesis de Yucatán. En ese omento el padre le comunicó a mi hermano Carlos que sería trasladado a la Clínica, pidiendo Carlos que lo esperaran para verlo antes.


​Mi hermano tuvo la dicha de verlo con vida antes que se le sacaran o trasladaran de su domicilio en la cápsula exprofeso para llevar a las personas con Covid-19 con rumbo a la Clínica antes mencionada. A partir de esa fecha Carlos acudió al citado nosocomio a preguntar por su salud ya que no era posible verlo estaba aislado. Durante el tiempo que estuvo ingresado fue todos los días a preguntar por él y el de la letra le preguntaba por su salud, ya que la familia estaba preocupado por él, pero la respuesta era la misma, está grave pero sin cambio alguno. Pero el cuerpo del Padre Alejandro sucumbió ante el virus del Covid-19, fue llamado por el Padre ​Celestial el día de hoy (domingo 10 de octubre ala s 9 de la mañana).
​El Padre Alejandro ya descansa y estará presente en su última parroquia en el puerto de Chelem, en su parroquia de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y San Telmo ya que a partir de las 10 de la mañana se oficiara una misa con las cenizas presentes, misma en la que estará presente el Arzobispo de Yucatán Gustavo Rodríguez Vega.


​Desde esta tribuna le damos el sentido pésame a sus familiares y amigos y elevamos una oración por su eterno descanso. Siempre te recordaremos Padre Alejandro Rubio Romero.

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