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Dos recados

UNO

AGRADEZCO LA CONSIDERACIÒN, el afecto que me brindaron el maestro Emilio Vera y su esposa Mina, manteniéndome al día con los detalles de la celebración de los 100 años de vida del artista grabador, al no haber podido acompañarlos personalmente.

Maestro Emilio Vera Granados

Entre los actos programados: una exposición virtual, una exposición presencial en la galería del teatro Peón Contreras, por parte de Sedeculta, y una mesa redonda en torno a su obra, organizada por la Feria Internacional de la Lectura en Yucatán. Aparentemente, no se llevó a cabo el homenaje al pie del busto del maestro, en los jardines de Bellas Artes. De manera familiar, se concertaron también, una misa y una comida en Caucel.

Emilio Vera Granados es la persona más sencilla y pudorosa que conozco. No tiene la menor idea de su grandeza como individuo y como creador. Él únicamente ha trabajado con perseverancia en sus fecundos cien años de vida, y sonreído con timidez. Desde estas líneas van mi cariño y respeto de siempre. Para doña Mina también.

El maestro Francisco Díaz de León, fundador de la Escuela de las Artes del Libro, en 1938, recuerda:

“(…) Este primer año de vida de la escuela fue en verdad sorprendente por el empeño de los maestros y por la generosidad con que suplieron las deficiencias materiales que amenazaban paralizar a veces el trabajo de los alumnos, pues en ocasiones el maestro Tovar* traía herramientas propias para que los alumnos se sirvieran de ellas, como el maestro Sokol*, que distribuía las tablas de madera de peral que había traído para él desde Checoslovaquia, puesto que la nuestra no venía aún de Europa.

Entre los sesenta y ocho alumnos que llegaron en 1938, veintidós decidieron seguir la carrera de encuadernación y treinta y seis la de grabado, en tanto el resto no volvió después de lograda la inscripción. El horario de clases, de las 18 a las 21 horas, permitía con amplitud la asistencia de obreros y empleados, puesto que muchos de ellos disfrutaban el tiempo para seguir alguna carrera como las que habían elegido.

(…) Entre los alumnos fundadores que yo recuerde por sus excelentes trabajos, puedo señalar en la sección de grabado: a los pensionados por el estado de Yucatán, Francisco Vázquez y Emilio Vera…Ellos participaron en el renacimiento del grabado mexicano contemporáneo y sus obras han seguido figurando prominentemente en las exposiciones de artes gráficas que a menudo se efectúan en el país.

(…) De los primeros años de vida de la Escuela de las Artes del Libro, el de 1940 reviste interés particular en vista del éxito que obtuvo una colección de grabados que se envió a la exposición con el nombre de Golden Gate International Exposition, se efectuó en San Francisco, California. En ella se vieron obras pictóricas del Renacimiento, de escuelas italiana, flamenca y alemana, así como las de los siglos XVI al XVIII de España, Italia, Flandes, Holanda e Inglaterra y obras de los impresionistas y pintores modernos europeos. Dentro de la sección mexicana, al lado de pinturas de Clausell, Atl, Castellanos, Rivera, Tamayo, y otros más, alternaron los grabados de nuestra escuela, representada por Ávila, Díaz de León, Echauri, Guzmán, Maldonado y Vázquez. Al mismo tiempo, realizábamos por el mes de agosto, en México, la primera exposición oficial de la escuela, con noventa y tres grabados, en la Galería de Arte Mexicano, con trabajos de Ávila, Casamadrid, Castelar Báez, Calderón, Guzmán, Jamieson, Koppel, Mallary, Paredes, Rodríguez, Savìn, Vázquez y Vera, exhibición que logró el favor de la crítica y un gran aliento para los intereses de la escuela (…)”

(*) Alfonso Tovar y Portillo, Koloman Sokol.

Fuente: Un proyecto en marcha…75 años educando para las artes gráficas, primera edición 2013, textos de Claudia Alicia Cruces Galván, Cutberto Antonio Sotelo Guerrero y Octavio Fernández Barrios, coedición Museo Nacional de la Estampa, CETIS No. 11-ENAG, Editorial Águeda.

DOS

    ACUSO RECIBO del libro “Galáctica, Los testimonios del barrio rojo”, de Cynthia Rodríguez Leija.

Dice la contraportada: “Los Testimonios del Barrio Rojo es un libro que involucra diferentes soportes documentales con la finalidad de permitir la consulta de la crónica urbana de la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Este libro pretende dar voz a otros discursos de la historia local. El contenido está construido desde la raíz de las múltiples voces que cotidianamente habitan este lado de la frontera. Se trata de un intento por romper, desde la literatura, los límites del aislamiento y la exclusión de las mujeres en contexto de prostitución”.

Para este estudio, pulido desde el punto de vista sociológico, literario, documental, humano, he preferido delegar la reseña a alguien con mayor facultad y juicio, pues siento que la publicación lo amerita. Además, no podría proceder objetivamente tratándose de Cynthia, porque es hija de mi corazón. He seguido atenta sus publicaciones, sus conferencias, sus luchas sociales, energías que van marcando profunda huella en esta etapa, principalmente productiva, de su vida. La realización de la presente obra corona su jerarquía como investigadora.

(Me enorgullece leer, entre los agradecimientos de Cynthia, los nombres de Lorena Hernández –autora de las fotografías del libro- y Linda González, apoyo en la investigación. Estos tres talentos reunidos desde 1994, cuando sus juveniles voces inauguraron mi revista Cariátides, permanecen enlazados fraternalmente desde sus respectivas trincheras laborales y desde su espacio como señoras de familia).

La edición e impresión de Los Testimonios del Barrio Rojo, 2021 (Cynthia Rodríguez Leija, Nuevo Laredo, Tamaulipas, 1974) fue patrocinada por la Senadora de la República, María Guadalupe Covarrubias Cervantes. Un aliento cultural, digno de imitar.

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