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Cartelera del Circo Teatro Yucateco en 1903 (y XX)

Concluiremos este apartado con el rescate de un cuento de Joaquín Pasos Capetillo inspirado en el circo, que vale la pena leer por su impecable factura e ingenioso final, y también porque hace referencia a un aspecto poco conocido: la exhibición de fenómenos o curiosidades humanos (freaks en inglés) que, tanto en Europa como en EE.UU., no solo eran parte de este espectáculo sino también de un particular tipo de museo, el más famoso de los cuales fue el de P. T. Barnum, lo mismo que de parques de diversiones, carnavales, etc., que se organizaban en torno de ferias mundiales, como las que se llevaron a cabo en París y Chicago, por ejemplo.

            En los denominados side shows o museos de rarezas humanas se exhibía a personas con microcefalia o con retraso mental, gente menuda o de elevada estatura, personas que habían nacido sin brazos o piernas, presentaban extrema delgadez o gordura, abundante pelo, por su color muy oscuro o albino, siameses, seres con alguna deformación física, etc. Estas exhibiciones, que hoy nos parecerían inconcebibles, gozaron de gran popularidad y audiencia durante un siglo (de 1840 a 1940), además de que fueron un negocio altamente rentable. Contra lo que se pudiera creer, a estos espectáculos asistían personas de todas las clases sociales, incluso “científicos” en ciernes; algunos de los freaks alcanzaron fama de celebridades mundiales. No solo se escribía sobre ellos en periódicos y revistas, sino incluso se filmaron películas. (1)

            En México, aunque en menor escala, también existieron. De hecho, había un antecedente en Yucatán de este tipo de “espectáculos”:

            […] MARGARITA OLMOS. Junio de 1888.- Esta señorita, sin brazos, exhibió en el teatro [Peón Contreras] sus habilidades, sirviéndose únicamente de los pies. Cargó una escopeta y la disparó, fumó, se peinó y escribió en un papel todo lo que le fue dictado […] (2)

            También hay registros de otras exhiciones de este tipo en años posteriores a 1903: en octubre de 1906, en los bajos del hotel Comercio, se exhibió a una niña con cuatro piernas; y en el marco de la feria del barrio de Santana, que se celebraba ese mismo mes, en una casa ubicada frente al parque, se hizo lo mismo con una niña con dos corazones. La niña Hilaria Dzul y Cupul, a quien se conoció como “El fenómeno de Sucilá” porque poseía cuatro extremidades inferiores y que fue exhibida en Mérida y en otras poblaciones yucatecas, falleció el 2 de agosto de 1907. (3)

            Aquí tienen, pues, el relato Historias increíbles. En el Circo.

            “Señorita: os vi en el circo, os vi reír de los gestos graciosos de los clowns y conmoveros hondamente por los pequeños artistas que voltijeaban en el espacio y lo hacíais, muñeca sin sentimientos, no porque en realidad estuvieseis triste o alegre sino por mostrar el blanco mate de vuestros dientes o el blanco purísimo de vuestros ojos.

            ¿Os gusta mucho el circo?

            Hace tiempo, no me acuerdo cuándo, paseaba por el mundo una extraña cohorte de juglares que parecía más que un circo, una caravana de lisiados. Hubierais visto hombres sin brazos, sin piernas…. Y no os asombreis, hasta sin cabeza, que ejecutaban multitud de actos increíbles de novedad extraordinaria.

            El empresario, hombre loco por demás, no aceptaba otra clase de artistas porque estando casado con una bellísima mujer y siendo sumamente celoso, no se atrevía a viajar más que en compañía de estos fenómenos.

***

            El nuevo artista que quería contratarse era un buen mozo en toda la extensión de la palabra.

            El empresario se colocó los lentes como si examinara un caballo de buena raza y después de mirada detenida:

            –Caballero, le dijo, ya sabéis las condiciones para ser de la compañía: estar deformado, carecer de alguna parte del cuerpo o cuando menos no ser tan hermoso como en realidad sois.

            Agradezco infinito el cumplido, pero ¡Ah! ignoráis mi desgracia. Tengo muchas habilidades: soy arrojado, valeroso, temerario, pero en cambio, ¡no tengo corazón! Podéis verlo.

            El viejo cirquista llamó al médico, se hicieron todas las pruebas necesarias y en efecto, el hermoso joven quedó contratado.

***

            Las damas en sus palcos lo azaeteaban con los ojos, su camerino se llenaba de billetes perfumados, pero ninguna mujer, a pesar de que las había bellísimas, pudo conseguir ni una mirada del joven artista.

            El empresario estaba contentísimo: su tienda se colmaba de gente atraída por la novedad de un hombre que poco caso hacía a las mujeres.

            Una noche, después de retirada la concurrencia, cuando todos descansaban en sus cuartos: El hombre de las siete jorobas vio a Elma, la mujer del empresario, salir en traje ligero y dirigirse al gabinete del Narciso, y arrastrando su hetoróclita figura por el suelo, para no ser oído, fue a esconderse para gustar la escena.

            Por las rendijas de la puerta contempló a Elma acariciando a su adorado, quien poco se cuidaba de las insinuaciones.

            Entonces tuvo ella un arranque de infinita pasión, el pudor que la había velado huyó y resplandeció toda en toda la apoteosis de su hermosura.

            El joven no pudo sofocar su admiración.

            Jorobas horrorizado corrió a despertar a todos sus compañeros, para que viesen la derrota del mozo a quien odiaban.

***

            Al otro día, se leía en la lista de ensayos “Quedan separados de la compañía el hombre sin corazón y la mujer sin conciencia”.

            Mérida, Diciembre, 1903.

            Joaq. Pasos C.” (4)

            La Enciclopedia Alfabética Yucatán en el Tiempo señala que Joaquín Pasos Castillo (1882-1917) fue un escritor festivo, narrador y poeta, que nació y murió en Mérida. Colaboró en diversos periódicos y revistas como El Eco del Comercio, El Diario Yucateco, Pimienta y Mostaza y La Revista de Mérida. En compañía de Julio y Augusto Río, fundó el periódico La Campana y, en 1917, el semanario artístico, festivo e ilustrado Polidor. En esa misma obra se indica que José Esquivel Pren lo consideraba “uno de los mejores cuentistas que ha tenido Yucatán en las dos primeras décadas de este siglo [XX]. Usó los seudónimos de Polidor, Simón Simple y Casitas. (5) (Continuará)

Referencias

1.- Sobre la historia social de este tipo de espectáculos: Bogdan, Robert. (1988). Freak Show. Presenting Human Oddities for Amusement and Profit. USA: The University of Chicago Press, 322 pp. Véase también: Cross, Gary S. (2021). Freak Show Legacies. How de Cute, Cramp and Creepy Shaped Modern Popular Culture. USA: Bloomsbury Academic, 248 pp.

2.- Cámara Zavala, op. cit., p. 90.

3.- Exhibición de un fenómeno. (10 de octubre de 1906). La Revista de Mérida, p. 3; La niña de dos corazones. (25 de octubre de 1906). La Revista de Mérida, p. 3; Muerte del fenómeno de Sucilá. (7 de agosto de 1907). La Revista de Mérida, p. 2.

4.- Historias increíbles / En el Circo. (27 de diciembre de 1903). El Eco del Comercio, p. 3.

5.- Enciclopedia Alfabética Yucatán en el Tiempo: México: Inversiones Cares, tomo V, p. 56.

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