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Un compromiso llamado Rogers Hall (Parte III)

La directora Lorena Laviada de Regil cuenta su experiencia

Luego de 26 años como directora del Colegio Peninsular Rogers Hall, Lorena Laviada de Regil tiene claro que la palabra compromiso ha sido la clave para el éxito de su querida escuela. Con esa mentalidad, la del compromiso a prueba de todo, ha logrado impulsar diversas iniciativas, incluso en situaciones adversas, pero siempre buscando que la institución alcance sus metas educativas, deportivas, culturales y sociales.

También la gratitud ha sido un valor inherente en su sensibilidad. En el año 2000, por ejemplo, cuando el Rogers Hall celebró sus Bodas de oro, la maestra reflexionó sobre la importancia de reconocer y agradecer a quienes la habían precedido.

He aquí un fragmento de su emotivo mensaje en el libro del 50 aniversario:

“Para los que pertenecemos al Rogers, tuvimos el privilegio de celebrar durante todo el año sus Bodas de Oro. Siempre dije que el celebrar este aniversario era una gran responsabilidad, ya que significa reconocer la labor de quienes nos precedieron en este camino de la educación participativa y quienes hicieron que esta escuela ocupe hoy un lugar muy importante en nuestra sociedad”.

La trayectoria profesional de Lorena Laviada de Regil despuntó en noviembre de 1994, cuando el consejo de administración le hizo el honor de darle su voto de confianza, con el propósito de que asumiera la dirección del Colegio Peninsular. Esto ocurrió tras el lamentable fallecimiento del arquitecto Eric Díaz Palma, quien durante muchos años fue pilar fundamental de la escuela.

La maestra Laviada de Regil recuerda que poco después de que tomara posesión del cargo “entramos en una crisis económica con “El error de diciembre”, lo que ocasionó una fuerte baja de alumnos, debido a la inestabilidad económica del país, afectando las finanzas de la institución que como muchas otras escuelas y empresas tardamos algunos años en poder superar”.

Sin embargo, a partir del año 2000, vio la gran necesidad de iniciar la inclusión educativa para niños con necesidades educativas especiales.

“Los maestros se capacitaron durante todo un año para recibir a los pequeños. Fue una hermosa y nada fácil labor, ya que aún existían muchas predisposiciones ante un modelo tan diferente, pero quienes nos dieron la gran lección fueron los propios alumnos, quienes no tienen ningún prejuicio al aceptar a sus nuevos compañeros, entender las diferencias que cada uno de nosotros tenemos y lo importante que es apoyarnos unos a otros. Cabe recalcar que la inclusión educativa inicia en kínder y primaria para posteriormente ir subiendo a los siguientes niveles”, dice la directora.

Y añade: “La construcción de la unidad deportiva, que se encuentra en el Anillo Periférico, también ha sido motivo de orgullo, ya que podemos decir que las canchas del Rogers están en la lista de las mejores que hay en el estado”. 

EL DEPORTE, ESENCIAL EN LA OFERTA EDUCATIVA

Para Lorena Laviada de Regil el deporte ha sido parte esencial de la oferta educativa del Rogers. “Me siento muy orgullosa de las tres ligas deportivas de la escuela que son una referencia en Yucatán. La más antigua es la liga de Volibol “Rita Cicero”; la liga de fútbol “Eric Díaz Palma” y la liga de básquetbol “Clemencia Barredo López”, pero no podemos dejar de mencionar el Atletismo, el grupo de animación de alumnas de la Preparatoria, y la más reciente es la disciplina de natación”, señala. 

En el aspecto académico, el Colegio Peninsular también concluyó su proceso de acreditación de calidad avalado por la CNEP (Confederación Nacional de Escuelas Particulares) y por la OIEC (Organización Internacional de Escuelas Católicas), todo ello con varias menciones especiales como el programa de Inclusión, el programa para primaria de formación de lectores de la biblioteca, así como los juicios históricos de preparatoria.

En el aspecto humano y formativo, Lorena Laviada de Regil tuvo el privilegio de ver cómo se consolidó el grupo apostólico GAME y el grupo GAME U formado por exalumnos del Rogers que están en la universidad.

“Estas actividades son de participación voluntaria, pero han dejado huella en la vida de muchos alumnos. Haber visto este año cómo siguieron con sus misiones o con su preparación para la Confirmación vía remota, es una clara muestra del compromiso que tienen con el grupo”, explica Lorena Laviada de Regil.

MODELO DE NACIONES UNIDAS

La importancia de la globalización ha hecho que el Colegio Peninsular participe en el Modelo de las Naciones Unidas, organizado por la Universidad Anáhuac Mayab. Posteriormente, un grupo de alumnos animados y muy interesados en ese modelo organizaron uno en la preparatoria del Rogers.

Este evento logró despertar en los alumnos de preparatoria tal interés, que dos años después recibieron una invitación para participar en el Havana Mun, de la Universidad de Cuba, con muy buen resultado. Más adelante, la escuela fue invitada a formar parte del WIMUN, organizado por Naciones Unidas en Nueva York.

“Esta participación, realizada en línea, nos ha dado grandes satisfacciones al lograr en este año, tan atípico, conseguir nuestro tercer premio como la Mejor Delegación de Latinoamérica y del Caribe. En este modelo también participamos en WIMUN con sede Ginebra”, rememora Lorena Laviada.

“Solamente, para concluir, quisiera comentar que, en este año tan difícil e incierto, lo más importante y satisfactorio para mí ha sido comprobar el nivel de compromiso tan grande que tiene la planta docente del Rogers. Fue dificilísimo salir un día de puente y no regresar nunca más a las aulas y, sobre la marcha, implementar un modelo virtual con todos los obstáculos que se iban presentando en el camino”, destaca.

LOS NIÑOS SON CAMPEONES

La directora Lorena Laviada de Regil es una mujer activa, atenta y metódica en su trabajo, siempre observadora de la realidad en la que vive. No en vano, hace esta reflexión final sobre los desafíos que el Colegio Peninsular debe seguir enfrentando:

“Me queda muy claro que en esta pandemia los niños son los campeones en la capacidad de adaptación y resiliencia, pero los maestros no se quedan atrás y lograron impartir un ciclo escolar completo, haciendo malabares para continuar con la calidad académica que siempre han procurado.  Y lo más importante: los maestros aprendieron a estar cerca de sus alumnos a través de una pantalla.

“A partir de esta pandemia, la escuela, como la conocíamos, no va a volver a ser la misma y el Rogers empieza a reinventarse para estar a la altura de los nuevos retos que se presentan”.

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