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Un romance interrumpido en el mar

El lado poniente del puerto de progreso, es decir X`kulukiá, fue el asiento de muchísimas casas veraniegas. Por ahí llegaban las familias con todos los enseres por que pasarían toda la temporada allí. Aunque existía algunas casas elegantes, el rumbo se distinguía precisamente por el hecho de que la mayoría de las moradas eran de techo de paja y muros de mampostería y madera. En una palabra, casas rústicamente confortables. Lo que distinguía el rumbo de las enormes residencias del malecón, era que en lugar de pisar el duro asfalto y esquivar los carros, ahí se pisaba la fresca arena abriendo los pulmones para respirar la deliciosa brisa marina. El rumbo mas popular, era el de la emblemática tienda “la sirena”. Ahí, por las tardes las mujeres en especial las señoras se presentaban en punto de las 8 de la noche, cargando sus respectivas sillas para mirar la churronovela de moda, ya que en dicha tienda existía el único televisor con una gigantesca antena que captaba la seña. Se cobraba a 2 pesos de aquella época por persona, y en el tumulto había bofetadas para entrar. De esta mítica tienda (que no se si existe hasta hoy), existía un camino de arena un tanto apisonada al lado de una fila de cipreses que llegaban hasta el también mítico puestecito (el Cairo), en donde vendían granizados, sidras (refrescos), y cervezas para los señores.

La rutina diaria de niños y jóvenes de ambos sexos, consistía en: el baño de mar, con sus juegos y flirteos. Esto llegaba hasta la hora del almuerzo en las atiburradas veraniegas casas, que siempre además de la familia propietaria, llegaba algún o varios invitados como visitas. En la tardecita los acostumbrados juegos de béisbol, en las entonces amplias playas de por ahí, juegos que terminaban al ponerse el sol. Por las noches reuniones en la playa, “lunadas”, una que otra guitarra al igual que fogatas. Los jovencitos además de lo anterior, interactuaban los clásicos juegos de prendas y la infaltable “botella”. El premio, un casto beso en la mejilla a quien la suerte deparara (yo siempre quería que me toque una prima a la que ya le estaban creciendo las téticas). Los recuerdos vuelan a las temporaditas de aquella época. Estaban los Vallado, los Cáceres, los Calero, los Castilla. Mirábamos con asombro a “lolina urselay” quien era la única persona en toda la costa que esquiaba.

Entre los muchachos estaba Carlos, mismo que estaba perdidamente enamorado de Sofía, adolecente bellísima, resaltando mas su belleza con sus chapeadas mejillas veraniegas. Carlos le había dicho a su mejor amigo todos los días que se le iba a declarar a Sofía, sin embargo, a la hora de la hora se echaba para atrás. Pero ese día estaba día estaba decidido. Estaban todos los amigos en el mar, y de pronto entro ella al mismo. Entonces Carlos fue decidido a lo que había pospuesto tanto tiempo, es decir hacerla su novia. A unos metros de la pareja su amigo sintió un terrible choknak. No había tiempo de correr a su casa. No aguantaba mas. Y sin pensarlo, se bajo la calzonera y aflojo el esfínter, alias Pirix, le fue saliendo un largo, hermoso y grueso cerote con sus lentejuelas, estratégicamente situados (pedazos de frijol y de tomate). Por el principio de Arquímedes, el mojón subió a la superficie, incluso haciéndole cosquillas en la espalda. Al flotar en la superficie, ese grande y hermoso objeto parecía perseguirlo. El hombre corría en el mar y el submarino corría detrás de el, pareciera que tenia ojos. Casi lo alcanzo el cerote, entonces se sumergió y nado bajo del agua. Entonces su perseguidor, pareció cobrar vida y pareció estar buscándolo, quedando a la deriva flotando.

Para entonces, la pareja de enamorados se encontraban sus rostros a 20 centimetros. El mar les llegaba hasta la garganta, y el después del largo rollo ponderando la belleza de la chamaca, iba a decir el clásico “¿Quieres ser mi novia?”. En ese preciso instante, el cerote cruzo entre ellos 2, interrumpiendo su estudiado discurso y gritando ambos casi a coro “¡fooo!” y comenzaron a echarle agua para alejarlo, pero el maldito se dedico a perseguirla a ella. Echando para abajo el romance.

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