Quintana Roo

Del desmantelamiento del borgismo al cambio profundo | Rinde Carlos Joaquín Quinto Informe de gobierno

09 de septiembre/ Cancún, Q. Roo.- Al rendir su Quinto Informe de gobierno, previo a su último año de gestión como gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González contrastó el deplorable estado de las finanzas, la seguridad, los derechos humanos, la libertad de expresión y el desorden urbano y ambiental que recibió de su antecesor, Roberto Borge, con la estabilidad turística, económica, política y social que se ha construido a través de lo que llamó “el cambio profundo”.

Durante la sesión solemne y ante las y los diputados de la XVI Legislatura, el mandatario estatal resaltó que esa estabilidad, se ha tejido pese a las herencias del pasado y los desafíos del presente, como el despunte de la inseguridad, el arribo masivo sargazo cada año y la pandemia por coronavirus COVID-19, que en 2020 hundió la actividad turística provocando desempleo y una crisis económica que se ha logrado sortear.

Aunque admitió que pese a los avances, se han cometido errores y existen pendientes que le generan “cierta impotencia”, pidió reflexionar sobre las diferencias entre las fallas y el dolo, para ubicar a su gobierno en justa dimensión.

“Como toda obra humana, la gestión de gobierno es siempre perfectible porque está sujeta a errores e imprecisiones.

“Pero hay que dejar claro que no es lo mismo un gobierno bien intencionado que comete errores, que debe corregir y, en su caso sancionar, que un gobierno malintencionado que comete delitos y quiere vivir en la impunidad”, indicó.

“Ni año de Hidalgo ni dedazos”: CJG

Apenas iniciaba el segundo semestre del 2015, cuando el entonces gobernador, Roberto Borge, se llenaba la boca promocionando a los “caballos de la unidad”, como llamó a los aspirantes a sucederlo en el poder, todos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), con cargo dentro de su gobierno o al frente de algún municipio, entre los cuales estaban sus “delfines”, con quienes se placeó por el estado para promoverlos.

Durante su mandato, Carlos Joaquín ha enfrentado innumerables críticas -dentro y fuera de su partido o círculo político- por no intervenir en los cuatro procesos electorales que ha vivido el estado, ya sea para posicionar a figuras o grupos políticos afines a él o recientemente para entregar anticipadamente el gobierno estatal al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), como se especula.

Ante estos reproches, hoy reiteró que su posición ha sido “jugar con reglas claras, transparentes y en el marco de la legalidad, sin manipulación de los resultados, con la voluntad de que ganara, quien debía ganar”.

El ejecutivo del estado aprovechó para mandar dos mensajes de cara al próximo proceso electoral en que se votará a su sucesor o sucesora: Que el último tramo de su gobierno no será “el año de Hidalgo” y que no habrá “dedazos”.

“Que nadie se ponga nervioso, ni espere dedazos mágicos, ni regalo de placas y licencias, venta de notarías públicas o puestos en la administración. Los tiempos los marca el Tribunal Electoral, no las apetencias, voracidades, urgencias y desesperaciones personales.

“Seré el más absoluto,  respetuoso testigo y defensor de este proceso democrático que se avecina. El Quintana Roo que hemos construido y aspiro dejar a las próximas autoridades electas es el del diálogo, del respeto institucional, del  acuerdo, del encuentro, donde la igualdad no sea uniformidad”, subrayó.

Entre el legado que pretende dejar -dijo- se encuentra la reconstrucción de la democracia, con procesos electorales pacíficos y libres, garantizando el respeto a todas las voces y el derecho de la población a “pensar como le parezca”, con la libertad de “poder elegir la opción que creamos más conveniente para nuestro futuro”, lo que no sucedía en el pasado.

Del “borgismo” al cambio profundo

Para entender lo hecho, explicó que es necesario recordar de donde se partió el 25 de septiembre de 2016, cuando recibió un gobierno en crisis, de manos de Borge Angulo, interno y vinculado a proceso por diversos delitos del orden federal y local.

Recordó que luego de enfrentar el autoritarismo que se padecía entonces, la tarea fue impulsar la transparencia y el combate a la corrupción; recobrar el respeto a los derechos humanos y ensanchar los cauces de la ciudadanía para ejercer la critica y la participación.

Además, impulsar la igualdad para combatir discriminación, reconstruir la institucionalidad, contrarrestar el desorden urbano y el deterioro ambiental y recobrar la credibilidad; reencausar el desorden financiero e iniciar un cambio estructural “de bloque histórico, profundo”.

Al citar que “un pueblo sin memoria, es un pueblo sin futuro”, dijo que “el cambio” -slogan de su gobierno que ha sido motivo de ironías y burlas entre sus críticos- no implicó solo la sustitución de un partido político por otro, pues significó darle entrada a la ciudadanía para restringir los excesos del poder público, fomentando la tolerancia y la inclusión.

“El reto del cambio profundo fue y es de dimensiones insospechadas (…) Llegamos al gobierno, no para refrendar un triunfo electoral, sino para cambiar paradigmas”, sostuvo, al señalar que los avances no se han logrado con “varitas mágicas”, ni “discursos salvadores”, sino a la convicción de no dividir, trabajando con la suma de diversidades políticas e ideológicas, sin anularlas.

En esa tarea su gobierno no ha dejado de enfrentar las resistencias de quienes -dijo- “con perversidad afectaron al estado” e insisten en recobrar el poder político y público.

Seguridad y deuda, avances y bemoles

Para ejemplificar cómo le fue entregado el estado, afirmó que durante el gobierno pasado se implementaron políticas públicas que fueron un fracaso, para “simular una paz que no existía” y que se enviaron informes “falsos o incompletos” al Secretariado Nacional de Seguridad Pública, para disminuir la percepción de la magnitud de la incidencia delictiva real.

En el inventario recibido -mencionó- había solo 20 patrullas para todo el estado y funcionaban la mitad; se entregaron 15 chalecos antibalas, vencidos; y había menos de 200 cámaras de vigilancia, todas inservibles.

Hoy, con una inversión de 3 mil 500 millones de pesos en equipamiento, capacitación, profesionalización e infraestructura, se tienen 400 patrullas -lo cual sigue siendo poco para una población de 1.5 millones de habitantes- y hay más de dos mil cámaras de vigilancia, conectadas al Centro de Coordinación, Control, Comando, Cómputo y Comunicación (C5), cuya construcción en Cancún concluyó en este año y es considerado el más moderno de Latinoamérica.

El ejecutivo del estado reiteró que los avances son insuficientes y requieren redoblar esfuerzos durante el último año de su gestión.

Criticado por el reciente endeudamiento por 820 millones de pesos, producto del financiamiento solicitado y aprobado hasta por 20 años, recordó que la situación económica del estado que recibió era “desesperante”, fruto de deudas estatales y municipales que tenían a la entidad en quiebra, estancado, con reservas reales negativas, falta de confianza en la inversión y déficit primario altísimo.

En su mandato, la deuda se restructuró -dijo- para permitir ahorros mediante la disminución de las tasas de interés e incrementar los flujos de liquidez, sin recurrir a créditos de largo plazo.

“Esta estrategia redujo en casi 3 mil millones de pesos la deuda heredada que representaba un condicionante para nuestra operatividad financiera. Para que tengan una idea de cómo estábamos, por cada peso que ingresaba a nuestras arcas, 85 centavos iban a parar al pago de los servicios de deuda, lo cual frenaba todo proceso de desarrollo en beneficio de nuestro crecimiento.

“Por primera vez en la historia de nuestro estado, el proceso de reestructuración de deuda ha culminado con una drástica disminución. Nos permitió pasar del monto de 15 a 13 mil pesos que cada habitante del estado cargará por mucho tiempo al nacer”, expuso.

Así, defendió el manejo de los recursos y el “equilibrio fiscal”, que permitió tener las finanzas lo suficientemente sanas para sortear las crisis por sargazo y pandemia que se presentaron y requirieron del desembolso sin precedente de recursos, pese al desplome de ingresos debido a la contingencia sanitaria.

Pese a todo el escenario, antes y durante su gestión, explicó que al iniciar su gobierno la entidad ocupaba los tres últimos lugares de cualquier indicador nacional de todos los sectores económicos y sociales.

A este punto, se está -en todos- arriba de la media nacional y en muchos de ellos en los tres primeros lugares.

Entre sargazo, huracanes y crisis sanitaria

En 2020 prácticamente no hubo ingresos, pero se invirtieron mil millones de pesos, no programados, en aumentar en un 600 por ciento la infraestructura de salud para atender a pacientes con COVID-19 y se reconvirtieron casi mil camas, además de contratar más personal médico, equipo especializado y medicamentos.

Aun con el azote de huracanes y tormentas en ese mismo año, se reconstruyeron puentes y caminos comunes en poblados rurales; se cumplió con las obligaciones salariales de la administración pública, sin despido alguno.

Se repartieron despensas, hubo subsidios en el pago de la luz, el agua y el gas, y se ofrecieron estímulos fiscales durante el periodo más grave de la crisis sanitaria, con recursos públicos que “no surgieron de pases mágicos, ni de dar vuelta a la maquinita de hacer dinero”.

“En 2020 prácticamente no ingresó peso alguno a la tesorería. Analicemos y pensemos cómo nos hubiera encontrado el COVID sin esa capacidad de respuesta y sin tener las condiciones económicas y financieras”, convocó, al añadir que las consecuencias de aquello siguen ejerciendo presión en las finanzas y demandando acciones concretas.

La reconstrucción económica

Aún con las contingencias políticas, de salud, ambientales y de inseguridad, el mandatario estatal enfatizó que Quintana Roo, hoy, recibe de 400 a 500 vuelos diarios, el arribo de cruceros cada semana se repuso, existe una ocupación de cuartos hoteleros del 62 por ciento, de las más de 100 mil habitaciones y tan solo en julio se recibieron 1 millón de turistas.

Hay una recuperación de ingresos y el retorno de inversiones, la oferta de servicios se ha diversificado, aumentó la productividad y, en suma, eso coloca a la entidad cerca de sus valores históricos máximos, además de que se crearon más de 40 mil nuevos empleos y la tasa d desocupación se redujo en junio a la fecha de 10.17 al 6.21 por ciento.

Además de los programas para atender la violencia contra las mujeres, uno de los pendientes más reclamados al gobierno, se han emprendido acciones para la población rural en materia de vivienda, salud e infraestructura de servicios, y se han invertido más de 2 mil millones de pesos en ampliar la red de agua potable, drenaje, saneamiento y drenaje pluvial.

Para el próximo año, tocará mejorar lo que falta y fortalecer acciones en el centro y sur del estado, adelantó, al enfatizar que a quien toque gobernar en su lugar, le corresponderá consolidar, “no reconstruir”, crear “no restaurar” y crecer con dignidad en un escenario democrático construido durante la gestión que él ha encabezado.

Leave a Reply

Back to top button
error: Este contenido está protegido. Gracias.