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Comenzaron las clases presenciales

Sin lugar a dudas nuestras emociones se encuentran a flor de piel como cuando te acercabas a conversar con la niña que te gustaba en la secundaria, no sabías que hacer, pero te delataba la copiosa fuente hidrológica( sudor)  que brotaba cual Fuente de Trevi y le aunamos a esto lo que ocurre con nuestros Leones que aún no se ciñen la 5ª corona dela Serie del Rey en sus sienes, ya faltaba poco para que el que lo cuenta ingiriese una cápsula de algún medicamento ansiolítico para paliar estas emociones. Así de emociones rondando en mi mente y cuerpo esperábamos que llegara el lunes 13 de septiembre para ir bañadito y con la impoluta guayabera blanca a impartir clases.  Parecía como si fuese la primera vez (y de eso ya cuenta 40 años de servicio). Desde días antes ya comenzaba a hacer estragos la preocupación o el miedo de enfrentarnos a un salón con alumnos para impartir en caso particular la clase de Física. Desde luego que en caso particular las vías digestivas del que lo cuenta se comenzaron a rebelar.

            Pus llegó el lunes y antes de las 6 de la mañana, el de la letra ya estaba de pie (cuando normalmente entre el despertar y el desayunar daban las 7 de la mañana) con la ilusión, miedo y desconfianza de ir a la escuela,  café en ristre, y con sus dos swines para desayunar mismos que se compraron la tarde anterior en una de las panaderías que ostentan el tesoro de las ostras., ya estaba preparado para salir, como los personajes de la canción de Cri Cri, “Caminito de la escuela”.

            Tapabocas nuevo, frasquito de gel antibacterial, pañuelo, cuadernos de apuntes y listas de asistencia, éstas dos últimas ya estaban dentro de una carpeta adornada de Pollito que previamente había sido regalado al de la letra por su hija Paola. Ya tenía preparada mi gorra de béisbol de los Leones para presumir con los compañeros que habíamos ganado la Serie del Rey, pero esa se quedó en el coche. Cabe mencionar que ésta fue obsequio de Hugo, mi segungénito.

            La llegada a la escuela fue como ha sido siempre el primer día de clases, solamente con la diferencia que los papás y las mamás de los pupilos no estaban dentro de la escuela sino afuera, pendientes de las explicaciones del director de la misma, todo esto para seguir con el ordenamiento sanitario, pero creo que no se cumplió porque entre los papás y mamás se podía observar una masa de personas casi casi juntas, pero eso si, con el cubrebocas como debe de ser, dibujando una mezcla muy bonita en donde se combinaban colores, diseños de los mismos, ninguno usaba careta.

            La entrada al colegio (como se decía antaño) fue de lo más normal posible, lo diferente es que había menos coches en el estacionamiento, ya que las clases se calabaceron, los primeros y segundos años los lunes y miércoles y los terceros grados los martes y jueves de 7 a 12 todos los grupos. Los viernes asistiremos para cualquier eventualidad y cumpliendo con la normatividad dictada por la Segey. No habrá cooperativa para los alumnos (para los docentes si) y el descanso será vigilado así como las idas y regresadas al baño. Previo a entrar a los salones, hubo que franquear una garita donde había una persona que proporcionaba gel antibacterial y tomaba nuestra temperatura corporal.

            El primer día de clases para los docentes fue una especie de miedo-aventura, muchos de los compañeros del que escribe llegaron con doble cubrebocas, careta, hubo una maestra que llevó una que parecía casco de motociclista, otros como el que escribe la nota, con un cubrebocas tricapa y sus lentes, pero eso si, guardando la distancia permitida. Casi casi ya mero estábamos con nuestra cinta métrica o flexómetro. Pero la desconfianza, valga decirlo no era entre nosotros, sino entre los alumnos.

            Los salones ventilados y con abanico para los alumnos, el que al que lo cuenta le tocó carecía de este artefacto productor de aire fresco y el calor se ensaño empañando los lentes, aunque en realidad y dicho sea de paso, creo que imperó más la preocupación que la realidad. Para la próxima clase, el miércoles el de la letra ya llevará consigo su habitual abanico para mitigar un poco las inclemencias del clima.

            La clase comenzó, previamente y al paso por los corredores, el que lo narra, saludaba como lo hacen las mises en pasarela a todo aquél que veía en su camino, había alegría ya que desde el pasado 6 de marzo del 2020 fue la última vez que había pisado la escuela el de la grafía. Una vez saludado a medio mundo, hasta aquellos que no son tan gratos, se llegó al salón y para mi sorpresa me encuentro con 9 alumnos distribuidos en todo el espacio dela ula. Lo que caracterizaba a todos ellos era el uso del cubrebocas.

            No es posible poder afirmar que los niños y niñas estaban contentos y contentas(recordando el lenguaje foxiano) ya que el adminículo sanitario bucal y nasal impedía ver alguna sonrisa o esbozo de la misma. Dicen que los ojos son el alma del cuerpo y de la vida pero el de la letra por más que hizo un esfuerzo óptico no pudo darse cuenta de ello. Lo que si se puede decir es que los niños llegan a su escuela después de casi dos años ya sin acudir a sus aulas y seguramente en ellos no hay miedo, pero si emoción.

            Los docentes tienen la tarea de dar lo mejor de si, ya sea con doble o triple cubrebocas, con careta o no, ellos van a cumplir con su deber, a impartir sus clases como ha sido siempre su costumbre, es posible que tengan que pasar algunas semanas para que se adquiera la confianza debida y el miedo o temor a un contagio se vaya diluyendo. Esto es algo que siempre estará vigente. Es por eso que es necesario cumplir con las normas sanitarias, más en la casa ya que de allá es de donde podemos llevar a otro sitio los virus que causan el temible y terrible Covid-19.

            Los docentes ya están trabajando, se pudo observar a la Academia de Matemáticas colocando el periódico mural correspondiente al mes de Septiembre. Hay que ser muy precavidos y los papás y mamás deben de poner su granito o granote de arena para evitar que la escuela se ponga en cuarentena por la aparición de algún caso de esta enfermedad.

            Desde esta tribuna felicito a todos los docentes que comenzaron el día de hoy sus labores presenciales, sin lugar a dudas el común denominador entre nosotros es el miedo y temor. Entre todos debemos de hacer lo posible por salir adelante, si podemos lograrlo con la sinergia de los padres de familia y los docentes y no esperar de las autoridades que hagan lo que nosotros podemos hacer. De manera particular a mis compañeros maestros de la secundaria “Salvador Alvarado”, desde esta tribuna el de la letra les desea un buen comienzo(más no feliz) y que si se unen todos en un bien común saldremos adelante en este inicio del ciclo escolar 2021-2022.

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