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Gestación y nacimiento de la Revista Musical Mexicana. (1)

Público mexicano, a ti te entrego
confiado en tu indulgencia indefinible
y te esta función te ofrezco, que plausible
distraerte debo con su plausible juego

José Soledad Aycardo

 Antecedentes en el teatro mexicano de La Revista Musical Mexicana

No cabe duda de que siempre ha sido así: música, danza y teatro han ido de la mano. Por lo anterior, la historia de la revista musical mexicana es una travesía donde los caminos de estas tres disciplinas artísticas se entremezclan hasta que en un momento propicio se da el fenómeno como resultado de una imperiosa necesidad.

 Ya Angel del Campo Micrós en su texto Los ruidos de México asegura:

 “Cada ciudad tiene su voz propia, sus exclamaciones particulares, su ruido especial, algo que es como el conjunto de todos los rumores de sus iglesias, de sus fábricas, de sus calles, de sus gentes y animales y no puede representarse por notas, ni simbolizarse con signos; algo que se aprende, como los idiomas extranjeros, de oído, por impresión directa.

 Las ciudades, como los individuos, cambian de voz y de exclamaciones a medida que crecen en edad y en progreso; pasan de la locuacidad de los niños a la parquedad de palabras de las gentes muy ocupadas; mas algunas, y éste es achaque latino, cantan al trabajar.”

  Las palabras de Micrós se cumplen perfectamente en la hechura y creación del teatro popular mexicano, en el momento que nuestros dramaturgos y músicos se “atreven” a oír/escuchar esa voz propia de nuestra ciudad y de sus clases populares comenzando primero como los niños antes de caminar a trastabillar hasta poder pararse en sus dos pies y echar a andar, y ya después, correr y brincar con seguridad.

  De una manera rápida, narraremos a continuación la gestación, el nacimiento y arranque de un género escénico que se nutre primero de lo ibérico hasta lograr amalgamar

 – mestizar -, una expresión, que tomó carta de naturalización con perfiles propios y brillar por si mismo para placer y deleite de propios y extraños.

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La gestación

Yolanda Moreno Rivas en su Historia de la música popular mexicana nos cuenta que: “En México ha existido tradicionalmente una estrecha relación entre la canción y el escenario. Desde los tiempos de la colonia, muchas de las canciones de moda llegaron a México principalmente como música de teatro. Baste recordar cómo a finales del siglo XVIII centenares de estas canciones se incluían en las obras teatrales conocidas con el nombre de tonadillas.”

  Saldívar asegura que: “Fue durante los siglos XVI y XVII que la canción mexicana tuvo su gestación, para parecer como producción propia y característica desde la segunda mitad del siglo XVII, con forma capaz de hacerla distante de cualquier otra.” 1

 Para 1640 “ya era costumbre que las representaciones fuesen acompañadas de danzas. En los intermedios, fin de fiestas y mojigangas que acompañaban o interrumpían la comedia, había canciones y danzas de corte, populares “de la tierra” y españolas.” 2

 Yolanda Moreno Rivas en La historia de la música popular continúa la historia de la tonadilla  ilustrándonos cual fue realmente su forma escénica:

 “La tonadilla fue una especie de comedia musical primitiva muy popular en Madrid hasta principios del siglo XIX, que intercalaba canciones entre los diferentes actos de la pieza. Su evolución natural la convirtió en una ópera cómica muy corta, cuya duración no pasaba de los treinta minutos. (…) Recordemos al azar los nombres de algunas tonadillas de mediados del siglo XVIII que se presentaron en el Teatro Coliseo de México: México adorado, El paseo de Iztacalco, La solterita, etc. Desgraciadamente, la calidad de aquella música y las canciones utilizadas permanecen en el incógnito. Lo más probable es que sobre todo se tratase de canciones de moda elaboradas para la ocasión.” 3

 De acuerdo con Moreno Rivas, nos damos cuenta de que la tonadilla al arraigar en el gusto del público mexicano obligó a nuestros escritores y músicos incursionar en ella con temas nacionales, dando así uno de los primeros pasos para el futuro desarrollo de la comedia musical mexicana.

 Pero también fue en  “el siglo XVIII (cuando) apareció el nombre “son” para designar jarabes, jaranas, huapangos y otras variantes mestizos. De carácter alegre y picaresco, su origen está en las seguidillas, fandangos y zapateados españoles, sin quedar exentos de influencia negra. En esa época se le dio el nombre genérico de “sonecitos del país” a todas las danzas populares. Estos continuaron indignando y escandalizando a la gente de iglesia.” 4 

Gabriel Saldívar enriquece lo anterior al escribir: “(…) durante la temporada de teatro del último tercio del siglo XVIII figuraban en los programas del coliseo, casi noche a noche, al lado de boleros, polacas y otras composiciones europeas o hechas a semejanza de ellas, ciertas piezas que siempre se les designaba con el diminutivo de sonecitos del país. (…)Las crónicas de entonces consignan los nombres de algunos, contándose entre ellos el churrimpampli, el casamiento de los indios, el fiscalito, la jarana, la india, la india valedora, la chupicuaraca, los indios, los negritos, etcétera, de los que es probable queden algunos, pues hay la coincidencia de nombres y de reconocérseles autor, ni se tiene idea de su procedencia ni tiempo de que datan.” 5

Una naranja madura
le dijo a una verde verde:
el que siembra en tierra ajena
hasta la semilla pierde.

 El factor más importante para la difusión de la música y bailes del país, fueron los escenarios teatrales. El nacimiento del jarabe podríamos situarlo alrededor de 1752 y su llegada a los escenarios en 1770.

                                                                      (Continuará)

Ya el infierno se acabó
ya los diablos se murieron
ahora si, chinita mía,
ya no nos condenaremos.

NOTAS

  1. Gabriel Saldívar. Historia de la música en México., Ediciones Gernika/SEP, México  1987 p. 363
  2. Maya Ramos Smith. La Danza en México durante la Epoca Colonial (Premio Ensayo Casa de las Américas, 1979), Ediciones Casa de las Américas, México, 1979, p. 81
  3. Yolanda Moreno Rivas. Historia de la música popular mexicana. Alianza Editorial Mexicana/CONACULTA, Col. Los Noventa Nº 2, México, 1989, p. 65
  4. Maya Ramos Smith. La danza en México durante la época colonial. ALIANZA EDITORIAL MEXICANA/CONACULTA, México, 1990, p. 43

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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