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FOTOS: Viaje a la barricada en Tepeque: Morir peleando contra el Cártel de “Mencho”

Marco entra por los recovecos de la tierra y se agacha para no golpearse con el concreto que recubre el refugio de las autodefensas en Tepalcatepec, Michoacán. “Mira, el tostón, un calibre 50, mira”, dice y levanta un casquillo percutido del piso. “Aquí peleamos”.

Tepalcatepec, Michoacán, 26 de septiembre (SinEmbargo).- Marco baja la velocidad de su troca frente a un rancho abandonado cerca del libramiento Tepalcatepec-Coalcomán. “Hace unos días nos tiraron desde ese cerrito, viejo”, dice mientras apunta hacia el monte. “Aquí ya está solo, la gente se fue y dejó a su ganado, su pastura, todo, todo, todo perdieron”, añade. Sube el tono de voz cada vez que repite la palabra “todo”. Las gallinas, las vacas y hasta los becerros “se están tragando ‘los jaliscos’”, asegura. Luego pisa el acelerador. Se enfila rumbo a una de las barricadas desde las que pobladores de Tepeque —como le dicen a Tepalcatepec— intentan frenar el avance del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Es casi el mediodía del lunes 23 de agosto de 2021. Marco estaciona la camioneta al pie de una pequeña cuesta. “Vamos a dejar la troca aquí porque si la subimos nos van a tirar”, dice. Abre la puerta y desciende. Da pocos pasos y se detiene. Tienta el terreno. Guarda silencio. Parece que no hay peligro, entonces sigue hasta las costaleras y las murallas de llanta. “Aquí nos cayó un dron del Cártel Jalisco, mira”, dice. Lo quemado del suelo es testigo de lo que cuenta.

Marco es autodefensa. Lleva con él un rifle y a un joven ayudante. Dice que antes de armarse trabajaba descargando camiones de pollinaza. Daba sus servicios a la gente que tenía corrales en la entrada de Tepalcatepec. Pero ahora se dedica a andar de aquí para allá, pues no hay chambas, no como antes. Sus días y noches las ocupa apoyando en la barricada de Cholula. También se le ve por el lado de La Estanzuela, Loma Blanca y Pinolapa. Su cuerpo robusto le permite hoy cargar sin pedos el AK-47.

La barricada. Foto: Carlos Vargas, SinEmbargo.

“Es obvio por lo que dices y haces, pero te lo pregunto: ¿estás dispuesto a dar la vida por Tepalcatepec?”, se cuestiona a Marco. “Yo estoy dispuesto a morir por Tepalcatepec, por la gente y por mi pueblo. No vamos a dejar que vengan personas a sacarnos de aquí y que nos quiten lo poquito que hemos logrado en nuestras vidas, no nos quitarán nuestras casitas y todo. No podemos dejar que vengan unos a sentarse sólo porque tienen poder. Necesitamos pelear hasta donde tope”, responde.

La barricada en la que ahora camina forma parte de una cadena de sitios desde los que las autodefensas tienen enfrentamientos constantes con los hombres de Nemesio Oseguera Cervantes. Si bien Tepeque lleva años en guerra, antes contra los Caballeros Templarios y todavía más atrás contra Los Zetas, lo que ocurre en 2021 es descrito por sus propios pobladores como algo inédito. “Estamos rodeados”, dice Marco. “Toda la gente se está yendo”, añade. “Necesitamos personal y más apoyo del Gobierno, la gente de las rancherías ya se salió”, describe.

El lugar, a pocos kilómetros de la cabecera municipal de Tepalcatepec, es un conjunto de túneles sacados de documentales de la Primera Guerra Mundial. Hay casquillos de balas en el suelo. Casquillos pequeños, casquillos enormes, todos escupidos con la intención de que los tanques artesanales de “los jaliscos” se frenen. Es un lugar oscuro y húmedo. La luz apenas entra por las rendijas que los autodefensas utilizan para disparar sus armas. Los muros llevan las marcas de los rifles tartamudos.

“El Cártel Jalisco llega con sus monstruos a esa carretera, mira. Esas casas que ves ya no tienen gente. Todos se han ido”, relata Marco mientras apunta hacia un camino cercano. El hombre luego se apoya del concreto que cubre la parte superior de la barricada y dice que la hicieron así para amortiguar los vergazos de los explosivos lanzados a distancia. “Es para que los drones no nos chinguen abajo”, señala. De acuerdo con el periodista Humberto Padgett, los criminales de esa región michoacana cargan los drones con granadas de mortero para luego soltarlas sobre los campamentos de autodefensas. Si alguien está cerca de la detonación, puede perder parte del cuerpo o la vida.

Barricada de Tepalcatepec. Foto: Carlos Vargas, SinEmbargo.
Casquillos percutidos. Foto: Carlos Vargas, SinEmbargo.
Lugar por el que autodefensas disparan para evitar que avance el Cártel Jalisco. Foto: Carlos Vargas, SinEmbargo.
Un hombre armado en la barricada. Foto: Carlos Vargas, SinEmbargo.
La barricada. Foto: Carlos Vargas, SinEmbargo.

Fue el 22 de junio de 1877 cuando Tepalcatepec se constituyó como un municipio, luego de más de 40 años de ser una tenencia de Apatzingán, igual que Aguililla, su vecino. La región michoacana, cuna de personajes como el dramaturgo Sergio Magaña y el militar Miguel Baca Valencia, fue también la tierra natal de José Manuel Mireles Valverde, quien entre 2013 y 2014 lideró a las autodefensas de la región para luchar contra los Caballeros Templarios, encabezados por personajes como Servando Gómez Martínez, alias “La Tuta”, y Nazario Moreno González, alias “El Chayo”.

Ubicado a 267 kilómetros de Morelia y con una superficie de 780 kilómetros cuadrados, Tepalcatepec es atravesado por los ríos las Mesas, Pinolapa, Colomititán y Los Otates. Su clima es tropical y seco estepario. Sus tierras han sido destinadas por décadas a la actividad ganadera y forestal. Comparte fronteras al norte y al oeste con Jalisco; al este con Buenavista y Aguililla, y al sur con Coalcomán, de acuerdo con información oficial.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informa que hasta 2020 la población de Tepeque superaba los 24 mil habitantes. Sin embargo, los éxodos provocados por la violencia podrían haber causado variantes a esa cifra. Hay familias que han tenido que marcharse ante el avance del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Tepeque aún cuenta con el apoyo de las autoridades federales, las cuales tienen un retén de revisión en la salida a Apatzingán, sin embargo, en sus periferias, según los pobladores, se encuentran múltiples campamentos de integrantes del crimen organizado, quienes buscarían apoderarse de la región como lo hicieron entre abril y mayo de este año de Aguililla, la tierra en la que nació Nemesio Oseguera Cervantes.

Justo unos días antes de que Marco hablara con SinEmbargo, miembros de la Nueva Generación de Jalisco tomaron un campamento de voluntarios de Tepalcatepec. Imágenes que circularon en redes sociales mostraron la saña con la que actuaron con los cuerpos de los asesinados.

“QUIEREN MATARNOS” 

“No hay para tragar, esta guerra nadie la está acabando a la verga”, dice Marco mientras conduce. “Mira, aquí hay un punto, ahí otro, allá otro, nos están tirando todos los días”, asegura.

—¿Contra quién es la guerra?

—La guerra es con “Mencho”. Se quieren meter al pueblo, ya te imaginarás: quieren hacer matadero de familias inocentes. Estamos tratando de detenerlos, pero es un Cártel muy fuerte que quiere meterse. Estamos rodeados ahorita por todos lados. Esos cerros que ves ahí, ahí están ellos; por aquel lado, están ellos; por la Cruz, están ellos, quieren meterse para acá. Ahorita vamos a la reventada. Quieren meterse al pueblo y hacer de las suyas: cobrar cuotas y todo el pedo. La gente tiene miedo, saben cómo está todo.

*Marco detiene su camioneta a unos cientos de metros de la barricada de Cholula, en la llamada “reventada”. Se trata de un punto de entrada a Tepalcatepec en el que los propios habitantes decidieron hacer un enorme agujero para evitar que vehículos pudieran pasar.

—Aquí es la reventada. Toda la gente está perjudicada por el Cártel que quiere meterse aquí. La gente llega aquí, se baja y tiene que brincar todo lo que traigan: alimento, maíz, pastura, a brincarlo por la zanja en el lomo. Con el paso de las horas se hace una fila de carros. Se hizo para que no entren (“los jaliscos”). Se puso feo hace como una semana, se tuvieron que mochar las carreteras por Loma Blanca, aquí, por La Estanzuela, por la carretera que va a Coalcomán, todo está mocho ahorita.

*Luego de la explicación, Marco vuelve a la camioneta. Enciende el motor y avanza.

—¿Cuáles son tus funciones acá?

—Estamos toda la gente del pueblo en las barricadas dando protección a la gente que está adentro, a la poca gente que está trabajando. No podemos chambear por la guerra que está ahorita.

—¿No te da miedo?

—Todos tenemos miedo, todos tenemos miedo (repite), pero si no nos protegemos nosotros mismos… Si entran van a acabar con las familias. Esos no preguntan quién, es lo que agarren. Nomás se meten a maltratar gente. Quieren tomar el pueblo para hacer lo que están haciendo en todos lados. Es un desmadre el que están haciendo, un matadero de gente inocente. Estamos aquí de día y de noche cuidando.

Hay enfrentamientos todos los días. Aquí en la salida de La Estanzuela hay enfrentamientos todos los días. Nos están tirando balazos todo el día, a los civiles que pasan para darle de comer a sus vacas o a sus puercos todo el día les están tirando balazos “los jaliscos” de lado del cerro. Todos los días es lo mismo, a toda hora. Así está de fea la situación aquí en Tepalcatepec.

(…)

Aquí nos está cargando la verga, una comida al día.

(…)

Toda está tapada la carretera, ahí en Pinolapa, Los Laureles, Picuiluca, Puerto Las Cruces y saliendo de Coalcomán pa’ acá está.

(…)

—¿Y en tu casa qué te dicen?

—En mi casa…

—¿Te bendicen o qué?

—No quieren que andemos peleando, pero si no peleamos, nos van a matar. Ya mataron a un hermano mío y mataron a mi suegro y a un primo, son los que han muerto de mi familia, van tres. Va a quedar impune todo ese pedo y luego… se van a meter y nos van a matar a nosotros, van a abusar de las mujeres, a nuestras hijas. Tenemos que salir adelante con la lucha.

—Aquí se llama el Crucero del Basurero para ir a La Estanzuela. Aquí estamos al pie del pueblo, mira aquí está el canal. Aquí “los jaliscos” nos atacan todos los días. Las balas llegan hasta las casas del pueblo. Hubo chingadazos hace unos días, viejo, se murió una muchacha que le cayó una bala en el pueblo, nos atacaron “los jaliscos”. Le cayó la bala por el lado de los hombros, le perforó el pulmón y se murió. Ella tenía una niña de dos añitos y quedó huerfanita ahorita.

—¿Y los policías? ¿Ayudan?

—Los policías están en apoyo, todos. La Guardia Nacional también está en apoyo, está con el pueblo, pero no es suficiente Gobierno para hacerle frente al Cártel Jalisco, ellos traen armas más buenas que el Gobierno.

—¿Cómo aprendiste a cargar el arma?

—Nosotros no sabemos más que trabajar, viejo, el arma la tuvimos que agarrar a la fuerza ya, porque si no, ellos van a meterse. El arma la tomamos en lo último…

(…)

*Después de conducir por algunos minutos, Marco arriba hasta la barricada descrita al principio de este texto. Entra por los recovecos de la tierra y se agacha para no golpearse con el concreto que recubre el refugio autodefensa. “Mira, el tostón, un calibre 50, mira”, dice y levanta un casquillo percutido del piso. “Aquí peleamos”.

*Luego de unos minutos de recorrido por el lugar en el que hacen frente al Cártel Jalisco, Marco vuelve a su vehículo y se dirige al centro de Tepalcatepec. En el camino se encuentra a un hombre con el que intercambia palabras:

—¿No les han tirado “los jaliscos”?

—No sé, ni me interesa.

—Es para el reportero.

—Venga a la acción en la tardecita, como a las cinco, siete, a esa hora empiezan a tirar todos los días. Yo ya me voy del pueblo (hacia Estados Unidos).

—Ah, perro, norteño.

*Marco continúa luego su trayectoria.

—No creas que mi pregunta está encaminada hacia que hay algún tipo de vínculo de ustedes con los criminales, ¿pero nunca ha habido una especie de diálogo para que haya paz?

—Nada, no quieren nada, “los jaliscos” quieren matarnos a todos y meterse, acá no hay nada, aquí no hay pacto ni nada.

—No un pacto, más bien como un: “todos somos de aquí, no necesitamos destruirnos”.

—Ah, no, ellos no quieren nada de nada, ellos quieren meterse por las buenas o por las malas. El otro día mataron a unos muchachos de bien, de trabajo, que fueron en apoyo. Les dieron con una barra, viejo, les dieron con piedras en la cabeza.

—Son los del campamento que tomaron.

—Esos muchachos eran ordeñadores del rancho en Loma Blanca. Si fueran asesinos como la gente que “los jaliscos” traen, si fueran gente de guerra, no se dejan agarrar, no los hubieran matado a todos juntos por no saber qué hacer. Eran puros muchachos del pueblo. Eran cuatro o cinco. Si ellos hubieran sido pistoleros o algo, no los matan, les hubieran hecho frente, pero no. Nunca habían estado en una guerra, nunca habían usado armas.

—Sí hay mucha gente que se va de Tepalcatepec, ¿no? Como el compa que dijo ahorita que ya se va.

—Esa gente que se va es porque no encuentra qué hacer. Ya les quitaron todo. Lo que quieren es irse. Si el Gobierno no pone orden o saca a los delincuentes de las orillas, Tepalcatepec va quedar como pueblo fantasma. Ya hay gente que se está yendo.

—¿Tú naciste aquí?

—Soy Tepalcatepec, por eso estamos en la lucha. Yo no ando peleando por otros pueblos, yo peleo porque de aquí soy, aquí nací y aquí me voy a morir.

—¿Hace cuánto que te uniste (a la autodefensa)?

—Va para un año que tomé la arma. Nos las vemos negras para comer pero salimos adelante. No tenemos otra.

*“Marco” no es el nombre real del autodefensa entrevistado. Se modificó por su seguridad. 

Por: SinEmbargo

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