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El reloj toca todas las campanadas menos la del cero…

En su formidable “Historia regional en anécdotas picantes”, nuestro querido e inolvidable tío Manuel Pasos Peniche narra la siguiente, jocosísima anécdota:

“Mi hermano Ricardo y mi cuñada, su esposa, encarnaron algo parecido a dos polos eléctricos de signo contrario: se atrajeron. El era despreocupado de las cuestiones económicas, ella hacendosa, virtuosa, ordenada en sus hábitos.

“Rich, como le decían los sus amigos, tenia la costumbre de reunirse en altas horas de la noche con trovadores y gente de vida trashumante, ya que él mismo era un gran aficionado a la trova y hasta compuso algunas canciones. Naturalmente, jamás llegaba a su casa a la hora normal.

Una noche de tandas, llegó cuando su esposa dormía. Pretendió desnudarse en silencio a fin de no perturbarla, pero ella despertó y le dijo:

“-Rich, otra vez llegas tarde… te vas a enfermar.

Ricardo respondió:

“-Te equivocas mi vida… apenas van a dar las diez.

“Esta respuesta convenció a mi cuñada. Pero el diablo, que en todo se mete, hizo que casi enseguida el reloj dejara sonar una campanada.

“-Con que las diez, Rich: Quieres engañarme, acaba de sonar la una.

“Y el:

“-Oye Maruca, cuando inventes un reloj que toque el cero, no vamos a hacer millonarios.”

Nota bene. Ricardo Pasos Peniche, el hermano de quien habla el tío Manuel, era bohemio en realidad y no sólo gustaba de componer canciones sino que algunas de ellas devinieron grandes éxitos como aquella “Mestiza”, con música suya  y versos de Hermilio Padrón López (Chispas) que da comienzo con esta preciosa quinteta:

Mestiza, joya castiza

del barrio de San Sebastián,

un madrigal se idealiza

cuando pasa tu sonrisa

bajo el arco de San Juan.

Apenas recordamos al tío Ricardo, quien era hombre de gran estatura y gustaba de rodearse de trovadores.

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