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De las personas que no pensamos en esta contingencia: de los viene, viene y los cerillos de la tercera edad

Con la imposición de la contingencia por la crisis sanitaria, nos hemos estado ocupando por la suspensión de actividades económicas y por los despidos de las personas en las empresas donde se habían desempeñado como empleados, unos con poco y otros con una antigüedad mayor. La población de desempleo se ha ido a los picos más altos de la historia económica de nuestro país, pero en el mayor de los casos dichas personas han sido indemnizadas, unos conforme a la ley y otros no.

            En otros casos, los antes propietarios de pequeños negocios que se mantenían con el producto de su trabajo y venta diaria se han visto en la necesidad de cerrar sus puertas ante las recomendaciones de las autoridades sanitarias del país y de cada estado de nuestro México. Algunos negocios familiares están cerrados y sus trabajos, así como los emolumentos de sus empleados y los propios se ha visto lesionados. Si bien es cierto que surgieron para mitigar esta contingencia algunos apoyos económicos por parte del gobierno federal, no todos los dueños de negocios pequeños y los hoy desempleados se han visto beneficiados.

            Algunas personas, dueñas de pequeños negocios se han visto en la necesidad de acudir a las redes sociales para poder continuar con su vida, algunas fonditas, aquellas donde se vende comida tradicional yucateca hasta las grandes empresas dedicadas a la venta de comida rápida se han visto que es necesario modernizarse para salir adelante, si bien es cierto hasta hace algunos meses solamente era necesario abrir las puertas del negocio para vender, ahora y en medio de la contingencia es necesario recurrir a esta opción y tener la posibilidad de tener personal para que realice el envío. Son medidas necesarias.

            Hay muchas personas de las que no pensamos, lo importante en esta situación es procurar tener los medios para poder tener lo necesario para mantenernos en casa, muchos solamente esperamos la quincena para ir al banco a cobrar y seguir adelante, pero en medio de esta crisis, es necesario pensar en aquellas personas que de manera normal viven al día, ganándose algunos y en ocasiones muchos pesos para poder vivir. En esta ocasión, hago referencia a aquellas personas que de momento aparecieron en los estacionamientos de los supers y poco a poco se fueron diseminando y aún en algunas tiendas de conveniencia los podemos ver: los viene viene así como de los que tenían como trabajo empacar los víveres que se compran en los grandes supermercados (los cerillos de la tercera edad).

            Estas personas están desde temprana hora y con su único instrumento de trabajo, su paño en el mayor de los casos un pedazo (trozo) de tela (franela) roja están sin importar las inclemencias del tiempo corriendo detrás de los coches en espera de alguna moneda. Esta actividad se realizaba antes de esta crisis todos los días desde temprana hora y se retiraban del lugar aproximadamente después de algunas (6 u 8) horas de trabajo, ya que en algunos centros comerciales, los viene viene tienen horarios establecidos por las empresas y en otros, el horario es libre y de esta manera se van creando pequeños monopolios de estas personas que no permiten la entrada de personas nuevas. En el mayor de los casos son personas de la tercera edad, aunque se ha visto que también hay personas jóvenes quienes al no  tener trabajo tienen que buscar y encontrar alguna manera de tener dinero y esta es una de las más fáciles. Son pocas las mujeres que se dedican a esta actividad.

            Hace algunas semanas declararon los propietarios de algunos de los grandes supermercados de la ciudad y del país entero, que no había posibilidad a mediano plazo el recontratar o mejor dicho el permitir que las personas de la tercera edad regresen a sus antiguos puestos de trabajo como empacadores. Ante esta situación  son muchas las personas de la tercera  y cuarta edad que se dedicaban a esta actividad y tenían en ésta una fuente de ingreso que les ayudaba a subsistir junto con su magro sueldo de una pensión o de una jubilación.

            ¿Dónde quedan estas personas? ¿Tendrán que buscarse la vida, como lo han hecho ya desde hace más de un año, algunos se han visto orillados a pedir caridad o yendo a casa de algunos de sus parientes que les puedan dar algo de comida y cobijo? ¿Y si no los tienen? ¿El gobierno de nuestro estado se ha sentado en alguna ocasión a pensar lo que se debe de hacer para ayudar a estas personas?

            Se ha podido comprobar, ya que está a la vista de los transeúntes y de los automovilistas, el incremento de personas de la tercera edad que se encuentran en las calles pidiendo ayuda (eufemismo de caridad) para poder solventar sus gastos básicos, se les puede encontrar en muchos espacios públicos, ya sea en plazas, calles, avenidas, tiendas, estacionamientos, están proliferando, como una consecuencia de la falta de fuentes de empleo.

            Estamos viviendo una tercera ola de contagios y esas personas algunas ya vacunadas y otras no, ¿qué futuro les espera? Es necesario que el sempiterno y ya casi  anquilosado en la Presidencia Municipal (ya en su tercera temporada), el alcalde  flamante de nombre Renán y de apellido Barrera Concha, no haga de su apellido un motivo y se haga al mismo y tome cartas sobre el asunto que si es de suma importancia.

En esta contingencia surge la pregunta, estas personas en medio de esta contingencia, ¿de qué manera se sostienen? Muchas veces son personas que no saben leer ni escribir y mucho menos tener la opción de acceder a las becas o ayuda para desempleados, al no saber cómo hacerlo para obtener esta ayuda oficial, ellos deben de encontrar la forma de trabajar en algo, pero si todo está cerrado, ¿cómo se mantienen? ¿De qué manera ayudan a su familia? ¿Hay otras opciones de ayuda por parte del gobierno? Es necesario crear estrategias para ayudar a las personas en esta situación, ya que ellos también tienen derecho a la vida. En estas personas no pensamos cuando estamos en nuestros hogares, se nos olvida que hay personas en situación de calle que ahora y hoy tienen un futuro no muy aliciente, esto es por el cierre de espacios públicos. Caros y caras lectoras, ustedes socorren a estas personas de la tercera edad cuando requieren de su ayuda o simplemente, miran a otro lado.

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