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No juzgues un libro por su portada

EL AEROPUERTO Internacional de la ciudad de Mérida, durante el punto más álgido del turismo internacional que llegaba a Yucatán hizo que además de las remodelaciones pertinentes, se abrieran infinidad de comercios con venta artículos típicos de la región. La mayoría de las líneas aéreas más importantes del mundo aterrizaban en Mérida, por lo que la dirección del aeropuerto se vio en la necesidad de contratar mayor personal de tierra, en todas sus áreas.

Numerosos y numerosas personas obtuvieron una plaza en dicho en aquella época de los más modernos aeropuertos de la república. Sin embargo, quedaban algunas vacantes entre las que se encontraba alguna voz femenina para anunciar las salidas y llegadas de las diversas aeronaves provenientes de todas partes del mundo. La voz se corrió y numerosas chicas se presentaron para hacerles unas pruebas y así ocupar dicho puesto, mismo que tenía un sueldo bastante digno. De entre todas las aspirantes que debían tener esa voz tan peculiar que se escucha en todos los aeropuertos y conocimientos del idioma inglés.

Una a una fueron siendo eliminadas y como todo en este vapuleado país, solamente quedaron dos finalistas. Una que reunía los requisitos antes exigidos, pero sin ninguna recomendación o padrino. La otra, una jovencita de una belleza impresionante, que en resumidas cuentas en México es la mejor carta de recomendación para una mujer, fue la aceptada. Esta niña poseía una melodiosa voz, y podía ejecutar con gran soltura todo lo que fuese en idioma español, ya que su voz al pasar a los altavoces era perfecta, no así los del idioma de Shakespeare ya que no sabía ni jota de inglés. Su escolaridad máxima llegaba al cuarto año de primaria. Como ustedes se imaginarán se trataba de una chica bastante ignorante. A esta última cuestión sus compañeros rápidamente se dieron cuenta de su nula cultura.

Como antes dijimos sus anuncios se los pasaban y ellos los voceaba literalmente. El problema venía cuando eran en inglés, lo que el director del aeropuerto que era “algo más que su amigo”, dio instrucciones al resto de los empleados de esa área, que se lo escribieran tal como se pronuncia. Por ejemplo: ”yur atenshion plis, Di flai nomber tri tu faiv, Plis weit in di rum nomber for”.

Platicaba alegremente enfundada en su elegante uniforme cuando un compañero le paso la nota para vocear, ella la tomó el teléfono a su boca y con sensual voz anuncio: “su atención por favor, su atención por favor, se solicita en la administración de este aeropuerto, al licenciado Manuel Crescencio Rejón, muchas gracias”.  El asombro de la gente fue mayúsculo, ya que se trataba del nombre del aeropuerto, y el licenciado Rejón había muerto hace ya cien años. Por supuesto, todos sus compañeros (as) inmutables: aguantándose la risa. Pasado cierto tiempo le dan el susodicho papelito y ella lee: “mister yong lenon (recién había sido asesinado) plis yur weiting for in di restorant for mister lindom bi yonson” ante el asombro y la risa del personal y público en general. Ya iban dos “Bromitas” evidentemente con la intención de que la sacaran. Sin embargo, el director la sostuvo en el puesto. Su atención por favor- decía el concebido papelito: “ se recuerda la señor comandante Fidel Castro Ruz la boda de su hija en la catedral metropolitana de la ciudad de Mérida, que impartirá el padre Bueno”. Esto último fue la gota que derramo el vaso y ya no tuvieron más remedio que despedirla.

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