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Atrae almeja generosa a crimen organizado; pepino de mar, en la lista

La almeja generosa, que vive a 14 metros del lecho marino en San Felipe, Baja California, atrajo al crimen organizado y hoy los permisionarios enfrentan invasión, competencia desleal, compras de facturas, capturas ilegales, porque es un producto de alto valor que demandan en Asia, igual que el pepino de mar en Yucatán.

“Con el buche de totoaba, llegó a Baja California gente de otros lados, gente con dinero y armados, se cree que sólo la totoaba tiene problemas y sabíamos que nos iba a llegar y pasó, ya nos dijeron en nuestros propios polígonos de trabajo en el mar que ellos van a trabajar ahí y que le hagamos como queramos; lo que va a pasar es que como en la totoaba, van a ofrecernos “protección” a cambio de dinero y se llevan nuestras almejas.

“El problema no está solamente en la totoaba, ya lo vemos y vivimos en la almeja generosa, que ya tienen un mecanismo de operación donde se meten a los polígonos de los permisionarios a sacar almeja o donde en los polígonos que ya no hay almeja dicen que sí hay, porque venden papeles y se exporta a Asia de plantas que no están certificadas, hay mucho dinero de por medio y está muy bien armado, nada los para, porque la política es la no intervención, pero mientras están haciendo mucho daño”, relataron permisionarios y pescadores de almeja generosa de San Felipe.

Y lo que ocurre en el otro extremo del País, es similar a lo que enfrenta Yucatán con el pepino de mar.
“Lo que vemos y sabemos de la almeja generosa allá en San Felipe, no está lejano a Yucatán con el pepino de mar, porque es un producto que los asiáticos también demandan y pagan bien, aquí se ha logrado frenar un poco o ponerlo más difícil porque no ha habido temporada de captura por 3 años, pero es un hecho que es una pesquería en la lista del crimen organizado, por el alto valor y por que lo hacen a la mala, ellos ya tienen toda una red”, comentaron fuentes del sector pesquero en el litoral yucateco.

Sobre la almeja generosa

Esta especie fue descubierta en Baja California en el 2002, vive enterrada en la arena y a partir de los 14 metros de profundidad se le suele encontrar.

En Canadá y en Estados Unidos fue descubierta y explotada en los años 70, y en el 2002 se detectó en México, creyendo que era la misma especie, pero en realidad es parecida, la de Norte América es de aguas frías, y la de San Felipe es caliente, por lo que su tratamiento es diferente..

En el 2001 la Conapesca e Inapesca dieron los primeros permisos de formato para obtener información de la pesquería para investigar y en su caso comercializar.

Sin embargo, los permisionarios no entregaron ningún reporte y para el 2003 se abrió un mercado para almeja generosa, siendo Canadá y Estados Unidos la competencia con un precio más alto.

Para fines del 2004 ya había un nicho definido: la exportación en vivo de las almejas para el mercado asiático con 3 permisos.

Esta pesquería tiene un Plan de manejo, que significa que tiene reglas y normas para su captura y comercialización.

De entrada se asignan cuotas de capturas y polígonos o áreas de mar de captura a los permisionarios.
Tiene una Norma Oficial Mexicana (NOM), no se puede capturar a más de 30 metros de profundidad y una talla mínima de captura de 13 centímetros.

Y a pesar del marco legal, domina la irregularidad.

Actualmente hay 22 permisos en San Felipe, Baja California, trabajan 73 embarcaciones y en cada una salen 3 hombres de mar.

Sin embargo, la Marina ha sobrevolado la zona y ha detectado 200 embarcaciones trabajando, ya que la única pesquería que se captura en la zona es la almeja generosa.

Los pescadores salen a la captura al salir al sol, realizan en promedio 4 horas de inmersión y trabajan por mareas, cuando están bajas, así que de 30 días se capturan 15 y cobran por el peso de lo capturado.

Las almejas son filtradores en el mar, igual que el pepino de mar y cada kilo capturado en las plantas o congeladoras se paga entre 4.50 y 5 dólares.

Y hay solamente 5 plantas certificadas en Ensenada para exportar y 11 no están certificadas, pero acopian, empacan y exportan a China, donde lo demandan.

Sobre el pepino de mar

También son filtradores, viven en el fondo del mar y su captura o cosecha es con inmersiones.

Esta pesquería también comenzó como pesca de fomento entre 2007 y 2008 y fue en el 2012 que se estableció la pesca comercial y veda.

Al igual que en la almeja generosa, comenzaron pocos en la pesca de fomento para hacer las investigaciones, pero poco entregaron resultados y poco a poco fueron aumentando los permisos hasta llegar a la pesquería comercial.

También cuenta con un Plan de Manejo pesquero, y desde el 2015 están las reglas y normas de captura.
Se asigna una cuota de captura para la temporada, también se extrae por inmersiones y solamente hubo pesca comercial hasta el 2018, cuando se obtuvieron 1,200 toneladas.

Desde entonces no ha habido temporada, ya que la pesquería atrajo a personas ajenas a la pesca, al Estado y se fueron generando conflictos en las comunidades pesqueras, entre los que capturaban de forma legal y los que lo hacían financiados por organizaciones establecidas que “a la mala” le entraban ala actividad.

Llegó a haber enfrentamientos en las costas, y el problema se “asentó” al suspender la actividad en 2019, 202 y 2021. Sin embargo, sigue siendo una pesquería de interés.

“Lo que nos está pasando con la almeja generosa puede pasar en el pepino de mar, ni dudarlo, lo mejor que han hecho es pararlo, pero acá no hay otra actividad pesquera, la almeja vino a revivir a San Felipe y nos tiene ahora muy mal”.

Es un producto demandado por los asiáticos y se comercializa seco o semiseco.

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