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Con performance, recuerdan en Cancún represión armada y 10 meses de impunidad

09 de septiembre/ Cancún, Q. Roo.- Mediante un performance, víctimas de la represión armada del nueve de noviembre de 2020, conmemoraron hoy, los 10 meses de aquella noche en que policías municipales les dispararon para disuadir la manifestación en protesta por los feminicidios registrados en la ciudad de Cancún.

Las y los jóvenes que resultaron golpeados, abusadas sexualmente y heridas de bala aquella noche, participaron junto con otras ciudadanas y ciudadanos en la intervención artística, con el rostro cubierto y demandando justicia y castigo a los responsables.

La explanada de Plaza de la Reforma fue cubierta parcialmente de pintura roja sobre ropas de color negro que simulaban a la gente que cayó durante la huida de los policías, las balas y los toletes.

Además colgaron faldones blancos con letras rojas, bajo cada una de las letras que forman el nombre del municipio de Benito Juárez, a manera de acrónimo, lo que a su vez creó las palabras “bandidos”, “egoístas”, “negligentes”, “incompetentes”, “torturadores”, “omisos” y “jineteros”, “usurpadores”, “alevosos”, “rateros”, “energúmenos”, “zánganos”.

Las consignas de las y los asistentes, quienes demandaron la presencia de la alcaldesa, “Mara” Lezama, a quien responsabilizaron de aquella represión, compitieron con la realización de un evento convocado por el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

Así, los cuerpos simbólicamente ensangrentados, las pintas acusando al gobierno de “feminicida” y las acusaciones de impunidad, se mezclaban con el teatro guiñol que observaban las y los niños y contrastaban con el danzón de las parejas de personas mayores de 50 años que bailaban en la misma explanada.

“Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”, se escuchaba por un lado, teniendo como fondo el danzón “Nereidas”.

Como parte del performance, las y los participantes formaron un círculo. En él, Wendy Galarza -alcanzada aquel 9 de noviembre, por dos balas- reclamó que, sabiendo que cada mes en esta fecha Plaza de la Reforma es escenario de actividades conmemorativas, el gobierno haya organizado un evento que, además, nunca paró por respeto y, por el contrario, intensificó su volumen.

“Eventos como estos son simulaciones. No existe la paz en Cancún, Cancún es un paraíso lleno de sangre. Ocupamos el número dos en feminicidio, seguimos teniendo mujeres desaparecidas, no puede ser que sigan simulando”, expresó.

Desde el mismo sitio, Julián Ramírez, también agredido, subrayó que las acciones del Comité 9N, no es una lucha por 10 o 15 víctimas, sino por el derecho a la libre manifestación y por la libertad de expresión.

“Para que el día de mañana no sean sus hijos e hijas, quienes cuando exijan sus derechos, sean vulnerados, sean disparados, sean violados por la misma policía que debería estar obligados a protegerles.

“Esta es una lucha para no regresar 30 o 40 años atrás a la Guerra Sucia en México; es la lucha por no volver al ’68; es la lucha por una generación que dice ‘no más’.

Es una lucha que dice no creo en un gobierno, no importa el color, no importa la Cuarta Transformación, que lo primero que hace es reprimir a su población. Esta es una lucha por todos y para todas”, sostuvo.

Sobre la fachada del Palacio municipal se pintaron diversas leyendas, se plasmaron manos de color rojo y en un momento, un par de jóvenes encendieron un soplete en contra de la estatua de Benito Juárez.

Al dar por terminada la acción, se formó otro círculo de reflexión para dialogar y expresar lo experimentado durante el performance.

Wendy compartió la impotencia de ver bailando a la gente, riéndose, indiferente a lo que se conmemoró, a fin de no perder la memoria de lo sucedido ese 9 de noviembre, que conmocionó a la ciudad, al estado y al país, al ser un suceso inédito.

Julián agregó a ello, el dolor de sentirse en soledad, pensando que a nadie más importa lo que ha sucedido, pese a que afecta a toda la comunidad.

En el mismo sentido, Romana Rivera, fundadora del colectivo “Verdad Memoria y Justicia, para la búsqueda de personas desaparecidas, respaldó ese sentir de consternación, pero subrayó que en el camino ha ido encontrando apoyo y espacio para la resistencia.

Nadia, de Foro Cuir Cancún, manifestó que a ella no le tocó ser agredida, pero estuvo en el lugar y la libró porque corrió más rápido. Evocó el pánico de la gente corriendo para resguardarse y a la policía, detrás suyo.

“Tuve la suerte de correr más rápido, pero eso no quita que no fuéramos victimas también, aunque distinto”, dijo.

Silvia recordó que ella también corrió esa noche, luego de sentirse por segundos, paralizada; que le tocó incluso acuerpar “a falsas feministas”, sin saberlo, pero subrayó que cada mes, en esta fecha, renace su esperanza y encuentra un espacio de aprendizaje y valentía compartido por las jóvenes que se mantienen demandando castigo y justicia.

“Las Marianas”, como se conoce a la madre e hija que han respaldado e ideado estas intervenciones artísticas -incluida la del Museo de la Impunidad, meses atrás- coincidieron en que el gobierno no respeta el movimiento ciudadano, lo cual se demostró con la realización del evento del DIF.

Y señalaron que, pese a ello, la resistencia ciudadana debe ser mayor, en arte, creatividad y “digna rabia”, para tejer comunidad.

Entre las reflexiones, un profesor del Colegio Kukulkán, dijo que si bien la “indiferencia cala”, la gente que asistió al evento del DIF no tiene la culpa de haberse quedado en el Cancún “en donde se podía bailar danzón en las calles”, pero correspondía a la ciudadanía consciente, el impulsar el cambio real.

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