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Cartelera del Circo Teatro Yucateco en 1903 (XVIII)

Loie Fuller

Las “bellísimas y elegantes” hermanas Nolasso (o Molasso), que presentaban “excéntricas danzas modernistas”, no solo eran ovacionadas por el multicéfalo sino que cautivaban a personas de “gusto refinado” por la agilidad y elegancia con que se presentaban en la escena; según el reporter que escribió la nota, este número era uno de los más atractivos de la temporada.

            El viernes 12 de diciembre debutó Miss Asueta “primera bailarina del gran teatro de Berlín y que es una verdadera notabilidad en la serpentina y la danza del fuego, en las que supera a la genial Loie Fuller, inventora de tan atrayentes y excéntricas danzas”, quien estrenó aquí un nuevo baile, El baile de la Luna, que ella tituló “baile hidráulico”. Para que su actuación alcanzara su mejor lucimiento, se instalaron un dinamo, así como más y potentes focos eléctricos en el escenario del Circo Teatro Yucateco. (1)

            A propósito de Loie Fuller (1862-1928), Maya Ramos Smith afirma que ella “es el ejemplo perfecto de la artista que se creó a sí misma y en su creación no sólo dio cuerpo y expresión a su época sino que prefiguró –de hecho impulsó e inspiró—a pioneras como Isadora Duncan, Maud Allam y Ruth Saint Denis, quienes iniciaron la mayor revolución que la danza teatral experiementara en los últimos 300 años y darían origen a la danza moderna, después llamada contemporánea”. (2)

            Fuller fue quien presentó en París, en 1892, la primera “Serpentina”, que estableció una moda y generó un ejército de imitadoras en todo el mundo.

            […] El espectáculo creado por Loie Fuller consistió más que en una danza, en la manipulación de enormes masas de tela, sedas transparentes por lo general, en un escenario cubierto de terciopelo negro, un auditorio totalmente oscuro y con los efectos que sobre su figura y su gigantesco vestuario tenía la luz eléctrica en diversos proyectores, con colores, tonos e intensidades siempre cambiantes. Por ello, solía decirse que su arte consistía en “esculpir con la luz” […] (3)

            Fuller fue también la primera que utilizó espejos para multiplicar su imagen en el escenario, pisos y pedestales de cristal para lograr sorprendentes efectos, además de que inventó largos bastones curvos para mover las telas que cubrían su cuerpo, así como proyectores con cristales de colores, algunos con figuras abstractas de su autoría. (4)

            Las primeras “serpentinas” en México aparecieron en 1894 y estuvieron a cargo de dos imitadoras de la Fuller: Stella Follet y Miss Jossie Lindsay. Loie Fuller vino a nuestro país hasta enero de 1897. (5)

            Entusiasmado por las novedades que el Orrin había traído en 1903, Valmont escribió:

            […] A las famosas presentaciones de Will y Hassan, de Carola y Laurent, de Miss Nata y de las notabilísimas excéntricas Molasso, ha sucedido el pasado viernes la de una verdadera estrella de gran magnitud Miss Ameta que ha obtenido una ruidosa ovación que la obligó a presentarse seis o siete veces en la escena a recibir los aplausos de un público delirante.

            Al presentarse Miss Ameta, apareció la escena toda negro y cubiertas sus paredes por grandes espejos que reproducían caprichosamente a la bella etoile de las elegantes figuras y posiciones un baile original y cadencioso que hacía pensar en lo infinito. A este número, sucedió el atrayente y deslumbrador de la danza del fuego, en que los nervios se crispan viendo a aquella elegante mujer, retorcerse entre una gran pira que arroja grandes, inmensas, imponentes llamas y para final aparece Miss Ameta bailando con arte y elegancia no superadas, la caprichosa serpentina, en la que aparece toda la brillante gama de los colores del iris, y que termina en la danza hidráulica en lo que sigue la excéntrica artista, rival poderosa de Loie Fuller, bailando bajo una espesa lluvia de finísima y aperlada agua […] (6)

            Ese mismo viernes 11 de diciembre arribaron a Progreso nuevos artistas, entre ellos, un grupo de “tres bellas señoritas alemanas, una de las cuales puede ser nombrada Reina de la Belleza, sin temor a competidoras”, quienes presentarían “cuadros vivos” en el circo. Se dijo que para admirarlas se habían agotado todas las butacas y palcos más próximos al escenario.

            El lunes 14 de diciembre debutaron “los reyes de la alfombra”, Los Gluiserettis [i.e. Glinserettri], que obtuvieron grandes aplausos en sus ágiles y elegantes trabajos. Al día siguiente lo hicieron las bellas alemanas con sus “cuadros vivos”. (7) No obstante, aquellos que supusieron que experimentarían un gozo estético ante la visión de las “bellas alemanas” en sus “cuadros vivos” se llevaron un monumental fiasco, si hemos de creer a Valmont:

            […] Gran expectación había por ver la presentación de las Paxtons en el Circo Orrin, no solo por el trabajo artístico que presentaran, si, que también porque la belleza de visu de las señoras que forman la troupe, había dado mucho que hablar por ser algunas de ellas de rostro angelical. No es raro, pues, que por todo ello acudiera numeroso público el miércoles último al Circo Orrin, y en especial muchas familias.

            Fueron exhibidos por las Paxtons varios cuadros, obras perfectas de arte, si se quiere, pero propios para ser presentados en museos y no en espectáculos públicos en forma de cuadros vivos. ¡Y tan vivos!

            Además, la presentación a lo vivo de las alemanas ha sido un desencanto para muchos; para los cuadros vivos, que quieren ser fiel reproducción viviente de famosas obras pictóricas, tienen que alcanzar los que a su cargo tengan la encarnación de la obra, un grado tal de belleza y perfección, que transporte la mente de los espectadores a las regiones del arte, apartándola por completo de este pícaro mundo, y esto, hablando en verdad, no lo logran las Paxtons que nada de ideal tienen.

            Creemos, por lo tanto, que la empresa obraría muy cuerdamente haciendo que las Paxtons representen cuadros de costumbres o históricos, y dejen los que exigen esculturales bellezas y crudeza de exhibición […] (8)      

            Tenía razón Valmont en el sentido de que un “cuadro vivo” era la antítesis perfecta del espectáculo circense, que se distinguía precisamente por su movimiento, su dinámica permanente, su bullicio inagotable. A mediados del siglo XIX los cuadros vivos eran una de las diversiones que tenían lugar en los refinados salones de la nobleza y burguesía europeas. Este entretenimiento se inspiró inicialmente en la pintura, pero luego incluyó teatro, literatura y música.

[…] Los primeros testimonios documentados de representación de cuadros vivos corresponden al siglo XVIII, como afirma Kirsten Gram Holmström […], que aduce diversos ejemplos reales y literarios; Holmström asevera también que se suele considerar a Goethe como el creador de este espectáculo, que contribuyó a poner de moda en su novela Las afinidades electivas (1809). En Gran Bretaña el gusto por los cuadros vivos fue notorio, hasta el punto de que surge una moda fotográfica inspirada en ellos, que adopta muchos de sus aspectos compositivos […]. En Francia, durante el Segundo Imperio, los bailes de trajes y los cuadros vivos sirvieron de diversión habitual a la aristocracia y algunos miembros de la realeza, como detalla Pierre de Lan […]. En Bruselas, en abril de 1887 se presentaron cuadros vivos en algunos palacios aristócratas, como anotan las cartas de Juan Valera. En España son escasos los testimonios documentados; se representaron cuadros vivos en el salón de la duquesa de Medinaceli […], y en el de Trinidad Scholtz […] (9) (Continuará)

Referencias

1.- Algo de todo / Orrin. (12 diciembre de 1903). El Eco del Comercio, p. 2.

2.- Ramos Smith, Maya. (2012). Teatro musical y danza en el México de la Belle Epoque (1867-1910). México: Escenología ediciones, p. 239.

3.- Ramos Smith, op. cit., p. 240.

4.- Íbid.

5.- Ramos Smith, op. cit., pp. 241-242 y 247.

6.- Algo de todo / Danza del Fuego. (13 diciembre de 1903). El Eco del Comercio, p. 2.

7.- Algo de todo / Orrin. (16 diciembre de 1903). El Eco del Comercio, p. 2.

8.- Algo de todo / Cuadros Vivos. (18 diciembre de 1903). El Eco del Comercio, p. 3.

9.- Véase: Ezama Gil, Ángeles: Arte y literatura en los salones femeninos del siglo XIX: El salón de Trinidad Scholtz. La moda de los cuadros vivos. Disponible en: https://d1wqtxts1xzle7.cloudfront.net/31507816/SALON_TRINIDAD_SCHOLTZ.pdf?1373103275=&response-content-disposition=inline%3B+filename%3DArte_y_Literatura_en_los_salones_del_sig.pdf&Expires=1623258891&Signature=HrVmGNv5FyFkdmF~yFilSh7Jdfko7Y9bw5y4Z2FmxDvlBXK-SVTw8mvIjiWyWbXPD-FneoC6-nzeDbTXjKI1cXOuOB3vQjvFGRLABvBylijTL7nJF2jGxlil3hOnQwM~oTO5ooMeo-lJOwy4RgirzDWwGnXxfOll0IQssgrkdYMTv7nAbeKK~PktnbJ3vOtk3-hMnW5WvfpE2d3Zu~RYDaQfDjBeNgGCo3DFLyWARhooO~fj7PC1tgQwSe2025SBWq6-6lX1b4QvmQOxVMuPJ3bPogTCmfoU2TZN-zdcONliI~pF~4-4Sqi75wxNcqqc~zfhERiQgt5TzDPp9aTbqg__&Key-Pair-Id=APKAJLOHF5GGSLRBV4ZA, consultado el 9 de junio de 2021.

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